Cuba: Ruidos o conspiración al estilo de Norteamérica.

Por: Marco Velázquez Cristo.

Lo que supuestamente está pasando a los oídos y cerebros de algunos funcionarios norteamericanos destacados en La Habana, es algo que si no se percibiera tras su presunta ocurrencia la perfidia del imperio movería a risa, tal es lo absurdo de lo que se dice está pasando.

Resulta paradójico que el país que desarrolla las más sofisticadas tecnologías para el espionaje, e invierte miles de millones de dólares para espiar al mundo, no logre identificar a los supuestos autores de los presuntos ataques, ni al aparato o la fuente de la que provienen y le exija a un país del tercer mundo que lo haga, la única respuesta posible es que vienen de ellos mismos o están inventando la historia con fines aún no divulgados.

AP y CBS NEWS aparecen en la vanguardia de las “filtraciones”, acompañados por el The Washington Post como mayor replicador de ambos medios, aportando su alta visibilidad mediática para expandir las noticias y su pedigrí periodístico para dotarlas de credibilidad, siendo interesante esta conducta del Post que pudiera responder a diversos intereses, entre ellos, apoyar a sectores de los círculos de poder descontentos con la actuación de Trump, en sus intentos de crearle a este situaciones que lo conduzcan a coyunturas difíciles que permitan incrementar su cuestionamiento y aislamiento.

The Washington Post, con información de AP, cita a un ex agente del FBI que según el medio plantea que se investiga en terreno ajeno, por lo que “la calidad de la información y la evidencia que se recopila se limita a lo que el gobierno anfitrión le permitirá ver y escuchar, tocar y hacer”. Según lo que ha trascendido los supuestos ataques en su mayoría han ocurrido dentro de las residencias de los funcionarios norteamericanos. ¿Qué limitación podría tener el FBI para investigar dentro de esos lugares? Evidentemente ninguna. Se desconoce si el gobierno norteamericano ha permitido a las autoridades cubanas investigar dentro de las residencias de los empleados de su embajada, esta es una buena pregunta que el The Washington Post, podría hacer a sus fuentes anónimas.

Associated Press, que sin dudas está “bien informada” sobre el tema, dice  que pudiera tratarse de una facción disidente de los Servicios de Inteligencia cubanos, esto lo fundamentan en especulaciones sobre supuestos descontentos por el restablecimiento de las relaciones de Cuba con los EE.UU. Mejor quedaría al revés, pues son conocidos los desencuentros del magnate presidente con el FBI y la CIA, que conllevaron en el primer caso a la sustitución de su director, cuestiones que podrían haber creado resentimientos y rechazos hacia Trump, que si  pudiesen generar acciones para situarlo ante problemas que complejicen aún más su labor de gobierno.

La historia no puede ser ignorada. A JFK lo asesinaron mediante una conspiración en la que todo indica que estuvo involucrada la CIA. Actualmente Trump es cuestionado invocándose a la CIA y el FBI como emisores de informaciones que lo vinculan a Rusia.

Nada de particular tendría que pusieran al Orate en la disyuntiva de romper relaciones con Cuba o afrontar la ira y la pérdida de apoyo de los sectores más conservadores del gobierno y de la extrema derecha de Miami, no olvidemos que Marcos Rubio es miembro del Comité de Inteligencia del senado, un acérrimo enemigo del restablecimiento de relaciones y uno de los firmantes de la carta que fue enviada al congreso solicitando el cierre de la embajada norteamericana en La Habana por los supuestos ataques acústicos. Para rematar, Trump y Marco Rubio durante la campaña presidencial intercambiaron ofensas que incluyeron burlas del segundo sobre los atributos sexuales del entonces candidato Donald, aludiendo la pequeñez de sus manos, a lo que respondió este subestimando a Rubio y burlándose de él. En una sociedad como la de Norteamérica cualquier cosa es posible excepto la actuación con ética.

A nuestro modesto entender esa es la versión más plausible, en ella encajan todas las fichas de este aparente rompecabezas, incluyendo la figura del Secretario de Estado Rex Tillerson, quien se ha manifestado por un endurecimiento de la política hacia Cuba, de exigir cambios para continuar desarrollando las relaciones y apoya el bloqueo.

De no estar acertada la hipótesis anterior solo quedaría la que expusimos en un post anterior, donde sugerimos que podría tratarse de un caso de histeria colectiva o de un trastorno de conversión, y para ilustrar mencionamos el caso del “El Gaseador Loco de Mattoon” el cual se relacionaba a un presunto anestesista fantasma, omitimos señalar uno ocurrido en 1990 en Nigeria conocido como “Los genitales que desaparecen”, para evitar que los diplomáticos norteamericanos se sugestionaran, pues si les da por decir que los están anestesiando para dejarlos sordos y robarles sus genitales, quienes terminarían con conmociones cerebrales serían los investigadores.

 

Deja un comentario