La Zarzamora.

Por: Marco Velázquez Cristo.

Hay quien no para de actuar cual personaje de una interminable obra digna del más refinado teatro bufo. Corre de puerta en puerta clamando justicia por la ofensa recibida, dígase una amenaza que sabe no se va a concretar, pero no importa, su melomanía, levantada en hombros por coristas de acople sin igual, lo impulsa a continuar.

Ahora, como Zarzamora   que llora y llora por los rincones, aterrizó en la UPEC, para hacer un perfomance, con respeto o no, ya lo de este sempiterno campañista y sus seguidores va resultando una desvergüenza de un alto cinismo. Cuando leí su post relatando lo de su encuentro en la UPEC y lo que fue a exigir, me acordé de la telenovela brasileña, “Rastros de Mentiras”. Queda bien el título para su nueva campaña y para él. El personaje de Edith que exige mil perdones, no por un deseo honesto sino de venganza y un interés, igual sucede en este caso.

Puede parecer un sarcasmo lo que he escrito, pero no lo es. Ya no existe otra forma de catalogar la conducta de este “reportero”, rey de las ofensas, el injerencismo y la hipocresía. Si realmente está preocupado por su integridad física, que acuda a las autoridades competentes y denuncie el hecho y se deje de andar montando tanto espectáculo de mal gusto.

Sería interesante conocer la versión de los compañeros de la UPEC, porque es difícil creer en este señor cuyo mote de “el más mentiroso”, lo descalifica, quizás de continuar como va, sea necesario rebautizarlo, como “el más llorón” o La Zarzamora”, mejor Edith.

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