Lo que pienso lo digo y el que se ofenda que me ofenda.

Por: Benigno Aguilar Rocadura.

A mi neófito entender, en el debate político que se está desarrollando fundamentalmente en las redes, ya los análisis erudiciales sobre el presente y futuro de nuestro proyecto social, han viajado lo suficiente en el tiempo y sobre la literatura de los clásicos, es hora en mi desautorizada opinión de aterrizarlo más en nuestra realidad, de ir a Fidel, al que se debió acudir como principal referente desde el principio.

Fíjense si todo este bregar ha sido intenso, que yo un ignorante sobre temas centristicos, ahora puedo batear lo que me tiren sobre ellos, así puedo identificar a:

El más ilustrado, sin dudas Pedro Monreal por sus 20 mil títulos académicos y su indescifrable lenguaje, juro que un día me empeñé en leer hasta el final un artículo suyo y sin jodedera por poco me da un derrame cerebral.

El más incoherente, Humberto Pérez, ayer furibundo defensor del socialismo real, hoy aboga por un hibrido con el capitalismo, el que lea sus intervenciones de sus días de esplendor y las compare con las de ahora, pensará que está leyendo a dos personas distintas. Vaya que se puede cambiar, pero no hay que exagerar.

El mejor disfrazado, Jesús Arboleya, durante muchos años contrario confeso a cualquier deformación del socialismo, hoy ambiguo como el que más, aquí si hay cambio, ¿A cuantos les habrá puesto el cartel que hoy defiende?

El de hipérbolas literarias más largas, angustiosas y manipuladoras, ni hablar Aurelio Alonso, yo de corazón lo digo, cuando este compañero la coge con algo es desesperante, yo no sé cómo Ubieta lo aguanta, estuve tres días tratando de leerme uno de sus panfletos y al final me dejó igual.

El más burdo, el premio mayor para Julio Cesar Guanche, hizo en su último post un verdadero homenaje a la alteración de la historia y eso que según tengo entendido está cursando un doctorado en historia en FLACSO-Ecuador, parece que tiene tupidas las entendederas, está faltando a clases o se queda dormido en ellas.

Los más desvergonzados, nadie lo discute, Lennier López, Roberto Veiga y Arturo López-Levy, los dos primeros despatillados tras George Soros y el ultimo quitándose el blusón.

La gatica de María Ramos, con este pasé un poquito de trabajo para conocerlo pero al final lo logré identificar, Carlitos Lage, hizo unos articulitos medio jodedores y unos jóvenes se los hicieron polvo, desde entonces esta frenado en uno que se declara culpable de no sé cuántas cosas, ninguna importante.

El de pensamiento más abierto, las palmas para Silvio Rodríguez, por publicar, publicó un ataque de Yoanis Sánchez a él, aunque tuvo su censurita para los posts contra el centrismo, bueno, lo justifico, esos son caprichos de político amateur. También en apretada pugna con Monreal se llevó el primer lugar en el ego más alto, considera que va a cambiar el país. Vamos poeta, que no es lo mismos hacer un concierto en un barrio, que cambiar el pensamiento de un pueblo.

El más mentiroso, Fernando Ravsberg, manipulador, de ética devorada por su propia vileza, no vale la pena extenderse en él.

El más hipócrita, Julio Antonio Fernández Estrada, se desvive por perfeccionar el socialismo y propone un “Estado de Derecho” al estilo occidental, lo que tiene en la cara es un adoquín, si Eusebio Leal lo ve por La Habana Vieja lo pone en una calle.

El más violento, Rene Rodríguez Rivera, ahí si hay guapo, ya se cansó de lanzar guaperías al aire, pero al principio, estaba de verdad imponente, llegó a hablar con añoranza de una metralleta que había tenido en su casa cuando Girón, rogué al cielo que se la hubieran quitado, también se lleva el premio al más sagas, es un Sherlock Holmes frustrado, de ahí puede venir su aversión por los segurosos, los envidia porque se enteran de más cosas que él.

El más torpe, Omar Everleny, Doctor en EconomÍa, que desconoce o minimiza los efectos del bloqueo, sin embargo escribe y esta suscrito al sitio Economist Intelligence Unit, un centro de estudio de la economia mundial de un alto prestigio, el cual tiene una opinión diferente de la que plantea el tan ilustrado doctor, aunque dicen que hizo un contrato de compra venta, donde compró el titulo y vendió la pluma.

Cuando se analizan los post que estos iluminados escriben, es fácil darse cuenta, que no es la falta de conocimientos los que los hace errar, sino, la intencion de hacerlo, ¿Por qué coño lo hacen?, simple, porque fueron “revolucionarios” de conveniencia, que supieron vivir de la Revolución.

De mi lista de no revolucionarios excluyo a Silvio, no solo para evitar que me rete a fajarme, como lo hizo con uno de sus opinantes que en nada lo ofendió, según pude leer, también lo hago porque más parece un adolescente desorientado en el medio de una balacera, que un hombre adulto cargado de malas intenciones.

 

Deja un comentario