Cuba: La Puntilla rasga disfraces

Por: Marco Velázquez Cristo.

No se ha de permitir el embellecimiento del delito, porque es como convidar a cometerlo.

 José Martí.

La “lógica” cargada de olvidos imperdonables, de feroz defensa del individualismo y de injustas imputaciones al Estado que algunos aplican para tratar de justificar el injustificable hecho de La Puntilla, obliga a esclarecer lo que aparentan ser disparates y en realidad son reflejos del pensamiento de clase de estos abogados del mal.

A uno de esos estólidos se le ocurre poner como salvador de La Puntilla al comprador de las famosas manzanas, su argumento, en síntesis, “no se echan a perder, los consumidores solo pagan un poco más, el estado recibe su dinero y puede reinvertirlo en la compra de esa fruta”. En todo esto existe una mezcla de hipocresía, mala intención y de decoro ausente.

Las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero.

 José Martí.

Es insólito que alguien pueda concebir que el Estado revolucionario por recoger un puñado de dinero o por cualquier otra razón, tolere, justifique, apañe o deje impune un hecho punible. Es vil una apreciación o propuesta como esa, que refleja la catadura moral de quien la hace. La limpia, coherente y ética trayectoria de principios de la Revolución cubana hacen impensable que actue de esa manera, mucho menos si se trata de ir contra los humildes, que son por y para quienes se hizo y con los cuales siempre ha querido su suerte echar.  

Por otra parte, la hipócrita “preocupación” de que las manzanas se puedan echar a perder, que trata de convertir a un acaparador en un hacedor de bien, es un sinsentido; estas se almacenan en ambientes refrigerados y la tienda de marras tiene esa posibilidad y además él reconoce que cuando se compran tantas manzanas es porque estas tienen mercado. Esto demuestra el doblez de este personaje.

Para él la tienda de La Puntilla está en un lugar de difícil acceso por lo que las personas para llegar allí deben invertir una determinada cantidad de dinero que al final le encarecen el mencionado producto y por lo tanto preferirían pagarlo un “poco” más caro pero que se lo pusieran más cerca.

Dicha tienda no es la única entidad estatal que vende manzanas, no necesariamente hay que trasladarse hasta allí para poder adquirir ese producto; pero en la calle si hay que pagar obligatoriamente el precio que exigen quienes lo revenden. ¿Un pequeño olvido voluntario del improvisado abogado?

Analicemos como el individualismo, la falta de integridad moral y un pensamiento signado por un interés de clase, condiciona el concepto que tiene este “economista” de lo que es, “un poco más caro”:

El precio de las manzanas en las tiendas estatales es de 0,45 CUC, ($11,25 MN), en la calle este oscila entre $20,00 y $25,00 pesos MN, es decir por cada manzana usted paga de $8,75 a 13,75 pesos MN de más; si compra 10 entonces la cifra se incrementa a $87,5 pudiendo llegar hasta $137,75 pesos MN. Esto significa que con el dinero que compraría 10 en la calle, en cualquier tienda pudiera adquirir entre 17 a 22 manzanas. Para este “letrado” que cobra por torcer su pluma el dinero no es problema, indolentemente olvida que para la mayoría esas manzanas a ese precio son mucho más caras.

Antes quisiera yo que se desplomaran, no digo tronos de emperadores, los astros del firmamento, que ver caer del pecho humano el sentimiento de la justicia, ese sol del mundo moral.

 José de la Luz y Caballero.

Asevera sin ningún pudor que si al enriquecido comprador de manzanas que defiende y a otros se les permitiera importarlas de seguro las venderían a un precio menor que el propio estado. Otro “pequeño desliz”.

Las manzanas para su conservación y transportación deben estar en ambientes refrigerados a temperaturas que oscilan entre –1ºC y 3º según la variedad, con una humedad relativa entre el 90 y el 95%, por lo tanto, su traslado es costoso, y en el tendrían que intervenir camiones, barcos o aviones, esta última vía limita la cantidad y resulta demasiado cara.

En caso de usar buques que es lo más lógico, se incurre en gastos de: alquiler de espacio en estos y de contenedores (de 20 o 40 pies) que deben ser refrigerados, en la electricidad que estos consumirán en el puerto, el cobro por la estancia y manipulación en esos lugares tanto en origen como en destino, etc. Se debe tomar en cuenta el tiempo de transporte a Cuba porque los días navegados también se cobran. Por supuesto si se permitiera su importación se le cobraría un arancel por ese concepto; es lo normal.

Todo eso no hace barato importar manzanas, entonces, ¿Nos las venderían más baratas?, no me joda.

No me detendré en la falacia de que un mercado mayorista por si solo evitaría la ocurrencia de hechos como el que se ha estado analizando; en un artículo anterior ya me referí a ese tema, solo agrego que hay que ser muy inmoral para afirmar tal cosa.

Defendiendo el acaparamiento, la especulación, la explotación de los más humildes por los que más tienen, intentando culpar al Estado de lo ocurrido en La Puntilla y de justificar ese detestable hecho, este personaje y otros como él se revuelcan en el mismo estiércol y despiden la misma fetidez de la indecencia y la falta de pundonor de los facinerosos que en el participaron.

Una pregunta, para el abogado de las malas causas, ¿hubiese usted denunciado a los malhechores sorprendidos en infraganti como valientemente hizo Iroel?, si me dice que sí, me esmorezco de la risa.

Con Fidel le digo, “…frente a cada cobarde hay muchos héroes, frente a cada traidor hay muchos hombres leales, y frente a cada bajeza hay mucha nobleza y mucha grandeza…” 

 

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