Cuba: La unidad que defendemos y la que nos proponen

Por: Marco Velázquez Cristo.

 Los enemigos de la Revolución, no tienen ningún derecho contra la Revolución, porque la Revolución tiene un derecho: el derecho de existir.

Fidel.

Algunos en Cuba proponen un concepto de unidad que en realidad significa un antónimo de esa palabra. Aceptarla sería abrirle espacio a seudorevolucionarios que, solo generarían confusión y desunión propiciando el debilitamiento de las defensas de la Revolución y el desmontaje del socialismo.

El Che le concedía particular valor a la unidad del pueblo, refiriéndose a ella expresó: “Hay mucha gente que no le da la importancia merecida, sin embargo, observando la acción del enemigo se puede ver que ellos sí le dan importancia, que siempre tratan de destruir la unidad, porque saben que una vez destruida seremos débiles y presa fácil de sus designios que son volvernos a aquella época que terminó el primero de enero”.

Martí concebía la unidad no a partir de una subordinación del pensamiento sino como una búsqueda de aquellos elementos que nos unen, que nos pueden llevar a un proyecto común. Fidel hizo suya y actuó de acuerdo con esa concepción martiana de la unidad, convirtiéndose en su propio decir en bordador de ella.

Esa unidad forjada por Fidel, a la que se refería el Che es la que defendemos, expresada en la unión monolítica del pueblo junto al gobierno y el partido, referida como un todo, basada en principios e ideas que confluyen en un objetivo común: la construcción de un socialismo próspero y sostenible. Por esa luchamos porque ha sido la que nos trajo hasta aquí y nos ha permitido resistir la hostilidad del imperialismo yanqui y el brutal bloqueo que nos ha impuesto.

Pero la unidad que se presenta desde posiciones seudorevolucionarias tiene otro significado e intención, notemos de quienes provienen las propuestas de unidad:

Tenemos un sistema de partido único, pero desean un sistema multipartidista al estilo burgués, nuestro estado está organizado de acuerdo al principio de legalidad socialista y ellos pretenden organizarlo como un “estado de derecho” a la manera occidental la cual se sabe la hipocresía que encierra su famosa independencia de los tres poderes, defendemos la propiedad social sobre los principales medios de producción, los “unitarios” la privatización de importantes sectores de la economía, lo que uniría, sí, la riqueza en pocas manos, despojaría a la mayoría del poder de decisión e incrementaría las desigualdades sociales.

Entonces, ¿Cómo unir a los que sueñan con fragmentar la sociedad y con un cambio de sistema político, con los que anhelan mantenerla integrada y luchan por preservar y desarrollar el socialismo?

Citan a Fidel, buscando legitimar sus reclamos de integración y forzar la aceptación de sus ideas políticas y las de sus afines, sin importar cuanto se aparten del socialismo que deseamos construir. En su afán de parecer lo más abiertos de pensamiento posible llegan a plantear que deben de tolerarse en las filas revolucionarias a los que reciben dinero del vecino del norte o a los que este instruye en sus escuelas o aprovechando los eventos que les organiza.

No dicen que el Jefe de la Revolución antes del triunfo de enero buscó la unidad con todos los que estuvieran dispuestos a luchar contra la tiranía batistiana, no con los que quisieran destruir el movimiento 26 de julio, luego de la alborada del 59 la continuó edificando con las fuerzas que estuvieran por el desarrollo de la revolución, no con las que desearan matarla al nacer. Recordemos la creación de la ORI (Organizaciones REVOLUCIONARIAS Integradas). Nunca pactó con traidores o vende patrias. Por lo tanto, en el contexto actual no habría aceptado la unidad con quienes pretenden disfrazados de revolucionarios reinstaurar el capitalismo en Cuba. Con ellos no tenemos ni podemos tener un proyecto común.

Sus propuestas son por demás anticonstitucionales, pues en el artículo # 3 de nuestra Constitución se refrenda que, el socialismo y el sistema político y social revolucionario tienen carácter irrevocable.   

No incluyo dentro de los mencionados a los que difieren en la forma no en la esencia de llegar a la meta que nos hemos trazado, personas honestas tras de cuyas conductas no se esconde el interés malsano de hacer daño a la Revolución, o la mano enemiga, a los cuales rechazarlos sería una injusticia y un extremismo.

Tampoco están todos los que han emigrado, sería injusto y un error de apreciación de las motivaciones que a la mayoría de ellos los han impulsado a abandonar Cuba. De esa forma seriamos excluyentes con más de 2 millones de cubanos que residen fuera del país.

La emigración cubana ha sido utilizada como arma política contra la Revolución por el gobierno norteamericano y la extrema derecha de Miami, que la han estimulado y favorecido, son conocidas las leyes y otras acciones desarrolladas con estos fines. Ante el mundo pretenden presentarlos no como emigrantes sino como personas que huyen de una dictadura, por eso los califican de exiliados o refugiados políticos.

Pero la realidad es otra, no existe tal dictadura y muchos estudios demuestran que la mayoría de los que emigran lo hacen por motivaciones económicas o de reunificación familiar, solo una minoría ha aceptado denigrar de su patria para obtener determinadas prebendas o beneficios económicos, menos aún son los que se han afiliado a organizaciones contrarrevolucionarias, pero si muchos han asumido posturas patrióticas y de defensa de la Revolución, en no pocas ocasiones a riesgo de perder sus empleos y hasta sus propias vidas.  

Por eso, bienvenida la unidad con los que no pugnan por reinstaurar el capitalismo en nuestra nación, con los honestos que con matices conciben como viable y justo el rumbo socialista de Cuba, con nuestros emigrados dignos y patriotas que quieren el bien común y lo mejor para la patria, con todos ellos, sí a la unidad.

A los que consideren que esta posición puede ser sectaria y fomenta la desunión, vale recordarles que hasta en la biblia se rechaza la falsa unidad, una cita, “…¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?…”, Apóstol Pablo (2 Cor. 6:14-18)

“A los que nos piden que nos fragmentemos en mil pedazos, les decimos: ¡No! A los que nos piden que tengamos 25 partidos, les decimos: ¡No! A los que nos piden que tengamos dos partidos les decimos: ¡No!, porque con este es suficiente; este basta y es el que garantiza la UNION, el futuro, ¡la independencia de nuestro país!”

Fidel.

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