Revolución

El abril que no tendrán

Por: Ileana González.

Cuba predicó siempre con su ejemplo. Jamás claudicó. Jamás vendió la causa de otro pueblo. Jamás hizo concesiones. Jamás traicionó principios.

Fidel.

Torpes enemigos de la Revolución comienzan a contar los días que faltan para que Raúl no sea más el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, piensan que en ese momento terminará la Revolución cubana, cometen el error de circunscribir el periodo de permanencia de  ideas y de un proyecto social a la duración de un mandato o la presencia física de un hombre; pronto olvidan la lección de lealtad, fortaleza, confianza en sí mismo y madurez política dada por el pueblo ante la irreparable pérdida de nuestro máximo líder.

Amo y sirvientes pensaron que ese suceso marcaría un punto de inflexión en el rumbo de la Revolución, pero Raúl y el pueblo cubano los decepcionaron, el primero desde antes les había advertido, lo cito: “A mí no me eligieron Presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo”, fin de la cita, el segundo le dio su confianza y ante la partida del Invicto Comandante se la ratificó, le otorgó su apoyo y en inmensa mayoría firmó el concepto de Revolución, reafirmando su determinación de continuar construyendo el socialismo.   

El tiempo de vida de un ser humano es limitado, incluso se le considera efímero al compararlo con la duración de los procesos que transcurren en el devenir histórico de la humanidad, pero hay hombres como Fidel, que emplean cada segundo de su existencia en luchar por el bienestar de los demás, en esa lucha van concibiendo ideas y proyectos de los que se enamoran los pueblos, que transforman la utopía en hermosa realidad, inmortalizando al arquitecto y a su obra, esa que va surgiendo del quehacer de millones.

Algo tan simple no lo pueden entender los que cifran sus esperanzas de ver destruida la Revolución en la desaparición física de sus dirigentes históricos o en su retiro de los cargos de dirección, no alcanzan a comprender que cuando un cubano dice, “yo soy Fidel”, está expresando su voluntad y determinación de actuar como él, haciendo la parte que le toca para alcanzar la meta que nos hemos propuesto de construir un socialismo próspero y sostenible.

Para llegar a ese futuro aún queda mucho por hacer, tenemos problemas que resolver, deficiencias que superar, dogmas que desterrar y cambios que necesitamos y debemos hacer, el reto es grande, pero como dijera Fidel, “…jamás un pueblo tuvo cosas tan sagradas que defender, ni convicciones tan profundas por las cuales luchar…” fin de la cita, por eso somos muchos, la mayoría, los que estamos dispuestos a pensar y trabajar para salvar los obstáculos que entorpecen el camino elegido.

Los trasnochados sueños de una revolución de colores para Cuba jamás se cumplirán, tampoco se concretarán golpes blandos, el intento de utilizar a la juventud como elemento de cambio hacia el capitalismo también está condenado al fracaso, porque para que cualquiera de estas cosas ocurra tendría que claudicar y abjurar de su historia un pueblo entero y eso es imposible, pues como dijera Raúl: “A lo largo de 500 años, desde Hatuey hasta Fidel, es mucha la sangre derramada por nuestro pueblo para aceptar ahora el desmantelamiento de lo logrado al precio de tanto sacrificio”, fin de la cita.

Para dolor de unos pocos y tranquilidad de millones, Fidel sigue y seguirá al frente de la Revolución cubana, porque es su legado el que nos guía, Raúl lo ha continuado aplicando y desarrollando, luego vendrán otros revolucionarios que proseguirán perfeccionándolo y llevándolo adelante.

“Algunos son muy críticos al referirse a la juventud de hoy y se olvidan que ellos también un día fueron jóvenes. Sería iluso pretender que los pinos nuevos sean iguales a los de épocas pasadas”.

Raúl.

Seguiremos luchando por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, manteniendo la unidad y la fe en la victoria, como nos enseñó el Comandante.

El abril con el que sueñan no lo tendrán.

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