De enemigos hablando

Por: Ileana González

 “Porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella”. José Martí.

Según la nueva tesis centrista, el acoso exterior desapareció, el bloqueo y sus crueles efectos sobre la sociedad son cosas del pasado, los apátridas pagados se evaporaron y los programas subversivos contra Cuba no existen. El único enemigo y peligro es el de las contradicciones con ellos, las cuales presentan como una amenaza para el desarrollo de nuestro proyecto social. Mienten para confundir y debilitar.

El planteamiento de que el acoso exterior no existe o es un factor poco importante en el escenario cubano actual, esconde malsanas intenciones que responden a turbios intereses.

No es un secreto la compleja coyuntura económica que atraviesa el país, y sus implicaciones en la sociedad. Entonces, si el enemigo externo no influye o no está presente, ¿quién es el culpable de los problemas? La respuesta que se pretende inducir subliminalmente es que la dirección del país, junto a los dogmáticos y extremistas que la apoyan son los responsables de los mismos.

Por otra parte, presentar la respuesta de las fuerzas genuinamente revolucionarias a sus traidoras propuestas como símbolo de desunión, es una tergiversación de la esencia de las contradicciones y enfrentamientos con ellos, que radica en la no coincidencia con sus proyecciones capitalistas disfrazadas de socialistas que pretenden aplicar a nuestro proyecto social, lo que nos sitúa en bandos opuestos.

Trasladar la visión de unas fuerzas revolucionarias desunidas, con proyecciones y apreciaciones diferentes de la realidad de la sociedad cubana actual, que no logran consensuar el camino a seguir, es parte de un proceso de descalificación de las mismas, y de aspiraciones de abrirse un espacio en el espectro político de Cuba, mientras presentan sus propios programas políticos.

En este proceso de pretensiones de validación de sus principales exponentes y propuestas, recurren a las figuras de Antonio Guiteras y Julio Antonio Mella intentando lo imposible: compararse con ambos mártires y hacer un símil entre las situaciones de incomprensiones que tuvieron que afrontar y las que, supuestamente, ellos encaran en la actualidad, vil presunción, nada tienen que ver Antonio Guiteras y Julio Antonio Mella con ninguno de estos llamados centristas.

No me detendré en el contexto y análisis de los hechos históricos en los cuales se vieron envueltos estos dos gigantes de nuestras luchas, son demasiados importantes para pretender en un simple post profundizar en ellos, solo decir que ambos fueron antimperialistas, que lucharon honestamente por la unidad de las fuerzas revolucionarias, y estuvieron dispuestos a dar sus vidas por la liberación de la patria, virtudes que no ostentan estos falsos apóstoles de la política.

Algunas facetas del pensamiento político de ambos próceres:

“Una revolución solo puede llevarse adelante cuando esta mantenida por un núcleo de hombres identificados ideológicamente, poderoso por su unión inquebrantable, aunados por los mismos principios”. ” Para que la ordenación orgánica de Cuba en Nación alcance estabilidad, precisa que el Estado cubano se estructure conforme a los postulados del Socialismo”. Antonio Guiteras Holmes.

 “La lucha contra el imperialismo de todas las fuerzas y tendencias, es la lucha más importante en el momento actual (…), tenemos el deber de plantear el problema ‘nacionalista’ para unos, el ‘social’ para otros pero antimperialista para todos”. Julio Antonio Mella.     

Ningun punto de contacto de los centristas con estos conceptos.

Mella entendía la tesis leninista del frente único como un paso en la lucha partidista hacia el socialismo, y criticaba las tesis abstractas de los intelectuales que hacen juegos de palabras con el marxismo, censuró el divisionismo en el movimiento antimperialista y el oportunismo político. Denunció a las organizaciones que practicaban el confusionismo como la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), al respecto dijo, “según se intensifique la clarificación de las fuerzas sociales, se convertirá más y más en una organización reaccionaria”.

“El APRA de esta época es el centrismo”. Gracias Julio Antonio Mella por esta definición tan clara de los enemigos que se solapan detrás de enrevesados lenguajes y falsos postulados revolucionarios, por ratificar nuestra convicción de que en la medida en que se radicalicen los debates se verá con mayor claridad la esencia traidora de los que hoy pretenden ser llamados revolucionarios.

Los enemigos de la revolución cubana desde su triunfo siempre han sido los mismos, han cambiado las personas y las tácticas para atacarla, las primeras por ley inexorable de la vida, las formas y métodos obligadas por el cambio de los escenarios externos e internos.

Conceptualmente, enemigo es el que se opone a alguien o algo, o es contrario a ellos, en este caso serían los imperialistas yanquis con su afán de destruir el ejemplo de Cuba y apoderarse de ella, los mercenarios que les hacen el juego por dinero y deleznables intereses personales y los judas que han existido en todas las épocas, en la actual centristas y comparsa.

Otros que se corrompen, no cumplen con lo que tienen que hacer, se vuelven indolentes, no trabajan solo critican, defienden a vulgares simuladores por simpatías personales y no por sus virtudes o posiciones políticas, se desalientan y abandonan la lucha, se resienten, todos, de una forma u otra hacen daño, y muchos terminan militando en las filas de los que arriba señalé.

A los académicos que acostumbran a sacar sus títulos y doctorados para cuestionar lo que dicen los demás y a los que pretenden inventar nuevos conceptos políticos les concluyo con esta definición de un grande entre los grandes:

“Yo concibo como ideas políticas aquellas que realmente sean dignas de la vida de un hombre, del sacrificio de un hombre, de la sangre de un hombre, de la muerte de un hombre, o de muchos hombres, de un pueblo entero si fuera necesario sacrificarse por defender esos valores, quien defienda valores, y sabe que sin valores no hay vida”. Fidel Castro Ruz, discurso pronunciado en la clausura de la “Conferencia Mundial Diálogo de Civilizaciones.  América Latina en el siglo XXI:  Universalidad y Originalidad”, el 30 de marzo del 2005.

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