Cuba: La dama de las azaleas

Por: Marco Velázquez Cristo.

Alina B. López Hernández gentilmente nos menciona en una de sus últimas creaciones acusándonos de: “tildar con simplicidad negligente, como enemigo de la revolución a cualquiera que explicite inconformidades con la marcha del proceso, la burocracia dirigente y la dirección y velocidad de las transformaciones en la Isla”.

Es una afirmación falsa. De proceder así seriamos unos irresponsables extremistas que le estaríamos haciendo el juego al enemigo al situar y empujar hacia sus filas a personas que emiten honestamente sus críticas e inconformidades. Sería además una injusticia con ellas y una falta de visión política que no padecemos.

Ahora bien, cuando alguien hace planteamientos diametralmente opuestos al socialismo, coincidentes con los de nuestros adversarios políticos, manipula la realidad, usurpa la voz del pueblo y descalifica las propuestas del Estado con argumentos carentes de objetividad, entonces si decimos que está actuando de forma mal intencionada y cuando esa intención resulta evidentemente contraria a la Revolución lo expresamos sin tapujos.

Al redactar utilizando largas hipérbolas literarias, zigzagueantes, donde la ambigüedad está presente, plagadas de citas descontextualizadas a las que despoja de su significado real, empaña la transparencia de sus ideas e induce a la duda sobre sus verdaderas intenciones y posiciones políticas.

Gusta de citar a Trotsky y la complazco: “al centrismo no le gusta que lo llamen por su nombre”.

El artículo que nos ocupa no escapa a esa tendencia, lo nombró, “Los otros”, título de una película de enrevesada trama en la cual los que parecen ser los verdaderos habitantes de una mansión, al final son los fantasmas que atemorizan a los reales moradores de ella, algo que se nos presenta a la inversa durante todo el desarrollo del film. Ella se apoya en Trotsky, en el guion de dicha producción cinematográfica y en el libro el Arte de la Guerra de Sun Tzu para decirnos lo que piensa.

Enigmática forma de expresarse que le da la razón a Trotsky en cuanto a que: “…comprender los rasgos más característicos del centrismo moderno (…) no es fácil; (…) debido a su ambigüedad orgánica (…); se caracteriza más por lo que le falta que por lo que tiene”.

Para ella estamos molestos y actuamos con furor. No estimada Alina esos son sus estados de ánimos; el post que amablemente nos dedicó es una muestra irrebatible de ello, nos llamó troll, perros, etc. y además nos hizo una caricatura. Esas manifestaciones de ira las interpretamos como orfandad de argumentos para responder. No nos molestaron porque como decía Sun Tzu, “utilizar la calma para enfrentar al que agita es dominar el corazón”.

Nos dice Alina, “Acostumbrados a la pugna contra un enemigo histórico, los representantes de la ideología oficial no han sido capaces de reaccionar a la emergencia de un pensamiento crítico…” ¿Ideología Oficial?

No pensé tener que repetir lo que ya explique en un artículo anterior, menos a una intelectual: La ideología de la revolución cubana tiene su base en el proceso evolutivo de la ideología de nuestro pueblo revolucionario que ha transcurrido de forma coherente con el pensamiento y las ideas de los pensadores de la nación de mayor preclaridad patriótica y revolucionaria. En ese proceso el ideario de José Martí que sintetiza lo mejor del pensamiento cubano, se ha visto enriquecido por las ideas del marxismo leninismo y por los importantes aportes del pensamiento de Fidel. Hablar de una ideología oficial con el mayor respeto es un disparate.

¿Pensamiento crítico?, ¿No reacción ante él?, lo primero que hay que aclarar es que, una cosa es la crítica realizada desde posiciones genuinamente revolucionarias y otra disfrazarse de revolucionario para atacar a la revolución.

La posición del centrista entre el oportunista y el marxista es análoga, en cierto sentido, a la del pequeño burgués entre el capitalista y el proletario: se humilla ante el primero y desprecia al segundo. Trotsky.

La reacción que ella espera y exige es la de que le hagan caso a todos los desenfocados planteamientos y propuestas que hacen, pero la revolución cubana no está dispuesta a suicidarse. Es libre de expresarse y el Estado es libre de tomar o no en cuenta lo que dice y eso no constituye la violación de ninguno de sus derechos.

Explicita que se le teme a la influencia de los intelectuales en la creación de los estados de opinión porque son fundamentales para el surgimiento de un estado de conciencia social que conduzca a una crisis.

Es que para López Hernández los intelectuales revolucionarios no existen, no entran en el irreal mundo de su mente, alucina creyendo más bien deseando que la intelectualidad cubana sea enemiga de la Revolución. Eso no es cierto y ella lo sabe.

“Todos los hombres son intelectuales, pero no todos los hombres tienen la función de intelectuales en la sociedad”. Antonio Gramsci.

Un fragmento del artículo, Defender la cultura es defender la Revolución publicado en el sitio oficial de la UNEAC: “A la Revolución socialista debemos el privilegio de ser una organización abierta, inclusiva y democrática. Una organización sui géneris, única en el mundo, porque no existe otra que agrupe a escritores y artistas como lo hace la nuestra”.

¿Puede temer la Revolución a sus intelectuales cuando los apoya, les da la posibilidad de organizarse y la oportunidad de desarrollarse? No se puede desconocer que una buena parte de la intelectualidad cubana actual ha podido alcanzar esa condición gracias a la Revolución. Por lo tanto, el planteamiento de Alina carece de cualquier sustento.

Lo que si hemos aprendido es a ver el mundo de lo sutil y darnos cuenta del mundo de lo oculto, algo que Sun Tzu definió como lo verdaderamente deseable.

“…el campo de la duda no queda ya para los escritores y artistas verdaderamente revolucionarios….”
Fidel en Palabras a los intelectuales

Nos explica que, “En Cuba el concepto de revolución se ha asumido como equivalente al modelo o gobierno. Grave error de oportunismo”, concluye.

Lo que expone es algo que han incorporado a su discurso los medios “alternativos” de la blogosfera cubana, es el torpe intento de presentar al gobierno y el modelo político económico social que hemos elegido como algo separado de la Revolución. Conocen lo que esa palabra significa para el pueblo cubano. Es la pretensión de fracturar la continuidad de la misma.

En Cuba solo ha habido una revolución: la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868. Y que nuestro pueblo lleva adelante en estos instantes. Fidel

Olímpicamente desconoce que en 1959 por primera vez llega al poder después de muchos años de lucha la revolución que, instaura un gobierno revolucionario para su dirección dando comienzo a la forja de un proceso de unidad como garantía de su continuidad histórica.

“…el Partido, el gobierno, la Asamblea Nacional, la Juventud Comunista y las organizaciones de masas y sociales, guiados por los trabajadores, marchan adelante guiados por el principio inviolable de la unidad”. Fidel.

López Hernández miente a conciencia de forma oportunista para tratar de confundir aprovechando que, una nueva generación de dirigentes asume el mando del proceso revolucionario.

Sé que se disgustará porque como dijera Trotsky: “El centrista, siempre inseguro de su posición y sus métodos, odia el principio revolucionario que plantea decir las cosas tal como son”.

Le recomiendo leer el Concepto de Revolución que nos legó Fidel para que entienda el ridículo que está haciendo al pretender confundir utilizando y manipulando el que está en el diccionario.

Apoyándose en la anteriormente mencionada película nos amenaza con un final semejante al de esta. Nos dedica el siguiente epitafio: “…calculen bien el costo de la batalla ideológica que libran en dos frentes, pues en poco tiempo pudieran sorprender a los confiados espectadores que verán en ustedes el espectro de una ideología y en los otros a los reales habitantes de la mansión”.

Nosotros tal y como ya expliqué tenemos una ideología, fruto de un proceso de creación histórica con un basamento científico que hace imposible que pueda convertirse en un espectro. Por el contrario, en el bando que ella milita adolecen de una propia. Según Trotsky, “En el plano de la ideología, el centrismo arrastra una existencia parasitaria…”.

El proceso revolucionario cubano no evoluciona de acuerdo a un guion de ficción, sino en consonancia con la decisión de un pueblo que, no es un mero espectador sino su principal y real protagonista. Es imposible que se defraude a sí mismo o que tolere un intercambio de roles.

Los que se mueven dentro de él como fantasmas que pretenden atemorizar con voces del inframundo en que sus mentes habitan son Alina y los que como ella piensan.

La he estado llamando centrista porque es la opinión que acerca de su pensamiento y posición política me he formado a partir de la lectura de sus textos. En mi criterio sus planteamientos la sitúan de una forma cada vez más clara a la derecha del espectro político.

Nos escribió un epitafio, devuelvo la gentiliza: “Vagaras como alma en pena en busca de dadivas que al aceptarlas te colocaran cada vez más en offside, y en un acto de frustración y desespero, irritada te arrancaras el disfraz.

Decir la verdad siempre es revolucionario.
Antonio Gramsci

Un comentario en “Cuba: La dama de las azaleas

  1. Frontal y aclaratorio, este texto sirve no solo para el personaje cnetral a quien dirigido, sino, también para todos aquellos que, colateralmente, puede verse reflejados. Excelente.

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