La patológica manía de EE.UU de mentir

La patológica manía de EE.UU de mentir

Por: Marco Velázquez Cristo.

De la contagiosa dolencia de mentir y de otras que aquejan al establishment norteamericano se duelen cada cual desde su punto de vista el The Washington Post y el The New York Time, naturalmente obviando su mea culpa. Ambos parten en sus análisis del tratamiento dado al tema de la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales del 2016, el Post la da por cierta y el Times hace lo mismo, pero desde una óptica diferente, lo interesante es la visión que trasladan sobre la sociedad norteamericana.

Según el The Washington Post, las investigaciones realizadas sobre la influencia rusa en los resultados de las presidenciales demuestran, “…la estupidez, cinismo, arrogancia y corrupción, en los niveles más altos de la política estadounidense”. Para el medio, “..el presidente miente en los formularios de divulgación. Miente en las audiencias de confirmación. Mentiras en Twitter. Mentiras en la sala de información de la Casa Blanca. Miente al FBI. El vicepresidente Pence bloquea y apaña las mentiras” y amplía,”…esto es, con algunas excepciones, un grupo de personas para quienes la verdad, el honor político, la ética y la integridad no significan nada” y concluye, “…parece una administración comprometida en un asalto diario a la verdad”.

Se pregunta el Post, ¿Cómo se puede hacer vida pública sin la fuerza interna forzosa del carácter y sin compromisos éticos firmes…? Se le podría responder, en una sociedad como la que defiendes.

El The Washington Post  ve todos esos males a la luz del tema Rusia, sin embargo el Times,  profundiza más en su análisis y plantea:

“Sería mucho más fácil dormir de noche si pudiésemos creer que estamos en un caos de información errónea simplemente porque los agentes rusos difundieron publicaciones incendiarias que llegaron a 126 millones de personas en Facebook”.

Y continua, “Pero el problema no son los rusos, somos nosotros. Nos están jugando porque demasiados estadounidenses están mal equipados para realizar las funciones básicas de la ciudadanía…”

Precisa el Times, “Después de sobrepasar los 300 días de la presidencia de Donald Trump, los hechos señalan que ha realizado más de 1,600 reclamos falsos o engañosos. Al menos cinco veces al día, como promedio, este presidente dice algo que no es cierto”.

Para el diario, Estado Unidos tiene, “…una Casa Blanca de mentiras porque un gran porcentaje de la población no puede distinguir los hechos de la ficción. Pero un gran porcentaje tampoco tiene idea de las leyes básicas de la tierra”.

Según el medio, “..uno de cada tres estadounidenses no puede nombrar una sola rama del gobierno..”, significando  que en un twitter pusieron secciones de la Declaración de Independencia y, “…muchos  se indignaron, porque confundieron las palabras de lucha de Thomas Jefferson con la propaganda anti Trump..”.

Asegura el Times que, “Las noticias falsas son producidas por difusores activos de falsedades” y que “Trump usa el término para describir cualquier cosa que no le guste, un hábito ahora recogido por mentirosos políticos en todas partes”.

Dice el rotativo que, “…Trump es un síntoma; pero que el colapso de la democracia americana va más allá del mentiroso en jefe”, y agrega, “..de eso hay  que culpar a todos nosotros…”

Para argumentar sus criterios el medio expone que, “…los inmigrantes para poder opinar en el sistema tienen que pasar una prueba simple sobre los valores, la historia y la geografía estadounidenses, asegura que el 97% de los inmigrantes, la aprueba según un estudio que cita.

Sin embargo, uno de cada tres norteamericanos la reprobaría, a pesar de que no es una prueba elitista, pues incluye preguntas como, “¿Qué gran evento sucedió el 11 de septiembre?” Y “¿Qué océano hay en la costa oeste de los Estados Unidos?”

Culpa el Times entre otros al sistema educativo norteamericano a quien le censura, “…haber dejado a un lado la educación cívica, fallándole a los estudiantes en esta época turbulenta, cuando tienen necesidad de discutir sobre política y gobierno”.

Según el periódico una preocupación es la ignorancia histórica que llega, “…a que con un margen del 48 al 38 por ciento, los estadounidenses piensen que los derechos de los estados, en lugar de la esclavitud, causaron la Guerra Civil, de esa forma para el The New York Times, se explica, “… que el jefe de personal de Trump, John F. Kelly, pueda decir algo que es demostrablemente falso sobre la guerra, porque la mayoría de la gente está tan desorientada como él”. Plantea que, “…deberíamos enseñarles a los niños cómo distinguir las noticias falsas de las reales…”.

Le agrego a lo anterior que es algo extremadamente difícil en una sociedad como la norteamericana, donde el barraje informativo que reciben los ciudadanos es tan enorme y manipulado que ni los propios adultos tal y como reconoce el medio pueden discernir lo falso de lo cierto.

Esa imagen del gobierno y la sociedad norteamericana vista a través de estos grandes medios, a los que a nadie se le ocurriría acusar de disidentes de un sistema del que forman parte y en el cual tienen su lugar en el  entramado de poder del mismo, así como su cuota de responsabilidad en la situación que describen, permite comprender hasta donde llega la podredumbre que aqueja a Norteamérica.

The New York Times y The Washington Post también tienen sus pecados que esconder, por ejemplo el Post se olvida de su comportamiento de abanderado de ocasión de las falsas informaciones sobre los supuestos ataques acústicos presuntamente sufridos por diplomáticos estadunidenses en La Habana, tampoco  recuerda el Times como  ha replicado informaciones relacionadas con estos inexistentes hechos e introducido versiones fantasiosas como que los mismos fueron ejecutados utilizando virus o bacterias. Serían más coherentes si no participaran en la masacre mental que cometen el gobierno y los medios de su país contra los estadunidenses.

 

 

Un comentario en “La patológica manía de EE.UU de mentir

  1. Bueno, cuando uno escucha que en ese país hay quienes están en contra de las vacunas por teorias oscurantistas y fantasiosas como que las mismas son causa de autismo, nada asombra si llegan a creerse lo de los ataques acústicos, y hablo de los que lo hacen por ignorancia, si a eso se suma repetir premeditada y maliciosamente una mentira una y otra vez al mejor estilo goebbeliano, los resultados son esos.

Deja un comentario