Cuba: Elocuentes silencios que definen.

Por: Marco Velázquez Cristo.

No basta haber sido revolucionario ayer, hay que saber ser revolucionario hoy, hay que saber ser revolucionario mañana.

Fidel.

Ha muerto Antonio Moltó Martorell presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), se ha producido la desaparición física de un revolucionario, las muestras de dolor y las expresiones de solidaridad y apoyo a sus familiares y amigos han sido amplias, no solo de personas  vinculadas al sector periodístico.

Sin embargo en sitios como Segunda Cita donde se acostumbra a publicar en comentarios o posts el fallecimiento de personalidades o amistades la noticia no fue reflejada,  a lo que no encuentro explicación.

No trato de utilizar algo tan sensible como la muerte de un compañero, para atacar a nadie, sería una bajeza y una falta de ética que no practico ni padezco, ademas  es un derecho de su propietario decidir lo que publica. Solo estoy señalando un hecho que a mi entender resulta insólito y paradójico.

Insólito, porque el fallecimiento de una persona con la trayectoria revolucionaria  y las cualidades de Moltó, independientemente del cargo que ostentaba, no debió ser ignorado en un sitio de un revolucionario, que por demás como ya señalamos acostumbra a publicar las más variadas defunciones.

Paradójico, porque este sitio publica, artículos, comentarios, enlaces a post de Pedro Monreal, que va a México a discutir cambiar la Constitución cubana en un evento claramente anticubano financiado por la NED, la USAID y la FNCA, mientras invisibiliza el deceso de un revolucionario, ademas ha mediatizado  trayectorias mucho menos luminosas que la de Moltó, que  en unos casos se han esgrimido como aval para intentar forzar la entrada al Granma sin solapín, y en otros sugieren  campañas políticas de ignoradas intenciones.

El sentido de justicia y la sensibilidad humana que dicen los mueve a defender y a participar en campañas mediáticas en favor de personajes sin ninguna ética, enemigos de la revolución, mentirosos patológicos como Fernando Ravsberg, desaparecen  cuando al día siguiente del fallecimiento del compañero Moltó en comentarios en Segunda Cita se arremete contra la prensa cubana y sus directivos, que es atacar a su máximo dirigente en el momento de su muerte. Ellos mismos se desmienten, a  Ravsberg lo protegen no por  victima, sino por socio.

Un revolucionario no se puede llevar ni por cuestiones de familia ni de amistad, realmente; debe ser amigo y saber ser amigo, pero jamás deben factores de ese tipo influir en la decisiones que se tomen o se propongan.

Fidel.

Su conducta deslegitima sus llamados a la unidad, esa que esgrimen como bandera para forzar la aceptación de lo que llaman eufemísticamente, “diversidad de pensamiento”,  porque de esa forma no se construye una verdadera unidad, que debe tener como factor aglutinador las ideas  socialistas, el patriotismo, la solidaridad y el antimperialismo, no afinidades personales o  egocéntricos conceptos políticos.

Es inadmisible e injustificable que se censure una institución que dirigió un revolucionario en el momento en que este desaparece físicamente, tal actitud desprovista de cualquier sensibilidad humana podría catalogarse de oportunista.

El revolucionario es una síntesis de sensibilidad humana, del sentimiento natural de rechazo a la injusticia y la opresión.

Fidel.

No deseo ofender pero la verdad no hace daño, ayuda, tal y como dicen ellos cuando señalan lo que consideran errores o deficiencias, y esta no es la primera vez que se publican planteamientos en el sitio de marras que sugieren oportunismo, solo un ejemplo,  Aurelio Alonso  aprovechando que Elier Ramírez, hizo alusión al quinquenio gris en uno de sus artículos en el contexto del actual debate, le censuraba a este intelectual no profundizar en lo ocurrido en esa época, algo totalmente innecesario, sin embargo desde su misma  tribuna  quien fuera el Vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura   en ese periodo Félix Sautié Mederos, que sabe bastante y tiene responsabilidad en lo ocurrido, se expresa y no menciona  el tema y  él no reacciona, ¿Por qué?, la respuesta es sencilla, la idea era usar lo dicho por Elier para desacreditar  su análisis, a la vez que se intentaba cambiar la esencia del debate y sectorizarlo.

¿Oportunismo o no?

Ser revolucionario no es una expresión, sino una actitud ante la vida, es poner por encima de cualquier interés o consideración personal la Revolución, es sentir la perdida de un compañero como la de un familiar, es contribuir a tratar de disminuir el impacto negativo de su partida, no a incentivarlo.

Antonio Moltó Martorell fue un hombre que supo estar a la altura de su tiempo y dejar a un lado las miserias humanas, de él deberían aprender los que con hábil felonía lo atacan después de muerto.

Muchos blogs administrados por revolucionarios no publicaron artículos propios sobre el suceso, pero si manifestaron sus condolencias a los familiares y dieron sus valoraciones en las redes de la significación del compañero y de su perdida para el periodismo comprometido con la obra de la Revolución, me consta, en el caso que menciono que conozca no.

Para los que vean inexistentes segundas intenciones detrás de este texto, les digo que no se ayuda a nadie adulandolo, aplaudiendo sus errores, no alertándolo  que toma por caminos equivocados, guardando silencio por temor a causarle daño con nuestras criticas, cuando más se le infiere haciéndonos los tontos ante sus desaciertos, públicos son sus yerros, publico es el reproche.

Para evitar malos entendidos, que ya hemos sufrido de los habituales de Segunda Cita, aclaro que todo lo escrito en este articulo es de mi entera responsabilidad.

El primer deber y más sagrado deber de un revolucionario es la capacidad de reconocer cualquier error que pueda haber cometido. 

Fidel.

 

 

3 comentarios en “Cuba: Elocuentes silencios que definen.

  1. Se trata de figuras como Moltó y Silvio. El primero lo estimé mucho como periodista y persona cuando me atendió muy gentil ante un problema de salud que enfrentaba y le escribí al programa. Me encaminó. Mi problema no fue de vida o muerte, por fortuna, pero se lo agradeceré siempre, porque a raíz de su muerte he oído cosas muy lindas de él que cómo mujer y madre valoro mucho. A silvio le agreadeceré toda la vida hacerme feliz consus canciones que he acompañaron en tiempos muy difíciles en mi vida personal y familiar. Me descubrió la poesía que yo llevaba adentro y nadie me la había revelado como él. Ya estoy jubilada, pero recuerdo unos años haber leído u oído cómo periodistas y artistas se uniían para promover lo mejor de la cultura, la historia y la obra de Fidel.y que la organización que presidía Moltó condecoró a Malta Valdés y a Silvio, recuerdos esos nombres, de artistas activos en internernet, y les entregó la distinción Felix Elmusa, de igual nivel que la de la Cultura Nacional. Moltó no se disgutaría porque no fuera nomnbrado por alguien. Por lo que uno descubre de él ahora, la vanidad no era un rasgo de su personalidad de proyección nacional; por otra parte aquel gesto de la UPEC hacia Silvio no podía implicar ningún tipo de condicionamiento más allá de los principios representados en el hombre que daba nombre a la medalla.

    1. No se porque las interpretaciones erradas de lo que escribimos, y esta disgreción que nada tiene que ver con el hecho de que Silvio ignorase la muerte de Moltó, que es lo que criticamos, cuando publica la de otros cualquiera, naturalmente que Moltó no se hubiese ofendido, era un hombre muy humilde, con una larga trayectoria revolucionaria, por eso en nuestra opinion el ignorar su muerte es más censurable, y si los artistas y los periodistas y todo el sector intelectual un día como narra se unieron, Silvio actuó al ignorar la muerte de Moltó en sentido contrario, es nuestra opinion respetamos la suya.

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