¿Cuál es la conciencia crítica de la intelectual Alina B.?

Tomado del Facebook de Carlos Aristides Luque.

Por falta de tiempo y otros deberes, respondo, tardíamente a un artículo de la doctora Alina B., en La Joven Cuba, con estas breves notas. Ya habrá ocasión para más:

Veamos algunos ejemplos:

Cuando en el artículo titulado Los intelectuales y sus retos en la época actual se refiere a “la aprobación de una Constitución blindada frente a reclamos de mayor participación popular en el proceso de dirección política.”, la intelectual, armada de su “conciencia crítica”, copia y pega de otro texto suyo titulado Sentir la libertad que “La ética filosófica señala que la libertad se fundamenta en la autoconciencia y la responsabilidad moral. Quien tenga una opinión no debe callarla. El que lo hiciere está cometiendo un acto de castración humana y cívica.”

¿Qué tipo de acto comete, qué responsabilidad manifiesta, qué ética filosófica respeta, difundir alegres generalizaciones, tan planas y rotundas que dejan fuera de la atención lectora importantes y decisivos matices sobre el tema que trata?

El intelectual, – precisamente por serlo y que gracias al trabajo manual productivo de los bienes y servicios que han sostenido su vida física y sus estudios, – debe ser un conocedor de la complejidad de todo tema económico, político o social y sobre todo en Cuba. No debe desconocerlos o soslayarlos en textos breves, panfletarios, apodícticos, categóricos y generalizadores. Cuando los oculta: está cometiendo un acto de auto castración moral y un crimen de lesa intelectualidad.

¿Qué país democrático ha sometido a revisión ampliamente popular primero su anteproyecto de constitución, a plebiscito ciudadano y a la aprobación de una asamblea formada y elegida por ese mismo pueblo? ¿Quién discutió, revisó, añadió o amplió el contenido de esa Constitución y después culminó la aprobación a que se refiere la autora?
Y, ¿qué blinda nuestra Constitución?:

Artículo 4: “El sistema socialista que refrenda esta Constitución es irrevocable”.

Artículo 5: “El Partido Comunista de Cuba (…) es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y el Estado.”

¿Está la autora a favor o no de ese contenido?

Continuando con la anti ética generalizadora, sin sospecharlo, la autora hace honor a un viejo refrán cuando desliza una ofensa a no pocos intelectuales cubanos al firmar que la conciencia crítica en Cuba no se habría manifestado o por “acatamiento acrítico o conveniencias personales”.

Para esta autora, en su misión desacreditadora, “la determinación sobre qué es ser fiel o contrario a los fines del Estado socialista es algo que se decide en las oficinas de la burocracia política.” Los fines del estado socialista, y de la Revolución cubana, ¿acaso no están refrendados en la Constitución? Afirmaciones, lenguaje, estilo y adjetivaciones de esta autora, profusas y frecuentes en su amplia labor articulista, pertenecen al estilo y contenido de la más connotada y cruda labor ideológica enemiga y todo en nombre del socialismo participativo.

¿Acaso el socialismo democrático participativo que propone la doctora Alina B. incluye la participación política de cualquier ideología? Pues sí, según afirma en otro sitio.

En efecto, en un comentario respuesta a un comentarista de uno de sus artículos publicados en La Joven Cuba afirma que “Si no existen espacios para verdaderos análisis marxistas sobre nuestra realidad, qué le diremos a los que profesen otra ideología que también tiene derecho a ser expresada, saludos.” (Subrayado mío)

No sé a qué le llama esta autora verdaderos análisis marxistas, o si, como parece, se arroga ella misma ese acierto. Espacios, al menos conozco, entre otros, la Revista Marx Ahora, el sitio web de la filosofía cubana, libros y artículos, y hasta el reciente simposio sobre el tema celebrado recientemente en Cuba.

Ahora bien: en cuanto al derecho de participar en la vida política cubana de “otras” ideologías, ¿acaso se refiere a los socialdemócratas, acaso a los sionistas (que también lo tenemos aconsejando a Cuba desde lejos, y desde Cuba, por cierto), acaso a los que sustentan la ideología del cambio de régimen mediante plataformas subversivas sustentadas con los dineros de mega especuladores, acaso al «periodismo independiente», tan independientes que hasta reciben el beneficio cándidamente generoso de cursos formadores de líderes fuera de Cuba? ¿Acaso es casualidad que en ese criterio coincidan todos, incluso Obama, Rubio, Cuba Posible y algunos intelectuales como Alina B.?

Ojalá sea mera coincidencia, pero obsérvese otro rasgo de esta especie de liberalismo, tan caro y socorrido: coinciden, y ahora Alina B. también en su llamado exhortación a formar un bloque de intelectuales-conciencia-crítica, en formar un periodismo, o medios de difusión sostenidos con financiamiento público, periodismo que sería supuestamente independiente, precisamente, de grupos de presión y de dineros que hoy sabemos ya muy bien cómo logran hacer invisibles sus rutas, mercerizarse, tercerizarse, e imposibles de rastrear. ¿Ingenuidad, desconocimiento del mundo en que vivimos?

Desearía, si mis tareas actuales me lo permitieran, hacer una amplia relectura de los artículos de esta autora para demostrar que, parapetada detrás del supuesto objetivo de lograr un socialismo participativo y democrático, y su denuncia del burocratismo, lo que existe es una verdadera oposición a puntos medulares del sistema político cubano y al Partido Comunista y, por añadidura, también a la Constitución aprobada.

Más que el rigor de la cientista social, en sus textos asoma el estilo del panfleto generalizante y la irresponsabilidad política, si acaso su aspiración socialista fuera sincera, al llamar a la formación de un bloque de intelectuales opositores, vieja y continuamente renovada tarea que se ha propuesto la CIA y del Departamento de Estado USA en todos estos años. Tanto va el cántaro a las filas intelectuales que algo débil pescan.

Un comentario en “¿Cuál es la conciencia crítica de la intelectual Alina B.?

  1. El caso de Alina B. está muy bien explicado por el artículista, los que la defienden mayoritariamente viven fuera de Cuba, supuestamente porque no querían seguir «dependiendo de los caprichos del gobierno» y no se cansan de sufrir por nuestras «miserias», acaso no corean todos lo mismo?

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