¿A quién responde Twitter?

Por: Marco Velázquez Cristo.

Lo sucedido con las cuentas de Twitter de periodistas, sitios, versiones digitales de medios de comunicación cubanos, así como las de otros internautas de la isla que fueron bloqueadas, demuestra la subordinación de dicha red social y sus dueños a las políticas del gobierno norteamericano, el que la utiliza al igual que al resto de estas redes en función de sus intereses.

La hipocresía de los dueños de las grandes empresas norteamericanas que controlan la internet es notoria, así Jack Dorsey cofundador y presidente ejecutivo de Twitter, al igual que  Mark Zuckerberg (Facebook) y Larry Page (Google) todos multimillonarios, blasonan de  solo cobrar un sueldo simbólico de US$1 al año, mientras no mencionan las enormes ganancias que obtienen provenientes de las acciones que poseen en dichas empresas. Quizás también estén anotados en otras nóminas, mediante las cuales se les paguen jugosos salarios por sus servicios al establishment norteamericano.

La selectividad de los bloqueos realizados demuestra que, los diversos argumentos esgrimidos por Twitter para intentar justificarlos no son más que pretextos para tratar de encubrir  las verdaderas motivaciones de esa acción.

Twitter bloqueo con la pretensión de limitar la oportunidad con la cual la opinión pública internacional conociera la información brindada por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz Canel y  los Ministros que lo acompañaron, buscando proporcionarle tiempo a la maquinaria mediática imperial para preparar y  lanzar sus líneas de mensajes dirigidas a posicionar matrices de opinión que desacreditaran o disminuyeran la credibilidad e impacto de las informaciones que fueron dadas a conocer en la Mesa Redonda.

Los que tienen la capacidad de espiar, censurar y manipular las redes sociales dieron la orden y  Twitter obedeció. Lo publicado en la internet sobre el escándalo de Cambridge Analytica y Facebook, las revelaciones de Edward Joseph Snowden sobre el espionaje a que son sometidos personas y gobiernos en el mundo por parte de EE.UU., entre otros materiales e informaciones refrendan lo arriba planteado.

Los sitios e internautas cubanos no escapan a esta “vigilancia” a la cual se  suma la llamada Fuerza de Tarea (Task Force), la cual desarrolla programas subversivos a través de la internet contra nuestro país, emplea las nuevas tecnologías para limitar la respuesta mediática a sus campañas difamatorias, ralentizar el acceso a las plataformas que defienden a la Revolución, potenciar a las que la adversan, neutralizar usuarios incomodos, manipular debates, amplificar publicaciones de su interés y otra amplia gama de acciones  dirigidas a la desestabilización del país, con el objetivo supremo de destruir la Revolución.

Un ejemplo de este accionar de los servicios especiales norteamericanos contra Cuba a los cuales pertenece la Fuerza de Tarea es lo ocurrido con las PC de varios internautas que se mostraban activos en la búsqueda de una solución negociada y explicaban las resoluciones del MINCOM en el conocido caso de SNet; sospechosamente los relojes de sus máquinas “se atrasaron” en los momentos de mayor intensidad de los debates impidiendo su acceso a los sitios donde estos se producían. Según refirieron los afectados inexplicablemente no podían solucionar un problema que en condiciones normales resulta fácil de erradicar y que desapareció de manera súbita, tal y como se había iniciado. Pensar en casualidad o detalles de falta de sincronización sería de un infantilismo irracional.

El imperio tiene el control de los grandes medios y de la escudería mediática de estos, amplia capacidad de influir en las redes sociales y el internet en general, todo lo que le posibilita difundir con rapidez sus mentiras y calumnias contra los que convierte en sus enemigos, posicionando las matrices de opinión que estiman favorables a sus intereses; sin embargo tiene limitada capacidad para sostener sus falacias, pues los que salen a defenderlas recurren a las ofensas a faltas de argumentos para sustentarlas eso los desacredita ante los que observan dichos foros, amén del carácter falso de una apreciable cantidad de ellos.

En esos intercambios los superamos no solo porque nos asiste la razón, sino también porque contamos con ideas para defenderla, ideas de las que están huérfanos los mercenarios que reclutan y los robot que emplean para tratar en vano de contrarrestarnos, por eso observan los debates y cuando ven en franca desventaja a sus acólitos comienzan a bloquear a los usuarios que los enfrentan.

La administración norteamericana es pérfida y no debemos dejarnos cegar por la sal que arrojan a nuestros ojos para impedir que veamos la realidad de como manipulan y utilizan sin ninguna ética o respeto por los internautas las redes sociales. No olvidar la reunión de Trump con el máximo ejecutivo de Twitter en la Casablanca y sus intenciones de hacerlo con otros grandes magnates dueños de las empresas que controlan las redes sociales, no creer que las discrepancias que los medios resaltan son reales, solo son parte del show mediático que busca esconder la verdadera esencia de esos contactos, que no es otra que la concertación de estrategias para expandir y garantizar las políticas de dominación imperial de los EE.UU.       

Nuestra patria es blanco predilecto de las agresiones norteamericanas tanto en el escenario físico como el mediático en los que, recurren a las sanciones, al recrudecimiento del cerco económico, comercial y financiero, al bloqueo de cuentas en Twitter y Facebook, a la guerra mediática, a las presiones diplomáticas, a mentiras como la de los inventados ataques acústicos, impulsados por la frustración ante el fracaso reiterado de sus planes dirigidos a destruir la Revolución y por el miedo al ejemplo de Cuba.

 

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