Antisionismo no es antisemitismo

Tomado del Facebook de Carlos Luque.

La reciente publicación de un fragmento del texto del académico López-Levy dedicado a las relaciones de Cuba con Israel, en que asombrosamente se afirma que son «exageraciones” frecuentes del “más alto nivel oficial cubano o incluso en medios supuestamente académicos como el Instituto Superior de Relaciones Internacionales y el Centro de Estudios de África y Medio Oriente” un “supuesto genocidio contra el pueblo palestino”, por parte del estado sionista israelí, han motivado en su defensa algunas intervenciones de terceros.

En ese mismo texto  Arturo López-Levy afirma: “La respuesta cubana a la derrota árabe fue intensificar la actitud condenatoria a Israel en las Naciones Unidas. El embajador cubano Ricardo Alarcón en una desafortunada frase equiparó la decisión israelí de acción militar anticipada a una “agresión al estilo nazi.” Fue la primera vez que un diplomático cubano usaba términos tan insultantes contra el estado judío. Unos meses después, Fidel Castro repetiría la desafortunada analogía en su discurso a la conferencia de la organización latinoamericana de solidaridad.”

Al respecto, Roberto M. Yepe en un post titulado “A propósito de un libelo publicado en CubaSí”, sostiene que las referencias a las posiciones ideológicas de López-Levy es un libelo.

Lo que define a un libelo es, básicamente, la mentira, la inexactitud o la manipulación, o todo ello junto. Subrayo que este académico es quien ha declarado su filiación ideológica con toda franqueza, algo no tan habitual, ciertamente.

Por lo tanto, reitero: es la persona de López-Levy quien se ha definido a sí mismo. Aunque en uno de sus últimos escritos curiosamente no menciona su filiación sionista y su oposición al comunismo, como sí lo ha hecho en textos anteriores, ahora sólo reitera su opción socialdemócrata.

Yepe habla de intolerancia. Opino que ser tolerantes con el sionismo, e incluso ir más allá y negar el genocidio sistemático a que somete al pueblo palestino, es una de las más aberrantes opciones políticas de estos tiempos.

Resulta entonces, que es una no tolerancia de la que especialmente me precio. Arguye M. Yepe también que la intención de “excluirlo como contraparte legítima”, es el propósito.

Evidentemente no. No es la intención, sino la convicción de que el sionismo se excluye así mismo de las causas nobles de este mundo y no debiera tener legitimidad para intervenir en la política cubana.

En cuanto a su oposición al bloqueo, creo que sería mucho más creíble y consecuente si también se manifestara López-Levy contra el bloqueo, e incluso el apartheid y el crimen, a que el estado de Israel y la ultraderecha sionista, somete a los palestinos. Una sin la otra no es creíble.

No desconocemos que, para posicionarse en la política cubana, algunos se manifiestan contra el bloqueo. No hacerlo contra otro peor, cuanto menos es bastante contradictorio.

Por su parte Carlos Alzugaray tercia también apoyando el manifiesto de Roberto Yepe, afirmando que se calumnia a López-Levy. Como los citados defensores opinan que se trata de un brillante académico, resulta presumible que conozcan su obra y, por tanto, no estén ajenos a que esas opciones políticas se las atribuye a sí mismo. O sería el caso, no muy frecuente, en que alguien calumnie a su misma persona. Y no es así, pues López-Levy tiene en alta estima lo que ha declarado con respecto a sus opciones para presentarse e intervenir en el debate cubano.

Alzugaray argumenta que no oculta su “orientación ideológica socialdemócrata”. Pues bien, quizás no sepa que tampoco oculta el sionismo, ni tampoco oculta su oposición al comunismo. ¿Acaso es un error a rectificar, como dice Alzugaray que tiene derecho López-Levy? No negamos ningún derecho. Como tampoco se puede negar el nuestro a advertirlo.

Los crímenes del estado Israel sionista merecen la repulsa mundial. Aunque incruenta en sangre la mayor parte del tiempo transcurrido, el bloqueo a Cuba es la consecuencia de la ideología del terrorismo de estado imperialista. La misma, en esencia, del sionismo. Fueron los intereses imperialistas quienes apoyaron la usurpación de las tierras palestinas, no el cumplimiento de un mito bíblico, y la aniquilación sistemática a que es sometido a lo largo de la historia el pueblo palestino. Por su parte no es culpable el sufrido pueblo judío que padeció un horrendo genocidio. Aborrecemos el antisemitismo como cualquier otro racismo. Pero antisionismo no es antisemitismo. López-Levy habla en su texto como si fueran lo mismo.

Mientras se escriben estas líneas, para vergüenza de la especie humana continúa la matanza. No se entiende que un martiano que se opone al bloqueo cubano no lo haga de aquel genocidio. Como López-Levy aspira a influir en los destinos de Cuba, considero elemental conocer su postura política, ni más ni menos que respecto de cualquier otro. El pueblo cubano debe conocerlo. Si aquel texto es un error, como quizás sugiere Alzugaray, López-Levy tiene la oportunidad. Como martianos creemos en el mejoramiento humano y en la utilidad de la virtud.

 

 

 

 

 

 

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