Fidel: El pueblo, la corrupción y cómo debe ser un dirigente | PostCuba

Fidel Castro: El pueblo, la corrupción y cómo debe ser un dirigente

Por Ángel González

Fidel le habló a todas las generaciones de cubanos que vivieron, viven y vivirán hasta el fin de la tierra, lo cual pudiera ocurrir en caso de que no se tome en serio el cambio climático, como él lo alertaba en cada oportunidad. 

Sus discursos al inicio de la Revolución cubana fueron clases para aquellos hombres y mujeres que no tenían altos niveles educacionales y culturales. Los ayudó a comprender el momento histórico que vivían y les demostró que sus palabras de barbudo eran ciertas.

No había en su discurso ninguna frase que oliera a demagogia, esa que bien sabía detectar el pueblo debido a los muchos gobiernos corruptos que había pasado por Cuba antes de 1959.

En uno de esos discursos de los dos primeros años de la Cuba revolucionaria, Fidel dijo:

“nosotros no somos los ministros de Batista, nosotros no somos los líderes de la época de Batista: nosotros somos una misma cosa con el pueblo. El pueblo no debe decirnos “pedimos”; el pueblo lo que debe decirnos es: “Vamos a hacer”, “proponemos”, hagamos”, porque nosotros somos una misma cosa con el pueblo.  Es que muchas personas no se han dado cuenta del cambio, están viviendo con retraso y tienen en la mente las ideas de las épocas que han pasado”.

Cualquiera pudiera pensar que todavía vivimos con ese retraso al que se refería al Comandante, pues pareciera que hemos interpretado mal sus ideas y todavía esperamos que nos vengan las orientaciones “de arriba”.

Esas son barreras mentales trabajadas y potenciadas entre el pueblo por quienes intentan destruir la Revolución levantando muros entre el pueblo y los ministros, como parte de una guerra que nos han aplicado desde el 59.

Bien lo había explicado Fidel al inicio de la Revolución:

“Se quiere aislar a la Revolución Cubana.  Se ha lanzado contra ella una campaña de descrédito internacional.  ¿Y que han ideado?  Han ideado una campaña de descrédito para aislar la Revolución Cubana de la opinión pública internacional; están acusando al pueblo de Cuba de criminal.

“Los que le mandaron bombas a Batista, los que le mandaron tanques y cañones a Batista, los que no dijeron una sola palabra cuando amanecían racimos de cadáveres en todos los pueblos de Cuba, los que no levantaron una sola vez la voz durante siete años para combatir el crimen perpetuo en que vivió nuestra patria, ahora levantan sus voces para decir que la Revolución está ejecutando en masa; ahora levantan la voz para decir que yo estoy despoblando a Cuba (EXCLAMACIONES DE:  “¡No!”).  Los que no levantaron sus voces para denunciar los 20 000 asesinatos que se cometieron durante siete años, ahora protestan de que estemos fusilando a los asesinos”.

¡Son tantas las cosas que anunció Fidel y resultaron ser ciertas…! Muchos no le hicieron caso y hoy estamos pagando por eso.

La corrupción fue otro de los temas abordados por el Comandante alertando sobre los ministros que favorecían a sus familiares, amigos, vecinos…

Sobre eso, expresó: “Y en la sociedad todo hombre debe vivir de su trabajo, debe vivir con la frente en alto, sin tener que deberle ni agradecerle nada a nadie, para ser libre; porque así el día que va a votar vota por el que quiere y no por el que le hizo un favor- -porque actuaremos siempre rectamente hoy y mañana, porque siempre nos verán pobres, porque nunca nos verán una caja en el banco, porque nunca nos verán un negocio particular, porque nunca nos verán una especulación o una malversación, porque nunca nos verán favoreciendo a un amigo, favoreciendo un privilegio, favoreciendo a un familiar!  Porque nuestra conducta será recta hasta la saciedad en todos los órdenes, sencillamente porque estamos muy conscientes de los deberes que tenemos que cumplir, y que nos tocó sacrificarnos-.”

Desafortunadamente, en la actualidad hay personas que ocupan cargos y no cumplen con las cualidades que debe poseer un dirigente socialista. Son gente que está ahí aprovechando el vacío dejado por una persona con condiciones que no entendió lo que el pueblo y la Revolución necesitaban de él.

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