¿Cambios en La Joven Cuba?

Ha ocurrido un interesante movimiento en el róster del equipo conocido como La Joven Cuba. Después de calentar el brazo un buen tiempo en el bullpen, su figura más controvertida – ya entraremos en ciertos detalles en otros momentos – pasa a ocupar la Coordinación General.

Como se sabe, toda sustitución o promoción obedece a una evolución o cambio de estrategia.

Al desconocerse la estructura de cargos y responsabilidades del equipo, por ejemplo, de dónde procede su sostén económico,  quién y cómo se paga el terreno natal  (léase el dominio, salarios de colaboradores, etc.), es probable que el cargo de Coordinador General sea de todas maneras una jerarquía de menor rango. El manager, Harold Cárdenas Lema, quien según sus mismas palabras aspiraba a contratarse y formar parte del equipo de activistas de Biden durante la campaña presidencial, tal vez siga en sus funciones, quizás no. Al dar a conocer el cargo mencionado, faltaría saber cuáles son las otras responsabilidades del róster.

Pero todo parece indicar que las rectas supersónicas de Humberto han sido efectivas. Ese puede ser un factor para tratar de domiciliar altas responsabilidades en terrenos cubanos y alejar así al manager de una responsabilidad directa. En las noticias televisivas que mostraban a los medios “independientes” que reciben financiamiento de los centros de subversión de las administraciones USA, una fugaz aparición del logo del equipo parece haber levantado las alarmas. No puede excluirse del todo que eso haya impulsado el cambio, pero sin dudas existen otros motivos.

Quien recuerda y conoce a esa plataforma llamada Cuba Posible, que se pretendió no confrontacional, pero que tenía el objetivo de restaurar el capitalismo en Cuba mediante un “cambio de régimen” – algo que confesó en entrevista uno de sus directivos – , quizás sabe también que se desmerengó e hizo mutis por el foro apenas salió Obama de la presidencia. Surgió con ese presidente y con el objetivo – al calor del cambio de política conocido – de aprovechar un supuesto escenario más propicio y a la vez influir en la Constitución que estaba en proyecto en aquellos días.

Paralelamente a Cuba Posible, desplegaba su juego el equipo que se presentó como de jóvenes revolucionarios cubanos, bajo un logo diseñado por un Héroe de la República de Cuba y con la divisa de uno de los luchadores antimperialistas más dignos de nuestra historia – todo lo cual ha quedado en el camino del travestismo de ese equipo, menos el nombre de la organización de Guiteras, que no se explica, sino por razones de marketing, no haya cambiado.

De todas aquellas acciones, pues parte del historial también ha desaparecido y ha sido borrado, hay que recordar el lazo con Cuba Posible: en su momento el manager censuró un texto de uno de sus colaboradores de entonces que se refería a los cubaposibilistas y otros temas que le parecieron muy radicales. Evidentemente, vista su evolución posterior, la  participación del manager en eventos, viajes y becas, era prudente no incomodar a aquel tanque de pensamiento donde participaba un socialdemócrata, sionista y anticomunista (todo ello dicho por el mismo personaje) con el cual estrecharía vínculos en tiempos actuales participando juntos en “análisis geopolíticos”, etc.

El texto completo, pero censurado por Harold Cárdenas Lema,  de Javier Gómez Sánchez puede consultarse en: Las páginas de la Revolución. (Texto completo en su versión original). Por Javier Gómez Sánchez

Un análisis de los temas, juicios y oraciones censuradas puede consultase en: Un episodio censurable. Por Carlos Luque Zayas Bazán

Un testimonio aclaratorio de Javier Gómez Sánchez sobre las diversas censuras a sus textos que “fueron llevándome cada vez más a un distanciamiento político, ideológico, ético y por lo tanto revolucionario respecto a La Joven Cuba.” en: Una respuesta para La Joven Cuba. Por Javier Gómez Sánchez

También en La cosecha del coqueteo. Por Javier Gómez Sánchez se explicitan otras valoraciones de la actuación del manager con respectos a los debates políticos e ideológicos en aquellas circunstancias.

En aquella ocasión este comentarista se vio obligado a denunciar que “Hay irresponsabilidad e incoherencia cuando, con una mano, se culpa al proyecto cubano y su Partido de los “problemas de la prensa” y, a la vez, con la otra se elimina una información que denuncia, precisamente, la estrategia que ya se usa, y que estaría expedita para su implementación sin trabas, cuando el Partido dejara de cumplir ese papel que “no le corresponde”. Es necesario meditar en esto antes que derivas conceptuales lleguen, efectivamente, a un punto de no retorno.”

Y el punto de no retorno fue desplazándose por la pendiente galileana, y  siguió su curso en declive hasta efectivamente el día de hoy. Y es que, como denunció en su momento Javier Gómez Sánchez, era un plan (pre)meditado. El manager se construyó una historia de aspirante a comunista no aceptado, de víctima de ataques personales, mientras era entrenado en becas y simposios, participaba en un blog (El Toque) atendido por organizaciones europeas que se “preocupan” por aquellos países con déficit democráticos (por Cuba, por Venezuela, qué casualidad, mientras que países donde se asesina muy  democráticamente, como Colombia, no suscitaban ninguna inquietud), hasta recibir el gran premio de la Beca Universitaria USA y aspirante a activista en unas elecciones nada menos que también… USA. ¿Qué diría Guiteras al respecto?

Pero existen momentos de lucidez y auto reconocimiento y anagnórisis trágica, aunque también contenga visos cómicos: en cierta ocasión nuestro manager defendió su derecho a tener casa y carro. Por cierto, todos podemos tener ese derecho y esas aspiraciones, nada es pecaminoso en ello, pero ¿al precio de la apostasía y una deriva desde aspirante a comunista hasta activista Pro Biden?

 Recordemos que aquella iniciativa de Cuba Posible se quemó muy tempranamente, después de lograr que algunas personalidades participaran en ella y luego la abandonaran, quizás al percatarse de sus objetivos. Sea por euforia, demasiada confianza,  o por cálculos errados, o por mera provocación, “confesaron” su objetivo: “acompañar pacíficamente” a Cuba en un “tránsito pacífico”. Ese eufemismo a veces era traducido por “cambio de régimen”, “pluralismo”, “democracia” y otros talismanes semánticos de indudable prestigio para oídos no avisados ni avezados. Ante todo aquello, las acciones mediáticas de LJC, bajo la conducción del manager de marras (ya sabemos quién) permanecieron a prudente distancia.

¿Qué es La Joven Cuba ahora?

La continuidad del aquel proyecto, por otros medios. Algunos de sus autores se declaran demócratas, se apropian del lenguaje prestigioso de las izquierdas y hasta el momento no se han pronunciado por un “cambio de régimen”. Se limitan, por ahora, a tratar de erosionar la confianza de los lectores a que puedan llegar, al ataque más o menos pedestre, según el autor, contra el gobierno cubano y su presidencia, al Partido Comunista y el funcionamiento de la democracia cubana. La más abanderada figura de estos objetivos es precisamente la que ocupa ahora la Coordinación General. Cuba Posible declaró en sus inicios que no pretendían convertirse en un órgano político directo. Ya sabemos su seráfico objetivo de “acompañar”. Pero en sus últimos vagidos anunció su propósito de aspirar a partido político. ¿Estaremos ahora ante la misma peregrina sorpresa?

Lo cierto es que si se cotejan ciertos documentos de última hora, cartas de “plebeyas” articulaciones,  con las manifestaciones programáticas y editoriales de LJC, se aprecian curiosas correspondencias incluso con Cuba Posible, aquel embrión subversivo de la nueva época. No importa la cantidad y diversidad de conceptos “democráticos”, “republicanos”, pacifistas  y hasta “socialistas” que aderecen el menú. Un elemento común, infaltable, constante, es música celestial para el imperialismo y cualquier administración USA: obsérvese que con distintas semánticas y circunloquios o no, aparece en todos porque ese el quid de la cuestión de tocarla melodía bien recibida donde esperan que sean bien recibidas: Cuba Posible le llamó “pluralismo”  y participación de todas las opciones políticas, consenso y moderación. Incluso fueron más allá: abogaron por el pluripartidismo. Los “plebeyos” muy recientemente, no se atreven a tanto como tocar la cuestión de la lucha por el Poder (que es lo que interesa finalmente a USA), aunque está implícito: hablan de “respeto al pluralismo político” y “superar el lenguaje político polarizante”.

Arroba el “pacifismo” de su redactor y firmantes. Arroba, si no fuera porque acciones semejantes, con lenguaje similar, en circunstancias delicadas para una nación, han servido de cauce impulsor  para derramamientos de sangre, y la sinergia para el estallido de la misma violencia que estos dicen querer conjurar. ¿Y cómo lo dice en ¿Quiénes Somos? la LJC, desde ahora bajo una nueva Coordinación General más acremente antipartido? Pues que “respetamos la diversidad de criterios y posiciones políticas”. Algo que está matizado acto seguido con el requisito de que sea “Toda idea o postura coherente y fundamentada, cuyo objetivo sea el mejoramiento de nuestra nación”. Pero ya está dicho lo que importa: diversidad de “posiciones políticas”, un ancho saco que está destinado a los oídos receptivos, de los que canalizan recursos, y que todos sabemos que cuyo objetivo no es “el mejoramiento de nuestra nación”, pero mucho menos de la palabra ausente en todo el ramillete semántico de la declaratoria: la Revolución cubana.

Por último una sutileza subliminal, o lo que quiere pasar por ella: como desde ahora les preocupa, y debe preocupar mucho más, el origen de los recursos que lo sostienen, hay una jugada apenas sutil: en la declaratoria de intenciones programáticas hay una referencia de cierta oscura generalidad, dentro de la presunta intención aclaratoria, a todas luces redactada con suma cautela previendo acciones judiciales. Reza así: “Entendemos que la solidez económica es una condición importante para cualquier proyecto y consideramos legítima la ayuda al desarrollo que países y organizaciones brindan en Cuba apegados a las normas internacionales.” ¿Ayuda al desarrollo? ¿A qué desarrollo se refiere? ¿Se refiere con “Cuba” a los lazos internacionalistas, económicos, políticos o diplomáticos que Cuba recibe por sus relaciones con múltiples países u organizaciones? Tal pareciera por el uso del término “desarrollo”, que generaliza múltiples aspectos a la vez. Tengamos en cuenta que aparece en actores “independientes” el peregrino recurso de argumentar que si el gobierno cubano establece esos lazos como parte de la política estatal y gubernamental, ellos, actores particulares, tendrían el mismo derecho. Así se intenta parangonar los derechos y deberes  de las altas responsabilidades diplomáticas estatales con las apetencias individuales. ¿Cómo ocultar la diferencia con respecto a la NED y los aparatos de subversión que constituyen dolo en nuestras leyes?

La vestidura y cobertura de LJC quiere ser más sutil. Se declaran independientes, no faltaba más, y negados a aceptar “cualquier presión que sobre nuestra línea editorial y/o contenidos pretenda ejercer personas, partidos políticos, grupos económicos, religiosos o ideológicos.”

Es curioso cuando su mismo manager ha ejercido “presión” sobre uno de sus colaboradores de antaño, como recordamos más arriba. Pero cuando no se es coherente el paso del tiempo traiciona. Como en este punto. Hay mucha historia por medio  para creer en el cántico bucólico de la independencia y no “aceptar influencias” en la línea editorial cuando median esos generosos apoyos de “cualquier contribución que respete la soberanía cubana y la Carta de la ONU.”

Pero veamos, finalmente, cómo traiciona la memoria al manager de LJC. Es una verdadera perla del oportunismo. En el prólogo de un libro de cuyo nombre prefiero no acordarme el manager afirma con respecto a los tiempos de Cuba Posible:

“…septiembre de 2017 (…) la blogosfera vivía su momento más oscuro. La respuesta de algunos actores del Estado cubano a los efectos de la normalización de relaciones con Estados Unidos fue organizar, entre la primavera y el verano de 2017, una campaña contra lo que llamaron «centrismo». En lugar de convertirla en una lucha contra la ambigüedad política o los sectores que sin definirse como opositores eran cómplices de la política de cambio de régimen aplicada al país, utilizaron el calificativo a discreción, basados más en la obediencia a las estructuras de gobierno que en el compromiso político.”

Con respecto a esta cita escribí en otro lugar algo que debo repetir para que quienes lean caten mejor el vino que nos proponen apurar. Todo un monumento a la doblez y la hipocresía política.

Porque, ¿se manifestó el prologuista contra la ambigüedad política o contra, ¡precisamente!, “los sectores que sin definirse como opositores eran cómplices de la política de cambio de régimen aplicada al país” (léase Cuba Posible)? Todo lo contrario, como vimos más arriba: podó cuidadosamente el texto de Javier Gómez Sánchez. Esto escribí al respecto, y es necesaria la auto cita por la que pido disculpas:

“En lugar de esa “lucha contra el centrismo”, ahora nos dice con todo el candor del olvido de su postura de entonces, que se debió convertir “en una lucha contra la ambigüedad política o los sectores que sin definirse como opositores eran cómplices de la política de cambio de régimen aplicada al país”. Pues mírese como traiciona el paso del tiempo. Cuba Posible pretendía, no dicho por los que analizaron sus políticas centristas sino por sus directivos, un cambio de régimen, sin definirse, precisamente como opositores… ¿Pueden citar algún texto de este prologuista donde hiciera entonces lo que dice, increíblemente ahora, que debieron hacer los anti centristas? ¿Lo hizo la autora prologada? 

Todo lo contrario. No lo sólo se reunió, sonriente y ufano, con los que pretendían un cambio de régimen en Cuba, sino que censuró textos donde se les podría incomodar y para nada cumplió entonces lo que dice hoy que se debió hacer. Saque Ud. las propias conclusiones. No por casualidad se quedó el logo en el camino, y le ensombrece ahora mucho más una reveladora traición de la memoria. Nadie quisiera de prologuista tamaño oportunismo. Pero cada libro tiene el prólogo que merece.”

Y la ensombrece mucho más la nueva Coordinadora General…

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