El resentimiento, la hipocresía y las máscaras.

Por: Ileana González

Solo  hay  dos  campos  en  estas  tierras  nuestras, solamente hay dos posiciones, solamente hay dos caminos, estamos  con la Revolución o estamos contra la Revolución. Y sabemos  que  el  pueblo  cubano  está  con  la  Revolución.

Camilo.

Es habitual que los representantes del pensamiento socialdemócrata, bajo el eufemismo de centristas, intenten mostrarse como revolucionarios incomprendidos, cuyo mayor desvelo es salvar el proyecto social cubano. Sin embargo, sus plumas dicen otra cosa, revelan ideas, cuestionamientos y posiciones incompatibles con esa condición.

Divagan y adoptan diferentes personalidades según les convenga, quizás esa sea la causa de que ellos mismos se mencionen y digan no conocerse, debe ser triste padecer de demencia política a edades no avanzadas de la vida.

Los socialdemócratas han iniciado una cruzada por presentar una sociedad cubana, principalmente a los jóvenes, como apolíticos. Según ellos alguien quitó de sus labios  la palabra socialismo. Obvian que aún en las peores circunstancias del periodo especial, Fidel llamó a luchar por salvar la Revolución y las conquistas del socialismo. En su concepto de Revolución reafirma el carácter socialista de esta, el cual fue firmado por la mayoría del pueblo, quisieran ellos y no nadie más, quitar de cubanos labios esa palabra que tantas cosas justas define. Sabemos que no basta con repetirla: es necesario concretar su significado y en eso estamos empeñados.

Para estos falsos sociólogos, la juventud que rindió sentido tributo a Fidel, símbolo de las ideas más avanzadas que haya concebido el género humano, paladín de las ideas socialistas, la que cada enero junto a la dirección de la Revolución realiza la marcha de las antorchas, no existe. Es la ceguera que provoca el dinero que tuerce plumas y la pérdida de valores, cosas que un día llevaron a algunos a bajar La Colina de la dignidad para no volver jamás.

No sé en que congreso, de que izquierda, los eligieron representantes de esa tendencia política, lo cierto es que se arrogan ese derecho y exigen en su nombre se respeten los derechos humanos sin excepción, afirman que los que se oponen a los derechos humanos son unos fascistas

La hipócrita preocupación por el respeto a los derechos humanos en Cuba es parte del discurso de los enemigos de la Revolución que pretenden legitimar las acciones de sus mercenarios a los que pagan por actuar en función de sus intereses. En Cuba la ley sanciona ese tipo de conductas como también lo hace en otras partes del mundo, porque esos no son derechos humanos, son delitos, son traición a la patria.

No hay un país con un historial más limpio en materia de derechos humanos que Cuba. Lo que la Revolución ha hecho por nuestra población se puede expresar en cifras que ningún otro Estado es capaz de exponer.

Fidel.

Pero, ¿quiénes son esos fascistas a los que se refieren?

Es conocido que inicialmente se hablaba de fascismo al referirse al movimiento político autoritario de Benito Mussolini, pero por extensión se suele aplicar a cualquier manifestación de autoritarismo. Entre sus características se encuentra oponerse a la democracia de partidos, a la pluralidad y a la variedad, promueve la unidad de la nación por encima de todo es totalitario.

Se hace la luz, al gobierno cubano nuestros enemigos lo catalogan de autoritario y totalitario, aduciendo que nos oponemos al pluripartidismo, sueñan con  fragmentar la sociedad, para destruir la unidad que es la que nos ha permitido resistir durante más de cinco décadas la hostilidad imperialista, entonces los apóstoles de la mentira acusan de fascistas a los dirigentes de la Revolución y a los que la defendemos. Es vil esta reptilesca comparación. Nada más alejado del fascismo que nuestro inclusivo y humano proyecto social, ni más distante del autoritarismo que el sistema de democracia participativa que tenemos, concebido a lo cubano por cubanos y aprobado por el pueblo. No necesitamos de patrones ni patronatos externos.

Pero a ellos, les interesa  la democracia y el Estado de Derecho concebidos de acuerdo a los conceptos occidentales, y nosotros afirmamos que dentro del capitalismo no existe la posibilidad que la democracia (entendida como el poder del pueblo y para el pueblo) se desarrolle para garantizar el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos, mucho menos que sea incluyente para todos ellos.

Sólo la legislación hecha desde los intereses reales del pueblo y su fiel cumplimiento por parte de los órganos del Estado, así como la contraloría social ejercida por este mismo pueblo participativo, garantizan un verdadero Estado de Derecho,  que en el socialismo cobra por primera vez existencia real.

¿Qué han hecho en América Latina el pluripartidismo y el Estado de Derecho al estilo occidental?

Engañar, excluir, empobrecer, explotar, reprimir y sumir en la ignorancia a los pueblos, propiciar la impunidad para la corrupción, entregar las riquezas naturales a las trasnacionales y aupar golpes de estado (ejemplos, Brasil y Paraguay), sabotear y entorpecer el desarrollo de los procesos sociales inclusivos y populares (ejemplo, Venezuela) entre otros efectos negativos.

¿Qué hemos hecho nosotros con un partido único y nuestro Estado de Derecho Socialista, bloqueados y hostigados?

  • Único país de América sin desnutrición infantil (UNICEF)
  • Declarado paraíso internacional de la infancia (UNICEF)
  • Tasa de mortalidad infantil más baja de América.
  • Más de 130 mil médicos graduados desde 1961
  • Ningún niño cubano duerme en las calles, 200 millones lo hacen en el mundo.
  • Desarrollo de 4 vacunas contra el cáncer.
  • Sistema de salud ejemplo para el mundo (OMS)
  • Primer país en eliminar la transmisión madre a hijo del VIH.
  • Mayor Índice en el Desarrollo de la Educación de América Latina y el Caribe. (UNESCO)
  • Índices de violencia entre los más bajos del mundo, alta seguridad ciudadana .
  • Erradicado el hambre (FAO)
  • País de América Latina que más medallas olímpicas ha ganado.

Sobran las palabras, aun padeciendo de ceguera inducida, estas abismales diferencias y las ventajas de nuestro sistema social no las  pueden invisibilizar.

 Hablando a nombre de no se sabe quiénes dicen no profesar odios por la generación histórica, es como si les estuvieran perdonando algo, ese es el infame mensaje que se esconde tras su enrevesada verborrea.

La generación histórica no necesita del perdón de sus enemigos, claros o embozados, porque tiene el respeto y la admiración de los agradecidos que somos la mayoría, posee un limpio historial y una obra construida junto al pueblo que la defiende de manipuladores y cipayos.

Somos algo más que nosotros mismos, somos pueblo, somos una idea, somos una esperanza, un ejemplo.

Fidel.

¿Cómo odiar a quienes por darnos uno patria digna y libre, desafiaron las torturas y la muerte arriesgando incluso a sus familias, renunciaron a la comodidad de sus hogares y fueron a la manigua redentora, enfrentaron a las hienas sedientas de sangre de la tiranía en las calles sin temor? ¿Cómo odiar a Fidel que nos situó en el Olimpo de la dignidad y que luchó toda su vida por mejorar las nuestras? ¿Cómo odiar a Vilma, Melba, Hayde, a Celia y a tantas mujeres cubanas que lo arriesgaron y soportaron todo sin claudicar, y que luego del triunfo fueron verdaderos manantiales de amor? ¿Cómo odiar a los que ofrendaron sus jóvenes vidas, porque ellos con su ejemplo también nos han guiado en estos años: Frank, Abel, Trejo, José Antonio y cientos más? ¿Cómo odiar al Che y a Camilo? ¿Cómo odiar la obra de la Revolución?

Solo espíritus ruines podrían concebir el odio ante tanto altruismo.

Carecen de moral los bolsillos deshonestos, las almas vendidas y las plumas plegadas al sucio dinero imperial para censurarle algo a la dirección histórica de la Revolución.

Los que la han integrado si tendrían muchos reproches que hacerle a una pléyade de renegados, que alcanzaron desarrollo intelectual, preparación profesional y bienestar personal gracias a la Revolución y hoy la atacan con proverbial descaro y felonía.

El pueblo cubano no necesita que trasnochados resentidos lo defiendan, menos de su propia Revolución, ni exijan hipócritamente derechos ya conquistados en su nombre, sus clamores intentan confundir para tratar de sumar a los sectores más humildes a sus traicioneros proyectos.

En el corazón de los humildes están las mejores virtudes de nuestro pueblo, en el corazón de los humildes se encierra el honor y la fuerza de la Revolución.

Fidel.

Es así que sugieren que lugares destinados al turismo y zonas especiales de desarrollo ya no le pertenecen, falso y manipulador enfoque de la realidad. Nunca se ha entregado la soberanía de un solo palmo de nuestra tierra y la soberanía radica en el pueblo, así lo establece la Constitución, por lo tanto el sigue siendo su dueño. ¿En que sustentan su tergiversación? En que obligados por el cruel bloqueo norteamericano que limita nuestro acceso a créditos y  mercados, hemos tenido que buscar fuentes de financiamiento externo, dar paso a la inversión extranjera  y crear empresas mixtas, para poder garantizar el desarrollo económico del país, obvian  que lo que se ingresa en ellos, la parte que nos toca, se invierte en beneficio del pueblo, directa o indirectamente.

Autoexcluidos y frustrados, recurren a las amenazas veladas y al chantaje, sugieren hipotéticos levantamientos, mientras los instigan solapadamente e intentan minar la confianza en la dirección del país, en un arrebato de megalomanía pretenden presionar al Estado, advirtiendo que no quieren muertos, pero que deberá asumirlos como sus aliados, lo llaman a entender que ellos no son enemigos, si quiere soberanía popular, independencia y no el anexionismo. El mensaje es: o nos toleran y dan participación o habrá muertos, y terminaremos anexados por los EE.UU., quizás estén pensando en solicitar una posible intervención de ese poderoso vecino.

Ni serán tolerados, ni habrá muertos, ni los americanos van a intervenir, ni vamos a ser anexados, pues necesitan una conjunción de factores que les es imposible lograr, entre ellos:

  1. Polarizar la sociedad cubana, que no significa que cuatro desclasados se opongan a la mayoría del pueblo.
  2. Inducir, mediante el engaño, a los sectores más humildes donde se asientan las bases de la Revolución, a dejar de apoyarla. Pero este es un pueblo culto y agradecido. Confundir sus insatisfacciones y justas críticas con contrarrevolución es un error.
  3. Podrían intentar crear un estado de crisis provocando carencias artificiales al estilo Venezuela, que no se lo vamos a permitir.
  4. Tienen que desaparecer la obra de la Revolución. Imposible. Tendrían que evaporar el decoro, la dignidad, el orgullo, el patriotismo, el espíritu de lucha y la fe en la victoria de los revolucionarios cubanos que como parte del pueblo somos mayoría, impensable. No lograran jamás borrar de nuestras mentes el legado de Fidel.
  5. Finalmente para intentar crear todas esas condiciones les hace falta tener algo más que lengua, utópico.

Es ridículo y mueve a risa que vagabundos ideológicos pretendan dictar pautas y amenazar a quienes no han temblado ante el imperio más poderoso que ha existido. Tonterías aparte, comprendo su desvelo por agradar a la mano que mueve la cuna.

Jamás hemos cedido ni cederemos ante agresiones, chantajes ni amenazas.

Raúl.

Ningún revolucionario esta complacido con la situación economía actual del país, ni vemos al pueblo del que somos parte como mendigo que deberá conformarse con lo que se le dé. Somos protagonistas, no actores de reparto, por eso luchamos para sacar adelante el país, lucha y  resultados de ella, que ladinamente invisibilizan, no dicen que en función de dar solución a los problemas que nos afectan, se elaboraron y están  implementando los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, se conceptualizó nuestro modelo económico, que a pesar del bloqueo logramos insertarnos en el sistema económico internacional, reducimos los niveles de endeudamiento del país, desarrollamos el turismo, mantenemos los grandes logros en salud, educación, cultura y seguridad ciudadana, estamos perfeccionando nuestra democracia,  arreglando las escuelas, las calles, remozando hospitales y agromercados, poniendo orden en la comercialización de los productos agrícolas, revitalizando la gastronomía y embelleciendo las ciudades, avanzamos sin espavientos, sin prisas pero sin pausa, para dolor de los apostatas y satisfacción de nosotros, el pueblo.

Los malabares literarios para esconder sus bajas intenciones e intentar aparentar lo que no son, no le han servido de nada, caen las máscaras y dejan ver el cetrino rostro de la falsedad, el resentimiento, y la traición, no hay lugar a dudas, no son revolucionarios.

Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible.

Fidel.

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