Balzac, Soros, el comunismo, y el neo-cinismo «independiente».

La política de la derecha ultraconservadora internacional, y en especial la de políticos de algunos países de nuestras tierras de América, -allí donde la neocolonia sigue viviendo bajo el manto de las repúblicas-, coincide en un aspecto básico con la «disidencia» opuesta a los proyectos socialistas con apoyo de la subversión financiada por USA, a saber, entre otras características: en el cinismo más desembozado.

Aunque el calificativo sea injusto con su precedente filosófico griego, cínico se ha convertido entre otros semas, en un adjetivo que connota aquella actitud o juicio que acepta sin vergüenza aquello que ostensiblemente no es ético ni legal hasta encallar en el amoralismo.
En política latinoamericana de los últimos tiempos es el lawfare, o la judialización de la política, que construye casos espurios contra políticos incómodos a la derecha. En Cuba, un ejemplo es la aceptación pública de recibir fondos de la NED para sostener un periodismo al que llaman «independiente», o la participación en eventos académicos o no, organizados por George Soros y la Open Society, hasta el colmo de la confesión de un pastiche político de escándalo: sionismo-socialdemocraticismo-anticomunismo-defensa-de-los-derechos humanos, todo a la vez, en la persona de un cubano que dice apoyar la lucha cubana contra los demonios del bloqueo. Sí, no se lleve las manos a la cabeza, amable lector. Estamos en presencia de un relativismo moral de vieja data, pero acorde a los tiempos, con sus temas y variaciones de rigor.

Es un proceso que tiene su historia y epifanía precisamente con el ascenso de los «valores» morales y la economía capitalistas. Algo que hoy llaman «cultural wars» o guerras culturales o de valores, aunque a algún curioso diplomático cubano se la haya ocurrido la «boutade» de negar su existencia. Esa vuelta de tuerca de presentar los financiamientos mercenarios como algo «normal», forma parte de ella, aunque la ignorancia supina de algunos que buscan ese manto protector, lo pretenda desconocer poniendo en la misma balanza los deberes y derechos de un gobierno legítimo con las apetencias dolarizadas de un individuo. Veamos una pincelada histórica de que nada nuevo hay bajo el sol.

Marx confesó que le hubiera gustado escribir más sobre Balzac que de economía política, y que en su vasta novelística aprendió mucho más de aquella sociedad de la que emergía su objeto de estudio, que de los libros de historia.

El 21 de febrero de 1848, por encargo de La Liga de los Comunistas, se publicaba por primera vez El Manifiesto Comunista en Londres. Entre 1842 a 1844 Balzac publicaba en cuatro entregas el texto titulado “Madame de la Chanterie”. En 1847 Balzac comenzó a escribir “El Iniciado”, que en agosto de 1848 sería publicado en 18 capítulos. Más tarde las dos novelas aparecerían, como parte de las «Escenas de la vida parisina», bajo el título de «El reverso de la historia contemporánea».

Esa historia nos revela una peculiar, muy ilustrativa, y si se piensa bien, no sólo metafórica relación, entre los procedimientos y objetivos propios del proyecto de Sociedad Abierta de Soros, con esa ficción que Balzac, siempre en apuros de dineros, escribió por encargo con el fin de granjearse los premios en un concurso literario.

De manera muy sucinta: Godefroid, el protagonista, tiene un encargo de Madame de la Chanterie: espiar y vigilar, y además, «ayudar», a una familia que vive en las muy depauperadas condiciones de los suburbios de París. Madame de la Chanterie organiza una asociación benéfica y pretende situar a un médico en cada distrito de París para que asistan uno de los problemas más acuciantes de los pobres, que es, por supuesto, agravado y ocasionado por la miseria y las condiciones de insalubridad y desnutrición: la salud.

Pero hay otra curiosa misión paralela: uno de los miembros de la Hermandad recibe la orden de granjearse la confianza de los trabajadores de una fábrica, y de allí colarse en un centenar de hogares proletarios para influir sobre sus aspiraciones y conductas, pues en la fábrica de marras “todos los obreros están infectados con doctrinas comunistas» y “sueñan con la destrucción social, la matanza de los amos”. “Estos pobres” son “probablemente perdidos por la pobreza antes de ser perdidos por los libros malos”. Alain y la Hermandad de Madame tienen el objetivo de impedir, “la muerte de la industria, del comercio, de las fábricas”. Cualquier semejanza con los tiempos modernos de ONGs y proyectos globales filantrópicos y democratizadores, ¿es pura coincidencia?

El negocio de De la Chanterie es altamente jugoso, tal como la banca mantiene la vida de millones hoy al ritmo de los créditos de nunca pagar: los préstamos generosos de su Hermandad, deben ser retribuidos con creces. El capital inicial, a su vez prestado por una banca amiga, se ha convertido en una fortuna que Godefroid, abandonando su inicial misión caritativa, se dedica a gestionar. Como la Chanterie entonces, ese es el objetivo filantrópico de la Sociedad Abierta: llevar a la humanidad por el buen camino del capitalismo e impedir el horror comunista. ¿Hay alguna simple dignidad humana en acompañarlo? Sí, para los anticomunistas confesos, para los que quieren cambiar el orden político cubano, y para los que creen que la verdadera democracia y las leyes que favorezcan a las mayorías perjudicando al capitalismo, serán amparadas, y permitidas, y también graciosamente financiadas.

No hay diferencia esencial alguna entre un autoproclamado presidente en Venezuela y una iniciativa mediática «independiente» en Cuba que acepta recibir sostén financiero de la NED. Es la misma ofensiva cínica: hacer pasar el mercenarismo como la «nueva normalidad» post-Codiv. Aquel roba con total desparpajo y se apodera, o intenta agenciarse de los recursos y la política de un país; estos roban igual, aunque creen hacerlo más sutil y oscuramente. En realidad son procederes de vieja data actualizados, y si alguna diferencia ostentan, es la intensidad y extensión.

Otro rasgo de la intensidad actual del neo cinismo es adoptar el disfraz del lenguaje y las causas de las izquierdas. Pero, nihil novum sub sole, tampoco es nada nuevo bajo el sol. Desde la ideología capitalista que se reapropia y liquida el filo antisistema de la contracultura, divide la acción y el pensamiento político popular y académico en causas balcanizadas e inconexas con sus causas de fondo, como el feminismo, la defensa de la diversidad sexual, de los animales, de la ecología, etc., hasta las promesas de un «cambio», lema de un Obama, un Trump, tanto como de un Biden, por igual, hasta el «periodista» o académico que se eriza ante el término contrarrevolución, liquida por decreto teórico la oposición derecha/izquierda, y en su lugar pide difuminar el «lenguaje político polarizante», aceptar por igual todas las ideologías, privatizar los medios de comunicación, todo en nombre de una democracia de laboratorio, y una leyes que estarían blindadas e inocentes, frente a la desigualdad de recursos mediáticos y financieros subversivos de este mundo.

Una de las últimas clarinadas del neo cinismo, como ultima ratio, o en buen cubano, el último clavo caliente a que aferrarse, es afirmar que-, ante el repudio universal del mercenarismo, y con la pretensión de legitimarlo-, si el estado financia sus medios de comunicación, el periodismo «independiente» tiene derecho a ser financiado por otras entidades, privadas o no. Argumento desesperado y débil si los hay, pero perteneciente a ese nuevo cinismo que es una especie de reducción al absurdo ético. ¿Por qué?

Uno de los financistas más connotados de centros de estudios, tanques pensantes, medios de comunicación tanto de la derecha más desnuda, como de algunos que se tienen por «alternativos» o de izquierda, sostenedor de campañas por esos derechos balcanizados que mencionamos antes, y que pasa por filántropo, George Soros, es responsable intelectual y directamente financista, de golpes y revueltas prefabricadas o alentadas contra gobiernos electos en una amplia variedad de países del mundo. ¿Cómo, pues, parangonar el derecho que tiene un gobierno y el estado de un país, electo y legitimado por sus mayorías, a llevar su política comunicacional y sus relaciones diplomáticas con entidades y países diversos, con el pretendido derecho de un particular que decide aceptar ser financiado por la NED, o participar bajo la sombrilla y el lema de los objetivos de la Sociedad Abierta de Soros en sus foros y eventos? Pero lo intentan con la esperanza de que se convierta en sentido común hasta llegar a la perla de todos los cinismos: apenas hace unos días alguien aconsejaba que los mercenarios dejaran de serlo, que no fueran tan evidentes, que no mostraran sus cartas y que se limitaran a recibir fondos de entidades privadas o donaciones particulares. Hasta llegar a quien, asesorada en uno de esos cursos de formación de periodistas, se lamentaba de no tener personalidad jurídica para que fuera «legal» recibir fondos extranjeros para su labor. El cinismo aparece apenas resulta imposible sostener principios éticos, no digo ya revolucionarios o democráticos.

 

Tomado de CubaSí

Carlos LuqueCentrismoContrarrevoluciónCuba
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