Cuba: ¿Diplomático de la Revolución?

Por: Marco Velázquez Cristo.

Hace unos días leí algo muy poco usual, un ex diplomático cubano, el académico Carlos Alzugaray en un comentario publicado en Segunda Cita, culpa a Cuba de darle argumentos a la Unión Europea para que adoptara lo que se conoce como la “Posición Común”.

Lo cito: “Había muchos gobiernos [europeos] que no querían aprobar la Posición Común, pero hubo acciones nuestras que los dejaron sin argumentos. Por otra parte (…) hay que incorporar las acciones nuestras que influyeron en esa decisión. Las listo por orden cronológico”.

Antes de continuar es bueno aclarar que no era una postura de total oposición, sino que existía un cierto rechazo por parte de Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Holanda y Suecia. Los motivos de cada uno de estos países pudieran ser analizados en otro post.

Un elemento que demuestra que no tenían una posición firme en contra de la adopción de la “Posición Común” lo constituye que, en la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU  celebrada el viernes 26 de julio de 1996, en Nueva York, donde Ricardo Alarcón de Quesada, informó detalladamente sobre el suceso y denunció las manipulaciones de EE.UU. para encubrir su responsabilidad en el incidente;  Alemania , Italia, Reino Unido y Polonia que en esos momentos era país asociado a las Comunidades Europeas votaron en contra de Cuba. En los casos de Alemania, Reino Unido y Polonia sus intervenciones estuvieron entre las de mayor alineamiento con las posiciones  de EE.UU.

Analicemos los argumentos de Alzugaray:

Derribo de las dos avionetas de la organización contrarrevolucionaria “Hermanos al Rescate (HAR)”. Según su criterio el incidente fue manejado débil o mal públicamente. Entiende pudo evitarse si se hubiera informado previamente a la Organización Internacional de la Aviación Civil (OACI). A la vez que llama la atención sobre el hecho de que Fidel solo hablara del hecho dos meses después del mismo, algo que valora era inusual en el Comandante.

Veamos los hechos en contexto:

El escenario que se había creado era extremadamente peligroso, había que mostrar prudencia sin abandonar los principios, ni dejar de exponer como se hizo nuestra verdad. Cuba manifestó su disposición de contribuir al esclarecimiento del hecho y de cooperar con la OACI y así lo hizo.

En entrevista concedida a Lucía Newman, de la CNN, en el hotel Porto Palacio, Portugal, el día 19 de octubre de 1998. , Fidel expresó: “…no quiero adentrarme mucho en ese tema, porque seguimos el principio de ser discretos en todo aquello en que se conversa con discreción…” El Jefe de la Revolución aun después de transcurridos más de dos años y medio de lo acaecido, mantenía la discreción sobre los detalles de lo ocurrido.

Paradójicamente Alzugaray que no tiene ni la facultad, ni todos los elementos se explaya exponiendo teorías con un alto contenido de subjetividad. ¡Y dice que no quiere ser indiscreto!

Contribuye a ilustrar lo complejo de la situación y los riesgo que se corrían lo publicado en el 2016 por CUBADEBATE, cito: “Mientras el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz leía aquellos informes sobre la posible agresión que le entregaban en la secretaría del Consejo de Estado, algunos compañeros se inquietaron por su manera calmada de asumir los riesgos y quisieron inducirlo a tomar las medidas de protección para tiempos de guerra. El Jefe de la Revolución paralizó a todos los presentes: ¿De veras creen que yo me voy a meter en un refugio, cuando mi pueblo va a estar sometido a ese peligro? Dijo una palabra fuerte y agregó ¡yo estaré siempre junto al pueblo, pase lo que pase y asumiré todos los riesgos con ellos!

Diplomático avezado, que citando a Roa aboga por aplicar tacto, la táctica y el contacto para resolver las divergencias y situaciones complejas; de momento se desdice y valora negativamente la aplicación de esos postulados. Coherencia Alzugaray.

Pensar que informando a la OACI pudo evitarse el incidente es cuando menos una apreciación pueril que obvia muchas realidades.

Iniciando porque no se puede aseverar que la OACI estuviera totalmente ajena a lo que estaba ocurriendo.

Fragmento de la intervención de Ricardo Alarcón de Quesada en el Consejo de Seguridad de la ONU antes mencionado:

“En las primeras horas de la tarde del 13 de febrero, 11 días antes la Oficina de asuntos cubanos del Departamento de Estado envió una comunicación a la Oficina de Aviación Internacional de la FAA o sea, de la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos advirtiéndole que algo podría ocurrir con relación a estos vuelos y que debía estar alerta”.

Para poner aún más en duda las posibilidades de la OACI de influir en el desarrollo de los acontecimientos, basta recordar que luego de ocurrido el incidente los EE.UU. se burlaron de ella, demoraron, sesgaron y manipularon la información que le entregaron y la llevaron a posiciones que luego tuvo que rectificar.

Fragmento del párrafo final de la intervención de Alarcón; “…Al final, el 27 de junio, creo yo, el Consejo de la OACI lo dije allí logró salvar su prestigio, logró que su credibilidad no fuera lesionada…”

Otro elemento adicional lo aporta Juan Pablo Roque agente de la Seguridad del Estado cubana infiltrado en HAR; a quien el FBI reclutó como informante suyo, el cual mantuvo al tanto a las autoridades norteamericanas sobre los planes y actividades de esa organización. De hecho, estas lo mencionan en el informe que presentaron a raíz del incidente. El mismo manifestó luego de su regreso a Cuba que los oficiales del FBI con los que mantuvo contacto estaban en contra de las actividades provocativas de HA, pero nada podían hacer ante la gran influencia de la extrema derecha cubanoamericana asentada en Miami.

Fidel en su reflexión, La sumisión a la política imperial del 27 de agosto del 2007 menciona que el legislador Bill Richardson, le aseguró en enero de 1996, “Eso no volverá a repetirse, el Presidente ha dado ya la orden de que fueran suspendidos”. Y agregaba el Comandante, “Yo creía entonces que las órdenes de un Presidente de Estados Unidos se cumplían. Parece cierto que Clinton dio la orden de que tales vuelos fuesen suspendidos, pero nadie le hizo caso”.

Si los elementos contrarrevolucionarios no respetaban a las autoridades de EE.UU., ni a su presidente. Si ese país no hizo nada efectivo por impedir los vuelos que se efectuaban en franca violación de las normas de la aviación civil dictadas por la OACI y luego de ocurrido el incidente se burlaron de ella. Si desoyó las advertencias de Cuba.

¿Se puede pensar seriamente que la OACI hubiese podido evitar el incidente? Seamos objetivos Alzugaray su tesis no tiene sustento.

Por otra parte, interpreta de manera errónea lo dicho por Fidel en su reflexión, “La sumisión a la política imperial” del 27 de agosto del 2007 al concluir que, la orden de derribar las avionetas fue dada pensando que ya los vuelos no se realizarían.

En la entrevista que mencioné con la CNN, Fidel expresó, “Nosotros no teníamos ningún interés en el incidente de las avionetas, advertimos reiteradamente sobre los riesgos de un incidente (…) las instrucciones para impedir los vuelos sobre la ciudad eran de algunos meses atrás, y cuando recibimos de Estados Unidos la seguridad de que esos vuelos se prohibirían, (…) casi nos habíamos olvidado del asunto.

Evidentemente esto demuestra el equívoco de Alzugaray.

Otro factor al que le atribuye influencia en la decisión de la Unión Europea es que, según él, con el VI Pleno del Comité central del Partido celebrado en marzo de 1996 se trasladó una imagen de rigidez ideológica. Debo aclarar que el equivoca el número del Pleno en realidad fue el V.

Lo que se ajusta a la verdad es que, se tomaron importantes acuerdos para el fortalecimiento ideológico de los militantes del PCC y del pueblo en general. Dichos acuerdos fueron adoptados a partir de la evaluación del incremento de la actividad de subversión político ideológica proveniente no solo de EE.UU, sino también de otros países, su efecto sobre la sociedad y desviaciones observadas, incluyendo algunas que se manifestaban en el desarrollo de las Relaciones Exteriores, entre otros importantes aspectos.

Algunos fragmentos del Informe del Buró Político, presentado por Raúl y aprobado en el V Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

“Adoptar una posición neutra o confusa, para evitar una confrontación o eludir un tema espinoso, es mostrar una debilidad inaceptable ante el contrario, es en el fondo darle la razón a la posición que sustenta. Ejemplos recientes nos sobran.

“En realidad, quienes caen en un nuevo copismo desideologizante, bajo la presión de nuestros enemigos, no piensan con cabeza propia ni actúan como revolucionarios”.

“Hay quienes, carentes de facultades para ello, generan actividades de Relaciones Exteriores, o peor todavía, los que por su cuenta y riesgo establecen contactos con servicios de espionaje extranjeros. Aunque sea con la mejor intención del mundo, no estamos dispuestos a permitir estas conductas de electrones sueltos que entorpecen el trabajo responsable y delicado de quienes por ley están facultados para realizarlo, al tiempo que, de paso, introducen falsas señales en asuntos tan complicados y sensibles.

“Deseamos que, a través de estas últimas ideas, los vinculados a lo dicho capten la seriedad del asunto, así como que lleguen a la convicción de que sencillamente no lo vamos a seguir permitiendo”.

“Cuanto el enemigo hace en el frente ideológico es para debilitar la garantía de una conducción científica a la vez que revolucionaria y heroica de nuestro pueblo”.

No puedo especular sobre si Alzugaray estaba o no entre los aludidos. Pero a la luz de sus posiciones actuales, no es descabellado pensar que bien pudo estar entre ellos. Al confundir política de principios con rigidez ideológica da argumentos para pensar en esa dirección.

La otra cosa que evalúa de desacertada es que, Cuba no respondió a una propuesta de la Unión Europea en 1995 en la cual según explica nos plantearon la posibilidad de negociar un acuerdo de cooperación.

Es inexacto afirmar esto. Veamos el desarrollo de los acontecimientos:

En 1995, la Comisión Europea presentó una comunicación (Comisión Europea: Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo. Las relaciones entre la Unión Europea y Cuba, COM(95) 306 final, Bruselas, 28.06.1995.) abordando el futuro de las relaciones euro-cubanas. En ella se hizo especial énfasis en entablar un diálogo exploratorio inter pares tendente a articular un marco estable.

En diciembre del mismo año (Consejo Europeo: Consejo Europeo de Madrid. Conclusiones de la Presidencia, 15-16 de diciembre de 1995, <www.europarl.europa.eu/summits/mad1_es.htm#external) los mandatarios europeos trasladaron al ejecutivo europeo la instrucción de presentar un proyecto de mandato para firmar un Acuerdo de Cooperación Económica y Comercial durante el primer semestre de 1996.

El 24 de febrero de 1996 fueron derribadas las dos avionetas. Ante este hecho la primera reacción de la UE en franco alineamiento con EE.UU. fue anunciar a través del Vicepresidente de la Comisión Europea, Manuel Marín, la congelación del diálogo.

Por lo tanto, quienes le dieron la patada a la mesa fueron los europeos en bochornosa subordinación a la política de EE.UU.

De la posición asumida por esa organización trasatlántica Fidel en su discurso por el aniversario 50 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, efectuado en Santiago de Cuba, el 26 de julio del 2003 expresó: “ …con motivo de una ley extraterritorial y cruel como la Helms-Burton, (firmada por Clinton como represalia por el derribo de las avionetas, aunque es conocido que el proyecto de esta Ley fue aprobado por ambas cámaras del legislativo estadunidense en septiembre y octubre de 1995 ) que afectaba los propios intereses económicos de la Unión Europea, esta llegó a un bochornoso entendimiento mediante el cual se comprometió a no apoyar a sus empresarios cuando hicieran negocios con Cuba, a cambio de vagas promesas de que no aplicarían esa ley a sus inversiones en Estados Unidos.

Solo falta por aclarar que el ex del MINREX plantea que ahora alcanzamos un acuerdo con la UE y logramos que se derogara la llamada Posición Común porque dejamos de insistir en que para negociar esta debía ser eliminada previamente. Vuelve a equivocarse a conciencia.

El 12 de diciembre de 2016 se firmó el acuerdo que oficializa la normalización de las relaciones entre Cuba y la UE. “Oficializa”, porque desde 2008 nuestro país inició el diálogo político con varios de los 28 estados miembros del bloque y antes de la firma ya mantenía vínculos con 24 de ellos. Solo restaban Dinamarca, Malta, Lituania y Estonia. Además, había reiniciado la cooperación con 22 de estos.

Es decir, la Posición Común era ya inoperante, digamos que algo así como un giño de los europeos a EE.UU. o una hojita de parra para tratar de esconder la incoherencia y fracaso de su política hacia Cuba.

El documento fue firmado sobre la base del respeto, la reciprocidad y la igualdad, o sea, que no otorga ninguna potestad a la UE para interferir o demandar cambios en el sistema político, económico y social cubano, como en su momento pretendieron hacer.

En discurso pronunciado en la clausura de la asamblea provincial del partido de Ciudad de la Habana, efectuada en el palacio de las convenciones, el 23 de noviembre de 1996  Fidel planteó: “Otro caballerito dijo, como en un tablero de ajedrez, que, si Cuba movía fichas, ellos movían fichas, y yo le dije que el destino de un país no se juega en una mesa de ajedrez”. Se estaba refiriendo a José María Aznar. Esas palabras del Jefe de la Revolución fue la digna respuesta a la política injerencista, de condicionamientos y presiones que pretendían practicar los representantes del bloque trasatlántico en sus relaciones con Cuba.

Tales pretensiones motivaron que Fidel en su discurso en la Cumbre de jefes de estado y de gobierno de América Latina y el Caribe-Unión Europea celebrada en Rio de Janeiro, Brasil, en junio de 1999 expresara: “Obremos el milagro de convertir en posible lo imposible. Con los brazos abiertos estamos dispuestos a recibir de Europa una cooperación sin condicionamientos y una solidaridad con libertad”.

Parece que Carlos Alzugaray tenía una opinión diferente a la de Fidel sobre los principios que debían regir las relaciones con Europa.

Es cuestionable ética y moralmente que introduzca planteamientos que no se ajustan a la estricta verdad, generando con ellos incertidumbre y dudas sobre acontecimientos de particular trascendencia en la historia de la Revolución cubana.

Con singular habilidad estimula las especulaciones alrededor de estos temas cuando arguye que no lo puede decir todo pues caería en indiscreciones.

Como justifica el publicar su versión de los hechos que hemos analizado con la necesidad de que las nuevas generaciones conozcan la “verdad” sobre estos, hay que decirles a esos que el pretende confundir, que su versión coincide en buena medida con la que han estado tratando de posicionar la Unión Europea y los EE.UU. durante décadas que, en esencia trasladan la responsabilidad de su ocurrencia a Cuba.

Y cuando se coincide con el enemigo y se descalifica la posición propia, máxime faltando a la verdad, eso solo se puede conceptuar como un acto de deslealtad a la patria, a la Revolución y a Fidel.

Un comentario en “Cuba: ¿Diplomático de la Revolución?

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.