Cuba: Ni galgos ni podencos, piedras en el zapato.

Por: Ileana González.

Yo no sé si dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda.

Mario Benedetti

En el actual debate algunos participantes no toleran que se les rebatan sus planteamientos, ni que se les cuestione el contenido de sus artículos, eso para ellos es intolerable, paradójicamente acusan a los demás de intolerantes.

Si por desgracia viertes una opinión desfavorable sobre algo que publican, serás calificada de envidiosa, mal intencionada, que deseas desacreditar al autor(a), “que el rencor te come por dentro”, tú no sabes por qué, pero ellos lo afirman, te perseguirán por la web endilgándote los calificativos más injuriosos, no interesa que solo hayas hecho una precisión, de todas formas, salen a por ti como una jauría, pero dicen que la jauría eres tú.

No importa si eres mujer, de todos modos, te llevaran a la hoguera, te acusaran de inquisidora y de cazar brujas, aunque seas tú la víctima, dirán que “actuaste con espíritu parricida (criminal) en la búsqueda de espacio y te diagnosticarán que estas enferma de un cinismo congénito con el cual te parieron”, no te conocen, pero se sienten con el derecho de destriparte, y de calificarte de “sencillamente asquerosa y con doble moral”.

Nunca, menciones un detalle por superfluo que sea sobre la vida de alguien de su entorno,  te acusarán  de investigar, de hacer fichas, aunque lo que hayas dicho lo sepa media Cuba, eso no va con ellos eres una Agatha Christie mala, miembro de algún tenebroso grupo interesado en tomar el poder, que tienes “una camarilla de pobres muchachitos de la UCI que son los que tomas para esos trajines”, te calificaran de batistiana, e insistirán  “en que hay que tratar de averiguar quién es el dueño de los perros que los está mandando a ladrar, y si pudieran también a morder”, es decir te dirán perra(o), te amenazan porque dicen hay que frenarte a tiempo para que no destruyas la Revolución, te acusan de lo que hacen.

Si le censuras a un amigo(a), pobre de ti, se desatará el pandemónium, primero agotaran los adjetivos en grado superlativo para halagarlo(a) y curar heridas que no existen, después vendrán a por ti, te encontraras que escribiste, lo que no escribiste, te vestirán de verdugo(a), mientras en el blog donde escribes y en la página de FB te llenan de improperios y tuercen lo que expresaste, para provocar tu respuesta y después ir a dar quejas para avivar la hoguera donde te pretenden quemar.

Aunque en tus publicaciones rechaces las amenazas y las intimidaciones dirán que tú lo haces, a pesar de que pongan, “ay ileanita, ileanita, prepárate”, o “Por último, un consejo, mantenga su anonimato”, nada de esto es importante tú eres su enemiga, así es como hay que hablarte.

Si no coincides con su concepto de unidad, no lo digas, de inmediato saltaran a tu cuello, dogmática(o), extremista, estas creando la desunión, provocadora(o), harán trizas lo que escribiste, te criticarán la posición de las comas, la extensión de los párrafos, un acento que olvidaste, en fin te pisotearán, pero no te atrevas a responder, serás crucificada(o). Para ellos tú y tus compañeros son “unos loquitos que nos quieren llevar quien sabe a dónde”.

Te acusaran de indecente, dirán que no tienes ética, y te definirán como enemiga, mientras en tus narices sueltan, “no me digan que la polémica debe ser decente pues con el enemigo no puede haber decencia ni ética”, te han declarado la guerra sucia ellos lo afirman, y aunque tu actúes diferente, te achacaran lo que hacen a ti. Tu eres enemiga por eso te preguntaran, ¿Trabaja usted en 100 y Aldabó o en Villa Marista?, parece que las instituciones que radican en esos lugares son sus enemigas.

Siempre te has expresado en favor del socialismo, has defendido hasta con los dientes a Fidel, no pueden señalarte ni una sola palabra que demuestre una ambigüedad política, no te relacionas o defiendes a nadie que ofenda o ataque a la revolución, la que has demostrado amar, tus escritos expresan tu antimperialismo y patriotismo, quiebras lanza por revolucionarios y críticas a los que no lo son, sin embargo, te sitúan en el bando enemigo y te declaran la guerra sin decencia ni ética.

Y como te advirtieron que la cosa es en esos términos, tú tienes que aceptar que te acusen de estar “esperando que Raúl se vaya para tratar de acabar con lo que tanto trabajo les ha costado levantar”, ante esta increíble afirmación no les preguntes si tu conducta revolucionaria no la desdice, no olvides eres su enemiga(o), todo contra ti se vale incluyendo la calumnia. No intentes entenderlos preguntándoles, que si eres revolucionaria y te consideran enemiga(o), entonces, quiénes son sus amigos porque se victimizan, dirán que los quieres destruir, cerraran filas, y como es inexplicable su posición, terminaran acusándote de enemiga(o) sin ton ni son.

No escribas en plural, eso despertara suspicacias, eres parte de una conspiración, debes cuidar como cierras un comentario los puedes alarmar si dices que responderás formalmente sus diatribas, al instante reaccionaran diciendo, “fíjate en el final se les chifló el moño”, ah, no pienses que explicando una posición tuya entenderán, aunque le digas alguno de corazón que crees en él, te continuaran sacando las entrañas, tú eres su enemiga(o).

Si osaras decirle que el debate es entre cubanos no entre intelectuales, que en él ni nombres, ni cargos, ni influencias exoneran de ser censurado y rebatido, si les recuerdas tu derecho a criticar y discrepar, porque eres ciudadana(o) cubana y la constitución te otorga los mismos derechos que ellos, incluyendo el de la libertad de palabra, te transformaran en una perra(o) de Pavlov y te despojaran de todos tus derechos.

Pero no debes sentirte derrotada(o), porque los hijos e hijas de Peleo y de Tetis viven en Cuba donde la justicia no es ignorada, las influencias anuladas, la verdad reconocida y el elitismo, la indecencia y la falta de ética rechazados.

Al final tú, yo, los que piensan como nosotros, otros que quieren el bien para la patria, que no somos galgos ni podencos, si piedras en el zapato de los que para callarnos quieren privarnos de nuestra condición humana,   sencillamente ganaremos.

2 comentarios en “Cuba: Ni galgos ni podencos, piedras en el zapato.

  1. Doña Ileana:
    Me cuesta trabajo imaginar dónde ha vivido usted su vida, que creo ha sido suficientemente larga para haber visto que los revolucionarios conservadores no creen en lágrimas y en asuntos de amor a la revolución y a Fidel, no defienden sino atacan, con saña, con la venda en los ojos, amarrados a la montura de la cabalgadura.
    Decir que la justicia es apercibida y la verdad reconocida en Cuba, es poco menos que irónico. Usted me recuerda a un tío político mío un día en que, al comentar una injusticia contra mí, expresó, Eso no se le hace a un revolucionario. Yo le contesté, Usted sabe que no soy revolucionario.
    Los revolucionarios cubanos entienden los tres principios de 1789 sólo aplicados a su conveniencia: no son universales, son sólo locales.

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