Cuba: El Proyecto de Constitución y las insatisfacciones de los “nuevos revolucionarios”

Por: Marco Velázquez Cristo.

Cuando el país llama es necesario responder

 José Martí.

El Proyecto de Constitución suscita como es lógico el interés y la necesidad de expresarse de la mayoría, algo válido y necesario. En ese proceso de debate se insertan algunos que intentan aprovechar la oportunidad para tratar de confundir y desacreditarlo, respondiendo a intereses personales que coinciden con los del enemigo y a pensamientos totalmente apartados del socialismo. Sus proyecciones y equívocos resultan difícil de explicar desde una óptica de inocuidad.  

Una articulista muy nimia ella, de vasta cultura que le priva lucir, redacta textos que son un homenaje a las películas de Mario Moreno (Cantinflas) el que por su enrevesado, incoherente y modo carente de sentido de expresarse en sus filmes que despertaba la risa de los espectadores, dio pie al surgimiento de la palabra cantinflear la cual fue incluida en 1992 por la Real Academia Española como verbo en su diccionario.

Los escritos de esta “intelectual” que vuela por la estratósfera en alas de su ego llevada por sus malas intenciones compiten ventajosamente con los disparates del personaje que inmortalizó Moreno.

Para ella la consulta popular no tendrá ninguna validez, es un ejercicio estéril. En resumen: el pueblo será ignorado. Los paradigmas que esgrime como ejemplos a seguir son los dos procesos constitucionales que se ejecutaron antes del triunfo revolucionario, los que pretende adaptar a los tiempos que vivimos.

Ignora la “destacada intelectual” que el amplio y transparente proceso de consulta popular que realizaremos no tiene paralelo en el mundo, el cual será coronado con el referendo a que será sometido el Proyecto de Constitución. Obvia que si el pueblo no ve reflejados sus intereses tiene la posibilidad de votar en contra, que es la mejor garantía de que su voluntad será acatada y respetada.

Perdura lo que un pueblo quiere.

 José Martí.

Ella afirma que, “las dos constituciones elaboradas en la República burguesa, a pesar de tener ese carácter, parecieran más cercanas al pueblo”, olvida que esas constituciones fueron perfiladas por asambleas constituyentes que estaban conformadas por organizaciones políticas y partidistas en las que no existían representantes directos del pueblo a nivel local. Tampoco menciona que no fueron sometidas a debate popular, ni a referendo, por lo que el pueblo no pudo ejercer su soberanía, como lo podrá hacer ahora.  

Por mucho que le parezcan cercanas al pueblo, ni su texto ni las leyes complementarias que se precisaban para el desarrollo de sus contenidos, sirvieron a los intereses populares, por el contrario, respondieron a los de las elites que gobernaban el país en esos momentos.

Los nostálgicos que tanto añoran la constitución del 40 no recuerdan que fue ignorada y ultrajada por los gobiernos de esa época y que buena parte de su contenido nunca encontró respaldo en el ordenamiento jurídico, lo que de hecho la convirtió en letra muerta. Para acabar de asesinarla Batista dio su tristemente célebre golpe de estado.

También existen otros que claman porque se incorpore la figura de defensor del pueblo al proyecto, mencionan que el MININT tiene una Oficina de Atención a la Ciudadanía como si fuera la única institución que la tuviese, obviando que el gobierno, el Partido, la Fiscalía y otras instituciones y organismos también las poseen.

Dicen que la mayoría de los países de América Latina ya la tienen, unas preguntas:

 ¿Cuáles son los resultados de su gestión?, ¿han logrado que se juzgue a los responsables de los asesinatos de líderes sociales y periodistas en Colombia, México, Guatemala y otros países de la región?, ¿han hecho prevalecer la voluntad popular en Brasil ante el golpe parlamentario o para que se liberé a Lula ilegalmente detenido?, ¿han detenido las acciones de Macri en  Argentina para evitar que con sus  paquetes neoliberales suma en la pobreza a miles de ciudadanos de ese país?

La total ausencia de resultados en estos y otros casos y aspectos de la vida social de nuestros pueblos del “defensor del pueblo” demuestra que solo es una figura decorativa, cuya existencia es permitida en los estados burgueses para trasladar una falsa imagen de protección y preocupación por las grandes masas populares, para inhibir o limitar la acción de estas ante violaciones de sus derechos, llevándolas a recurrir a estas caricaturas de protectores.

¿Cómo queréis que nosotros nos legislemos por las leyes con que ellos se legislan? Imitemos. ¡No!

 José Martí.

En Cuba nada de esto ocurre porque desde el 1ro de enero de 1959 el pueblo a través de su revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes garantizó su propia defensa.

“Si a los revolucionarios nos preguntan qué es lo que más nos importa, nosotros diremos: el pueblo.  Y siempre diremos: el pueblo”.

 Fidel.

Además, en la Introducción al análisis del Proyecto de Constitución de la República, en el apartado “Contenidos esenciales que regula”, se expresa: “Establece la posibilidad de que las personas puedan acudir a los tribunales para reclamar la restitución de sus derechos o la reparación o indemnización por los daños o perjuicios generados por la acción u omisión de los órganos, directivos, funcionarios o empleados del Estado, en el ejercicio indebido de sus funciones”, lo cual habilita la vía judicial para la defensa y restitución de los derechos ciudadanos que puedan ser vulnerados.

Los errores en que reiteradamente incurren estas personas son: pensarse el pueblo, intentar presentar sus intereses personales y manera de pensar como las del mismo y no percatarse que el disfraz, mientras escriben, se les resbala del cuerpo.

“Hay que ponerse en el corazón de un trabajador: hay que ponerse en la mente de un hombre humilde del pueblo, pensar en que cosas mueven sus sentimientos y su conducta…”

 Fidel

 ¿Saben hacerlo los estimados y excelsos filósofos internenianos?

Evidentemente no, entonces vale decirles como expresaba el gran físico francés Nicolás Leonard Sadi Carnot “Habla poco de lo que sabes y nada de lo que ignoras”.

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