Cuba: El aumento salarial todos contentos menos los Melchoras

Por: Marco Velázquez Cristo.

El anuncio del aumento salarial para el sector presupuestado ha disparado la creatividad de determinados personajes que, al quedarse sin argumentos para poder criticar la medida, teorizan mejor fantasean sobre las posibles implicaciones de la misma.

No me voy a adentrar  en los detalles técnicos del tema que ya es objeto de análisis y debates en las redes sociales, sino en la conducta de los “inconformes de siempre” de esos que, varita mágica en mano y bola de cristal delante, ajustan, deforman o manipulan la realidad a su antojo para presentar “salvadoras soluciones” para los problemas de nuestro país.

Cuando no estaban creadas las condiciones para  implementar una medida de ese alcance e impacto en la sociedad y la economía cubana, abogaban por su aplicación. Cualquier argumento que se les presentara no lo consideraban valido, para ellos era el ahora o nunca sin importar las posibles implicaciones.

Paradójicamente ahora les “preocupan” las que consideran potenciales consecuencias negativas que pudiera tener la decisión de aumentar los salarios al sector presupuestado sobre la situación del país, algo que revela la hipocresía, la falta de seriedad y el grado de irracionalidad que encerraban y encierran sus propuestas.

Lo cierto es que, las vinculadas al tema salarial como otras que lanzaban al espacio mediático, carecían del respaldo de los resultados de estudios serios, ejecutados con información confiable y por lo tanto estaban planteadas sobre bases subjetivas y especulativas, amén de la mala intencionalidad que escondían las medidas complementarias que sugerían para apuntalarlas.

En sus análisis obvian intencionalmente que, Cuba es un país socialistas donde los principales actores con capacidad de influencia en la vida económica del país están en manos del Estado por lo tanto este tiene su control (que está ejerciendo con rigor) y puede determinar su comportamiento.

Son unos Rupertos que, como el popular personaje humorístico de la TV cubana tienen un andar trastabillante y pretenden vivir del cuento interneniano. Vaya que se comportan como Melchoras que de todas formas lloran.

Es evidente que la dirección del país no está improvisando; las intervenciones del Presidente, ministros y otros funcionarios del Estado demuestran que, la mencionada decisión  se ha tomado luego de  haberse valorado a profundidad todos los factores que pudieran incidir en el comportamiento posterior de la economía y definida la estrategia para su control. Pudiéramos decir que se ha actuado  siguiendo una de las tantas enseñanzas de Fidel de que, las cosas deben hacerse cuando hay que hacerlas nunca antes ni después del momento exacto.

Por eso cuando veo: El empeño de la dirección del país por encontrar fórmulas realistas para solucionar los problemas que afectan a la nación, a nuestros campesinos y obreros luchar por aumentar sus producciones a pesar de los obstáculos y limitaciones que enfrentan, a mi pueblo que, ni se amedrenta, ni se arrodilla ante el imperio que pretende rendirlo por hambre mediante un cruel bloqueo;  y lo contrasto con la conducta de los que, desde posiciones que intentan disfrazar de revolucionarias tratan de sembrar el desaliento, la desconfianza y la incertidumbre siento que con esos no puedo entenderme.

Comprendo que para poder enfrentar la hostilidad del norte revuelto y brutal que nos desprecia es cardinal la unidad. La unidad tal y como la concebía Martí,  no a partir de una subordinación del pensamiento sino como una búsqueda de aquellos elementos que nos unen, que nos pueden llevar a un proyecto común. La que Fidel construyó de acuerdo con esa concepción martiana de la misma y que nosotros tenemos la obligación de mantener y fortalecer.

Entonces  en consonancia con ese precepto bienvenida la unidad con los que no pugnan por reinstaurar el capitalismo en nuestra nación, con los honestos que con matices conciben como viable y justo el rumbo socialista de Cuba, con nuestros emigrados dignos y patriotas que quieren el bien común y lo mejor para la patria; pero con seudorevolucionarios no, porque no piensan como país, sino que  piensan como el país de enfrente y eso hace que no tengamos ningún proyecto común.

A los que consideren que esta posición puede ser sectaria y fomenta la desunión, vale recordarles que hasta en la biblia se rechaza la falsa unidad, una cita, “…¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?…”, Apóstol Pablo (2 Cor. 6:14-18)

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