CUBA: Bienal 00, otro espacio de la contrarrevolución

Por Jaime Zayas

En septiembre del año pasado, luego de las desastrosas consecuencias del paso del huracán Irma por el territorio cubano, el Consejo Nacional de las Artes Plásticas y el  Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam publicaron una nota conjunta donde declaraban pospuesta la celebración de la XIII Bienal de La Habana. Y desde ese mismo momento, se comenzó a manejar en la agenda mediática de los sempiternos enemigos de la Revolución cubana la idea de realizar una “Bienal alternativa”.

Las nociones de lo “alternativo” y lo “independiente” son gratas para aquellos que buscan socavar y deslegitimar el sistema institucional del Estado socialista cubano. Y a esos propósitos (y no a otros) responde la realización de la que se ha denominado Bienal00. Esta pantomima de evento cultural, fuertemente criticada por la presidencia de la UNEAC y de la AHS, no es más que otra iniciativa financiada y promovida por intereses y actores políticos contrarios a los fundamentos del sistema político en Cuba. Es simplemente un acto contrarrevolucionario.

La agencia Reuters, al referirse a esta “Bienal” espuria, expresa: “El gobierno de Estados Unidos, enemigo histórico de Cuba, proporcionó en el pasado fondos para promover el arte alternativo en la isla, como el rap, como parte de sus esfuerzos para fomentar la democracia en la isla [sic].”

Pero, ¿quiénes se encuentran detrás de la Bienal00?

Pues su principal organizador responde al nombre de Luis Manuel Otero Alcántara, al que medios internacionales (alineados con la política injerencista del gobierno estadounidense) califican con el cándido apelativo de “artista autodidacta”, en un país donde el sistema de escuelas de enseñanza artística es un fenómeno ecuménico, gratuito y de éxitos probados. Aunque intenta disfrazarse como un “artista” amante de lo “alternativo”, es en realidad un sujeto que ha buscado reconocimiento social a través del “activismo” político. ¿El género elegido? Pues el performance, por supuesto.

Entre sus obras se incluyen un bochornoso striptease que realizara en la céntrica esquina del cine  Yara y la lectura de un supuesto testamento del Líder Histórico de la Revolución, Fidel Castro,  que realizara en una pequeña sala en París (se cuidó mucho de no realizarlo en La Habana) y que constituye un vejaminoso acto de injuria y calumnia. Ambos “performances” carecen de calidad artística y trascendencia alguna.

Alcántara ha declarado que la Bienal00 no es un evento contrarrevolucionario. Que solo busca demostrar que se “puede hacer arte independiente”. Él, diletante envanecido, burdo exponente de una seudocultura marginal y decadente, intenta “suplir” la actuación de las instituciones cubanas. O al menos ese es su discurso. Pero lo cierto es que este “artista autodidacta” tiene profundos nexos con la contrarrevolución más agria. De ahí sus activas simpatías por el proyecto subversivo CubaDecide, que lidera la mercenaria Rosa María Payá; y el apoyo expresado (incluso en su perfil de Facebook) por las “Damas de Blanco”, organización financiada por el gobierno estadounidense a través de la terrorista Fundación Nacional Cubano Americana y que, aun en franca decadencia, sigue fingiendo “luchar” por los derechos humanos en Cuba.

De ahí también la relación que guarda la Bienal00 con quien quizás sea su ficha más sobresaliente: la artista plástica Tania Bruguera. Conocida por sus “performances” y sus declaraciones en contra del gobierno y el Estado revolucionarios, Bruguera ha decidido enrolarse en la triste empresa de apoyar otro proyecto más de la contrarrevolución. Quien fue alguna vez una creadora de promisorio futuro se ha hundido en un “artivismo” frívolo, lleno de absurdas representaciones y una cada vez mayor depauperación de los valores artísticos de su obra.

Eso ha llevado a muchos a menospreciar e ignorar su trabajo. Incluso, en los comentarios a una entrevista que le realizara un medio digital de derecha, uno de los foristas se preguntaba: “¿Tan importante es esta artista como para que el gobierno cubano la llame contrarrevolucionaria o disidente? ¿No tendrá, quizás, el gobierno de Cuba cosas más importantes que hacer?”.

Nosotros no podemos evitar, a cada momento, hacernos la misma pregunta. Porque lo cierto es que si medimos la Bienal00 por su activo más sobresaliente (Bruguera y su estela de construcciones mediáticas e histeria reaccionaria), la calidad del evento (más allá de consideraciones políticas) es, cuando menos, decepcionante.

Quizás esa sea una de las causas de tranquilidad para las autoridades de la isla: los enemigos del gobierno apenas pueden reunir a un puñado de improvisados, marginales y demás elementos de baja calaña moral y artística para realizar sus propósitos subversivos. El talento verdadero, los artistas realmente sobresalientes, no participan ni participarán jamás en un evento de tan baja categoría.

Evidencia de ello es el Festival de las Artes Cubanas, a celebrarse en el Centro Kennedy (Estados Unidos) a todo lo largo y ancho del mes de mayo. Casi 400 artistas, muestra de lo que más vale y brilla de la cultura y producto, muchos de ellos, de las escuelas de enseñanza artística cubanas, pondrán en alto el nombre de Cuba y de sus innegables potenciales estéticos y culturales.

De eso se hablará en el mundo, y no de una patética operación como lo es la Bienal00, que busca desviar la atención de un verdadero acontecimiento cultural con artistas de probada ejecutoria para cedérsela a otros espacios construidos para la subversión.