Nuestro José Martí.

Por: José Manuel Rodríguez.

Se puede honrar a Martí citando sus frases bonitas, frases perfectas, y además, y sobre todo, frases justas. Pero se puede y se debe honrar a Martí en la forma en que él quería que se le hiciera, cuando decía a pleno pulmón: ‘La mejor manera de decir es hacer’ ” Che.

El egocentrismo ciego hace errar y expone, los centristas, parecen ignorar esta verdad, por eso esta vez seleccionan al apóstol para otro de sus fracasados ejercicios de “sapiencia”,  en esta ocasión a través de la pluma de un bipolar que siempre invierte su “preciado tiempo” en tratar de justificar y autentificar  sus posturas hipercríticas y sus constantes ataques solapados a la Revolución, mediante este tipo de presuntuosos intentos literarios. Quizás estimulado por la torpeza de algunos que le exacerban el ego, espacios creándole.

El vanidoso mira a su nombre; y el hombre honrado a la patria. José Martí

Dice el centrista, “Martí disintió con Marx en lo relacionado a la teoría de la lucha de clases…” no especifica nada, es su estilo, crear confusión:

Algunas ideas expresadas por Martí acerca del fundador del marxismo,  “Karl Marx estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases,  despertó a los dormidos y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos. (…) “no fue sólo movedor titánico de las cóleras de los trabajadores europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer bien”.

En su crónica sobre el acto del 20 de marzo de 1883 donde se rindió honores a Carlos Marx, muestra simpatía hacia los seguidores de Marx, sin embargo, trata con clara antipatía, a los que fueron enemigos de sus ideas.

El 13 de mayo de 1883  reseña en su correspondencia para el diario La Nación, de Buenos Aires, uno de los homenajes con que la clase obrera de Estados Unidos honra la memoria de Carlos Marx, escribe: «Ved esta sala: la preside, rodeado de hojas verdes, el retrato de aquel reformador ardiente, reunidor de hombres de diversos pueblos, y organizador incansable y pujante. La Internacional fue su obra: vienen a honrarlo hombres de todas las naciones».

Karl Marx ha muerto, como se puso del lado de los débiles, merece honor. José Martí.

Es cierto que discrepa inicialmente de Marx sobre el principio de que a la violencia reaccionaria de las clases explotadoras hay que oponer la violencia revolucionaria de los explotados y oprimidos.

La sociedad es un libro muy delicado, no hay que lastimar sus hojas al estudiarlo. José Martí.

Contextualicemos sus palabras y posiciones, primera mitad de la década del 80 del siglo XIX, rechaza la violencia en la lucha de clases, un año después de la muerte de Marx, ocurrida en 1883, comienza a conformarse otra opinión, que se radicaliza posterior a los sucesos de Chicago en 1886,  aceptando  finalmente  la utilización de la violencia para resolver los males sociales, en esos momentos, ya aprecia el papel de los monopolios.

La guerra es, allá en el fondo de los corazones, allá en las horas en que la vida pesa menos que la ignominia en que se arrastra, la forma más bella y respetable del sacrificio humano. José Martí, Artículo “Nuestras Ideas.” De Patria, Nueva York, 14 de marzo de 1892. 

El apócrifo, para mostrarse objetivo, radical y combativo, de lo cual nada es, plantea, “Si alguien supuso alguna vez que me podría sentir identificado con ese Martí de mármol, puro y perfecto como la nieve, ese alguien se equivocó”. Dicen ser revolucionarios y desconocen lo que han dicho nuestros dirigentes al respecto.

Las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero. Las palabras están de más cuando no fundan. José Martí.

 El Che en el encuentro, realizado el 28 de enero de 1960, en la sede del Capitolio Nacional con estudiantes de la enseñanza primaria, instó a pensar en Martí como en un ser vivo que se hacía presente en cada manifestación de la vida cubana, porque según expuso, a los héroes del pueblo no se les puede separar del pueblo, no se les puede convertir en estatuas, en algo que está fuera de la vida de ese pueblo.

Fidel, “El rostro ceñudo de Martí y la mirada fulminante de Maceo señalan a cada cubano el duro camino del deber y no de qué lado se vive mejor. Sobre estas ideas hay mucho que leer y meditar”.

No yerra quien intenta componer un pueblo en la hora en que aún se lo puede; sino el que no lo intenta. José Martí

Armando Hart Dávalos, propuso realizar cada 13 de agosto un examen de todo lo que hemos hecho a favor del ideal ético de Martí y de Fidel. Esto tiene un gran significado en la evaluación de cómo se refleja en la realidad la aplicación de sus pensamientos, algo que está muy lejos de ser un llamado a la mistificación, por el contrario, es una convocatoria a la actuación como ellos.

Pero no conforme el falso martiano afirma, “Después de los últimos cincuenta años, la simplificación del mensaje puede ser el mayor enemigo del mismo”, quizás desconozca por leer textos extranjeros y andar de viajes, todo lo que se ha hecho en estos años de Revolución en función del estudio de la vida y obra del apóstol, así como del fomento de la aplicación de sus ideas.

No hay más que un modo de vivir después de muerto. Haber sido un hombre de su tiempo o un hombre de todos los tiempos. José Martí

Tal vez no se haya leído la constitución de la republica que dice,  GUIADOS por el ideario de José Martí y las ideas político-sociales de Marx, Engels y Lenin; DECLARAMOS nuestra voluntad de que la ley de leyes de la República este presidida por este profundo anhelo, al fin logrado, de José Martí: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

Y mientras unos se preparan para deslumbrar, para dividir, para intrigar, para llevarse el tajo con el pico del águila ladrona, otros se disponen a merecer el comercio apetecido, con la honradez del trato y el respeto a la libertad ajena. José Martí.

Además las referencias del Che, Fidel y otros dirigentes de la Revolución a José Martí, la insistencia en la necesidad de su estudio, la publicación de innumerables libros sobre él, la creación de instituciones y la realización de eventos para perpetuar su legado,  ridiculizan la pretensión centrista  de tratar de adueñarse del análisis de su figura.

Es deshonesto hurgar en busca de los posibles errores que pudo haber cometido Martí, peor aún tratar de erigirse en sus jueces, sus aciertos y méritos hacen empequeñecer cualquier yerro. No obstante, la historia demuestra fehacientemente que nunca los cometió ni de principios, ni de carácter estratégico.

No es pensarlo como estatua, basta con entenderlo como ser humano, que amo, vivió, luchó, sufrió, erró y tuvo los atributos de varón que le faltan a su vil tergiversador para dar la vida por su patria.

Unos tienen ojos para los lunares, y cuando ven cosa bella, airados de que lo sea, buscan coléricos la mancha o defecto y gozan cuando la hallan –que son las almas ruines. José Martí

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