Solo caben en nuestros corazones | PostCuba

Solo caben en nuestros corazones

Por: Ileana González.

Los debates en la internet sobre el proceso electoral cubano, principalmente en lo que atañe a la selección de los candidatos a diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) y a quienes deben o no estar en ella, llevan a preguntarse:

¿Es posible incluir físicamente a todos los que lo merecen en la misma?

Imposible, miles, millones son los hombres y mujeres que tienen méritos suficientes para ocupar cada uno de los escaños, pero lo importante es que todos estemos representados en ella, que este pueblo héroe se siente en la ANPP a través de sus héroes y de los que sin ser héroes tienen méritos para representar determinados sectores de la sociedad, como dijera el apóstol, “con todos y para el bien de todos”.  

Este es un pueblo de héroes, a los que no es justo ni necesario andar comparándolos, o evaluando merecimientos, con palabras del más universal de los cubanos: “A fuerza de igual en el mérito hay que hacer desaparecer la desigualdad en el tamaño”.

En nuestros campos y ciudades habitan hombres y mujeres que han escrito cada uno en su tiempo y coyuntura que le toco vivir  páginas de heroísmo, otros las redactan cotidianamente, la mayoría de ellos, héroes anónimos.

Así encontramos a los que llevan las pruebas marcadas en sus cuerpos de su entrega a las causas nobles y justas, como los que luchando en tierras lejanas por la libertad de otros pueblos, sufrieron la perdida de una o dos de sus piernas, o parte de su vista, viéndose privados de poder disfrutar a plenitud de sus vidas.

Los miles de médicos que, en inhóspitas y remotas regiones del planeta, apartados de sus familias, muchas veces en solitario, han arriesgado y arriesgan sus vidas por salvar la de humildes seres humanos, que nunca antes contaron con atención médica, contrayendo enfermedades que han puesto en peligro sus existencias o dejado secuelas que han dañado su salud para siempre, y hoy siguen con humildad desempeñando su labor en Cuba.

Que decir de los que muy de madrugada abandonan su lecho día a día para barrer nuestras calles, o para recoger la basura que generamos, esos que irrespetamos cuando arrojamos desperdicios en cualquier parte, desconociendo su heroísmo cotidiano y el bien que nos hacen al mantener la higiene, a los que criticamos con dureza cuando consideramos que no hacen bien su trabajo.

También están los que, durante muchos años en las profundas entrañas del monstruo, alejados de sus seres queridos, que sufrieron avergonzados por su supuesta traición, cumplieron la misión de proteger a la patria de la perfidia yanqui y el odio de la mafia miamense, haciendo fracasar sus planes agresivos contra Cuba, entre ellos los de atentar contra la vida de Fidel. Regresaron anónimamente.

Los atletas que rechazando millonarias ofertas que le hubiesen permitido una vida de lujos de conjunto con sus familiares, han preferido continuar alegrándonos con sus hazañas deportivas, viviendo en la patria de forma decorosa, héroes del musculo, el patriotismo y el desinterés.

Es imposible en un post, en un libro, o en miles de ellos, mencionar o sintetizar todo el mérito y la grandeza que atesora el pueblo cubano,  el de Fidel, por eso pido disculpas a los obreros que se sacrifican diariamente en sus fábricas, a los campesinos que luchan contra las adversidades de la naturaleza para alimentarnos, a los intelectuales que no venden sus plumas y las emplean en defensa de la patria, a los artistas que no se dejan sobornar y se niegan a denigrar de su tierra sin reparar en pérdidas de contrato o dinero, a los millones de cubanos que tiran del carro de la Revolución sin cansancio, a nuestros militares que cuidan el sagrado suelo de Cuba y a su gente, por no haber podido detallar sus méritos y ejemplos.

Y es que todos ellos solo caben en nuestros corazones.

Deja un comentario