Cuba: Creo en los economistas de la Revolución

Por: Marco Velázquez Cristo.

Le doy mi confianza a los economistas que han preferido la vida modesta con decoro, afrontando las mismas carencias de sus compatriotas a la de lujos proporcionados por la mezquindad y la traición a la patria, a los conscientes de que como dijera el apóstol: “La pobreza pasa: lo que no pasa es la deshonra que con pretexto de la pobreza suelen echar los hombres sobre sí”.

Creo en esos, los que han permanecido fieles al pueblo sin subordinar su intelecto a intereses foráneos, en los que no se han dejado comprar por extranjeros financieros, en los que no enlodan su prestigio profesional y personal haciendo el ridículo en las redes con especulaciones plagadas de subjetividades y malas intenciones.

Siento seguridad al leer sus propuestas porque las formulan después de largas jornadas en búsqueda de la mejor variante, evaluando datos, cifras e informaciones que provienen de fuentes confiables, empeñados en prestar el mejor servicio a la patria.-

Confío en ellos por su sencillez y humildad porque no gastan sus huellas dactilares, ni borran las letras de los teclados, ni padecen de tendinitis de tanto escribir y manipular el mouse practicando el vedetismo mediático en busca de reconocimiento y de complacer a oscuros intereses, como si hacen los que los critican.

Les otorgo el crédito porque han demostrado capacidad profesional y coherencia, sin desalentarse o amilanarse ante los obstáculos, siempre buscando soluciones dentro del socialismo en beneficio del pueblo.

No creo en los que pretenden denigrarlos, personajes aquejados del síndrome de insatisfacción crónica (SIC) causado por el egocentrismo, la adicción al dinero, la falta de principios éticos y la ausencia de patriotismo.

Desconfió de los que se equivocan a conciencia y se vuelven incoherentes sin pudor, de esos que presionan para que las cosas se hagan a sus caprichos en momentos en que no están creadas las condiciones, sin evaluar riesgos y sin argumentos que sustenten sus torpes elucubraciones.

No me interesan las propuestas que se alejan del socialismo y se presentan  como beneficiosas  para el país, disfrazadas de milagrosas soluciones cuando en realidad son empellones hacia el capitalismo y una invitación a saltar al vacío.

En fin creo y confío en las propuestas de los economistas de la Revolución que son avaladas por las decisiones de un gobierno del pueblo y desestimo las de los que alejados de la institucionalidad pretenden retrotraernos al pasado.

 

 

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