Cuba: Una pregunta a Esteban Morales, ¿por qué? | PostCuba

Cuba: Una pregunta a Esteban Morales, ¿por qué?

Por: Mario Pacheco

Comienzo aclarándole que mi intención no es atacarlo, solo expondré de forma respetuosa algunas opiniones sobre su artículo, “El llamado trabajo por cuenta propia y sus derivaciones raciales”. Reconozco sus conocimientos y me identifico con muchos de sus análisis, sobre todo los económicos, probablemente escuchados.

Su edad no debe estar lejana de la mía, por lo que somos de la generación de negros que vivimos el capitalismo cubano.

Con sinceridad no veo la necesidad de introducir dentro de un análisis económico el tema racial en un escenario como el de Cuba, tampoco alcanzo a entender como un intelectual de su talla obvia o desconoce que el racismo de hoy, es el reflejo del estado en que se encuentra su proceso de erradicación, que comprende la eliminación de las causas que lo originaron.

Eusebio Leal, explicó en una ocasión que aun cuando han transcurrido más de cinco décadas de Revolución existen cosas arraigadas dentro de la Conciencia Social que no se pueden cambiar por decretos, cuando pasaron por siglos de formación.

Tanta razón tiene Leal que aún existen familias de negros que se autodescriminan considerando el matrimonio de uno de sus miembros con una persona blanca como un adelanto para su raza, esto es el reflejo de  un sentimiento de inferioridad que se fue conformando tras siglos de discriminación, explotación y subvaloración de los negros, Martí  decía, “…el negro, por negro, no es inferior ni superior a ningún otro hombre (…) peca por redundante el blanco que dice: “mi raza”; peca por redundante el negro que dice: “mi raza.”

Las religiones en milenios solo han evolucionado en formas, los sistemas económicos también transitan por siglos de transformación. El Capitalismo actual es un buen ejemplo de esos procesos evolutivos, dentro del cual transcurren otros como los mencionados.

Le recomiendo vea las películas “El nacimiento de una Nación” y “Los hombres libres de Jones”, ambas del 2016, de los directores norteamericanos Nate Parker y Gary Ross, y compare lo que está sucediendo en Chesterville, Virginia, ahora apoyado a mi entender, por un presidente que tiene rubios hasta los dientes, sucesor de un presidente negro que tuvo que vivir en una “Casa Blanca”, según lo establecido, pues por supuesto no existirá una “Casa Negra” al menos en este siglo.

No sé si conoció que en el reparto Miramar antes del triunfo de la Revolución había una policía privada de los vecinos en la calle 20 que identificaba a cualquier negro desconocido de la zona. Muchos eran criados o domésticos como guste llamarlos. Claro había sus excepciones cuyos hijos también eran excepciones en los colegios privados como La Salle, Belén, Los Maristas, Candler College, Havana Military Academy y el Ruston entre otros.

Al final de ese Miramar empezaban las playas donde el único “club” al que podían ir los negros y los blancos pobres, pues costaba poco, se llamaba Balneario La Concha detrás de donde un americano puso su famoso “Coney Island” con su montaña rusa incluida. De ahí para allá todo era “blanco” y de dinero. El Havana Yact Club, el Club Náutico, el Casino Español y así hasta el Biltmore, donde dicen que no dejaron entrar a Batista por su dudoso origen racial.

Lo mismo pasaba en la playa Santa María, buena parte privada y sin negros. Los negros, para Guanabo. En fin el mar. Esto solo para refrescar la memoria pues cada detalle es una historia no muy agradable.

Los negros que llegábamos al Bachillerato con gran esfuerzo de los padres “para que no pasaran lo que ellos”, estudiábamos en los Institutos de Segunda Enseñanza sobre todo el de La Habana, en Zulueta detrás del teatro Payret .

Los libros costaban caros, entre varios comprábamos los folletos en la acera de enfrente en la “Casa Lorie”, para que el profesor, su autor, los viera y nos tuviera en cuenta a la hora de las notas de aprobado. Había de todo. En los exámenes estudiábamos en la biblioteca hasta las 10 p.m. y de ahí a las funerarias de Zanja, sobre todo la “Marcos Abreu” a la que iban muchos negros y de vez en cuando te empatabas con un café con leche o con una galleta con mantequilla de los dolientes que reconocían, digo yo, el esfuerzo por superarnos.

Donde vivíamos y trabajaban nuestros padres podíamos hablar de ese 1900 en que se disolvió el Ejercito Libertador, con los “cuatro pesos” que le tocaron a los negros soldados de los 3 millones que McKinley dio para liquidarlos y al gobierno que asumió la burguesía mambisa con sus riquezas y entrega a los norteamericanos a los que para nada le interesaban esos negros que ni voto tenían en la práctica.

No obstante, la historia parió un Lázaro Peña, un Jesús Menéndez, un García Agüero, negros por cierto al lado de un Marinello y un Carlos Rafael Rodríguez.

Era tan grande la ignominia que la evolución de los acontecimientos condujo a un contexto histórico en que un hombre de cuna y blanco como Fidel asumiría como programa lo que magistralmente expuso en la “historia me absolverá”, triunfó con blancos y negros, a pesar de las divisiones de ricos y pobres, a contrapelo de las apetencias yanquis y sus maniobras, y de nuestros desaciertos, pero triunfó. Como diría Carilda Oliver, “por su ingle de varón”, multiplicado en un pueblo cansado de soportar las más aberrantes injusticias e impúdicas desvergüenzas muchas denunciadas en ese famoso alegato.

Llegó el triunfo de la Revolución y resultó que dejé de ser el negro que me decían que era. Ahora podía seguir estudiando, podía trabajar igual o al lado de los blancos, podía dirigir pues había dirigentes negros. Muchos negros fueron a estudiar a los países socialistas y se hicieron hasta Doctores en Ciencia, como Ud., fueron Decanos de Facultades universitarias, como Ud., y hasta se atrevían a tener relaciones amorosas con blancas, no sé si como Ud., pero los “jabaos” nacieron y se aumentaron gracias a esa falta de discriminación. No olvido que, al principio de la CUJAE, un día un “jodedor criollo” puso un letrero en el comedor que decía, “por favor, cuando grite “jabao” diga nombre y apellido, somos muchos”.

En fin Esteban, respeto y en parte comparto muchos de sus análisis que considero pueden o deben ser útiles, pero un hombre como Ud., debe tener muchas posibilidades, incluso para hacerse oír sin a lo que yo le llamo el enemigo lo utilice, y los menos entendidos se confundan y hasta los desorientados se cambien.

Conoce la capacidad de influencia que proporciona la información en la actualidad acrecentada por su manipulación, no le son ajenas las teorías modernas sobre del poder de la Comunicación, ni teorías como la de Gene Sharp, “…la naturaleza de la guerra del Siglo XXI ha cambiado (…) nosotros los estadounidenses combatimos con armas psicológicas, sociales, económicas y políticas”.

Yo diría que hasta manipulando el Marxismo nos pretenden confundir, pues asumen lo de “el ser social determina la conciencia social” o sea el hombre piensa como vive, por eso aunque parezca barricada, Ud., sabe que el Bloqueo es sencillamente eso y además utilizado para los cambios generacionales que promulga Sharp.

Le recuerdo un fragmento del “Mensaje de Fidel a los estudiantes”,  http://www.fidelcastro.cu/es/correspondencia/mensaje-de-fidel-los-estudiantes  “…Cuando surgieron los medios masivos se apoderaron de las mentes y gobernaban no solo a base de mentiras, sino de reflejos condicionados.  No es lo mismo una mentira que un reflejo condicionado: la mentira afecta el conocimiento; el reflejo condicionado afecta la capacidad de pensar.  Y no es lo mismo estar desinformado que haber perdido la capacidad de pensar”.

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