Aunque no pueda ser con todos: es para el bien de todos.

Tomado del Facebook de Carlos Luque.

La interpretación de la frase martiana, según la cual: “El “con todos, y para el bien de todos” es tan radical porque quizás no se refiere tanto al quiénes —puesto que incluía hasta a los “malos”— sino al cómo somos todos: se refiere al sostén de la convivencia común entre libres e iguales: refiere a cómo procesar de modo democrático la propiedad, la libertad, la ley y el Derecho y la representación política del pueblo.”, resulta de un supuesto que se añade forzosamente, incluso, a su significado literal. ¿Ya no se trataría de hacer algo “con todos”, sino cómo hacerlo?.

Se trata evidentemente de una violencia interpretativa ejercida sobre significado de la frase, porque en sentido estricto “con” se refiere a “quiénes”, precisamente calificado por el adverbio de cantidad, “todos”.

Aunque la interpretación admite, prudentemente, que “quizás”, no obstante es una vuelta de tuerca a favor de una tesis ¿En qué ha consistido la descontextualización de esa frase?

Lo han dicho más y mejor varios exactos estudiosos de Martí. Recientemente, el martiano Luis Toledo Sande ha recordado cómo Martí se refirió a los que no formarían, por autoexclusión, parte de ese hacer “con todos…”. Martí propone un principio político programático para sumar fuerzas, cuanto más, porque organiza una guerra de liberación, pero sabe muy bien que aunque se luche para “el bien de todos”, no se hará nunca ninguna revolución “con todos”. (Que es lo que está organizando, con la mirada larga puesta en contener la amenaza de la América cesárea, y en la República).

Ahora: como político avezado tiene que organizar una gesta con el máximo de apoyo, atraer a todos los círculos, estratos o clases posibles, y ganada la independencia, agenciar también, o al menos procurar, sabiendo que no será así, la voluntad de todos. De allí que hacer “con todos”, que es lo que en puridad castiza significa: hacer algo con todos, con el máximo posible, cuestión de estrategia política. Pero para el bien de todos, incluso, aunque no todos participaran y otros se opusieran.

La revolución cubana del 59 no se hizo con “todos”, sino con todos aquellos que se sumaran, incluso con los que no fueran irreconciliablemente contrarrevolucionarios, como le diría Fidel en los intelectuales, pero cumple con lo principal del apotegma martiano: para el bien de todos. Es posible mayor homenaje y cumplimiento histórico? Con todos es un imposible, pero para el bien de todos, pugna una Revolución.

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