“Ataques” inexplicables: demasiadas coincidencias para ser casualidades

Por: Marco Velázquez Cristo.

El surgimiento y reflotes mediáticos del tema de los inicialmente denominados “ataques acústicos” supuestamente experimentados por funcionarios norteamericanos y canadienses en La Habana, han estado asociados a determinadas coyunturas o momentos favorables política o económicamente  para Cuba, lo que sugiere que, esas coincidencias no han sido casuales, y que han estado determinadas por la intención de nuestros adversarios de entorpecer o disminuir los logros y ventajas que nuestro país pudiera obtener en esas situaciones.

La nueva regurgitación.

Ahora cuando el país anuncia la reapertura de sus fronteras y el reinicio a gran escala de la actividad turística entre otras importantes actividades dirigidas a reactivar su economía, “casualmente” vuelven los medios internacionales y la escudería mediática de la contrarrevolución a reflotar el tema, utilizando como punto de pívot, las demandas interpuestas por 18 diplomáticos canadienses contra su gobierno, al que le reclaman 28 millones de dólares por daños y perjuicios, supuestamente sufridos a causa de dichos “ataques”.

Dentro de estos reportes de prensa destacan dos líneas de mensajes fundamentales: una formada a partir de una afirmación que se les atribuye a los demandantes de que, nuevos casos han ocurrido recientemente y otra generada utilizando “declaraciones” de una funcionaria anónima del servicio exterior de Canadá que, habría mostrado preocupación por la intención de su gobierno de completar el personal de su embajada en La Habana en condiciones que implícitamente se sugieren como inseguras, máxime si se toma en cuenta que, según los medios los supuestos afectados acusan a las autoridades de Ottawa de desatenderse del problema, priorizando intereses políticos y comerciales por encima de la salud de sus ciudadanos.

Resulta llamativo como la prensa trae a colación lo que cataloga de tradicional posición favorable de los gobiernos canadienses a La Habana, lo que pudiera interpretarse como un solapado mensaje de refuerzo a esas acusaciones.

Adicionalmente, se resaltan recientes declaraciones del Secretario de Estado, norteamericano Antony Blinken, en las cuales este se comprometió a esclarecer el problema de los supuestos “ataques”, con lo cual se revitaliza el tema, se crea expectativa y se adiciona un elemento más de presión sobre el gobierno canadiense, al contrastar su posición con la de la administración Biden que se presenta como preocupada por encontrar una respuesta a la causa de esos eventos.

En este contexto France 24, una cadena del grupo France Médias Monde, informa que, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Canadá habría enviado respuesta escrita a la agencia de noticias AFP, señalando que, «se toma muy en serio la salud, la seguridad y la protección de los canadienses» y que «continúa vigilando la salud y la seguridad de su personal diplomático en La Habana», lo que indica que la presión mediática no solo la ejercida por las declaraciones de los involucrados en esos “misteriosos hechos”, sino también la que están creando los medios con sus propias valoraciones y refritos sobre ellos, ha surtido efecto y obligado al gobierno canadiense a pronunciarse.

Algo de historia.

 El inicio y su contexto.

A finales de 2016 apenas un año después de haberse restablecido las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU., diplomáticos de ese país comenzaron a experimentar misteriosos eventos de salud, hasta hoy inexplicados. Se debe señalar que, los funcionarios norteamericanos que transitaron desde 1977 año en que se abrió la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), hasta el momento de la apertura de su embajada en el mismo inmueble en que esta se encontraba enclavada, nunca reportaron haber experimentado ningún tipo de “ataques”. Obsérvese que transcurrieron aproximadamente 40 años.

Otro sintomático reflote.

Septiembre del 2020 , coincidiendo con el anuncio de Cuba del reinicio de actividades de turismo internacional en los cayos que rodean la isla, a solo 6 días de haber aterrizado el primer avión procedente de Montreal con turistas en el aeropuerto del destino turístico Jardines del Rey, la Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA por sus siglas en inglés) una de las de más amplia difusión en el mundo sobre temas vinculados a la medicina, publicó un artículo sobre supuestas afectaciones de salud experimentados por una ciudadana canadiense durante una visita  a nuestra nación que se sugería se había efectuado en fecha reciente a la publicación del artículo. De inmediato medios como CTV News de Canadá comenzaron a dar su propia “versión” del caso. Esto motivó que la embajadora cubana en ese país, Josefina Vidal emitiera un comunicado aclarando todo lo relacionado con el mismo,  ratificando que Cuba seguía siendo un destino seguro para el turismo.

Una “casual coincidencia”.

La decisión de Canadá de retirar a los familiares de sus diplomáticos en La Habana, cambiando el status de su embajada a «puesto no acompañado», como medida “preventiva” por la supuesta incidencia de los inexplicables “ataques” en nuestra capital, coincidió con la resonante victoria de Cuba sobre los planes del imperio de intentar desacreditarla y aislarla en el plano internacional, aprovechando el marco de la VIII Cumbre de las Américas, celebrada en Lima Perú en abril de 2018, en el cual pretendieron orquestar un show con la participación de sus lacayos que fracasó estrepitosamente.

La acción canadiense fue vista por algunos como el resultado de una presión de Washington que, no encontró una manera más rápida de vengarse de la derrota sufrida en Perú, que obligar a su tradicional aliado a adoptar dicha postura, con la cual este estaba trasladando a sus ciudadanos un mensaje de inseguridad existente en Cuba que no se correspondía con la realidad.

EE.UU. escogió Canadá para incorporarlo a la trama de los “ataques”, buscando causarle a Cuba el mayor daño posible, toda vez que conoce que ese país es el principal emisor de turistas hacia Cuba y uno de sus mayores socios comerciales.

Todo lo anterior refuerza la certeza de que, los denominados “ataques acústicos” han sido un invento salido de las macabras mentes del imperio, con el cual han pretendido hacernos daño y vengarse de las derrotas que nuestro pequeño pero digno país les ha infligido. 

 

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