Cuba: Las “ansiedades” de un metatrancoso

Por. Marco Velázquez Cristo.

No creo ser injusto al calificar a Charles Romero como un metatrancoso, no cabe otro calificativo para quien intenta dar lecciones a través de un discurso seudointelectual plagado de falsedades en el que trata de aparentar una cultura que no posee.

Este es un personaje irrelevante que quiere obtener credibilidad haciendo alusión a sus relaciones con dirigentes de la Revolución, un ejercicio poco ético, que acompaña de la sustracción de su trayectoria de las causas por las cuales fue apartado del curso de la misma.

En una serie de artículos desde pretendida “preocupación” por el futuro de Cuba, intenta crear la desconfianza hacia lo que propone el Proyecto de Constitución, sugiriendo potenciales implicaciones negativas en épocas por venir sino se modifican determinados preceptos que en el aparecen. Usando el mismo argumento ha pretendido restar autoridad al PCC, sugiriendo la posibilidad de su traición al pueblo y su abandono de las ideas de Fidel.

Según Romero en la propuesta de texto constitucional no se define a que socialismo se refiere el mismo y aprovecha para mencionar unos cuantos “socialismos”, con la evidente intención de apuntalar su apócrifo planteamiento e instaurar la duda.

Estos malabares metatranticos sobre el tema del socialismo en el Proyecto de Constitución no son nuevos, así una “intelectual” de igual estilo, Alina Bárbara López Hernández, acusó al mencionado documento de inconstitucional por violar los principios del socialismo.

Ambos cometen la sandez de obviar que, en la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista se define nuestra concepción de socialismo adaptado a las condiciones de Cuba. Resulta evidente menos para estos invidentes que es a ese socialismo al que se refiere el Proyecto de Constitución y no a otro.

Romero cuestiona que no se especifica el tipo de humanismo que nos proponemos como objetivo alcanzar. Después de presentarse como un profundo conocedor de la Revolución cubana, termina manifestando una ignorancia supina de la misma. Rasgos de un metatrancoso.

El humanismo que hemos practicado y que nos proponemos fortalecer es el de no dejar desamparado a nadie, el de luchar por la justicia social para todos, el que prioriza la creación de valores colectivos por encima del individualismo, el del respeto a la dignidad plena del hombre, el de la igualdad, el que promulga la solidaridad entre cubanos y con los hermanos de todo el mundo, es el que definiera Fidel en su concepto de Revolución, “…es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos…”

Neciamente se pregunta, que significa el carácter irrevocable del socialismo, y para rematar asegura que esto cae en contradicción con el concepto de revolución que nos legó Fidel; cedo la palabra al Comandante en Jefe, “…se declara irrevocable el carácter socialista de la Revolución. ¿Qué significa esto?, que para revocar el carácter socialista hay que hacer (…) una contrarrevolución (…) y no es muy fácil hacerla con todo el pueblo educado y unido (…) Yo digo una contrarrevolución, porque tendrían que tomar el poder para lograr eso…” (libro Cien Horas con Fidel).

Espero que la gansada de este paradójico simulador no lo lleve a imaginar la absurda idea de que el líder histórico de la Revolución cubana incluyera dentro de, “cambiar todo lo que debe ser cambiado”, el transformar la revolución en una contrarrevolución.

Este “compañero revolucionario” luego de mencionar la guía que constituyeron las ideas políticas de Fidel y Raúl para la elaboración de documentos del 7mo. Congreso del Partido, como la Conceptualización de nuestro Modelo Económico y los Lineamientos, asevera que, “…empieza a manifestarse la ausencia de ideas adicionales provenientes de dirigentes del partido…”

¿Deseos de que aparezcan ideas que se opongan a las de la generación histórica?, ¿Añoranza de ver aflorar contradicciones con ellas y cuestionamientos que las desacrediten?

No puede pretender otra cosa Romero si desconoce conscientemente lo reiterado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz Canel de que se trata de continuidad, no de ruptura. Nuevas ideas surgen en consonancia con las de los que nos trajeron hasta aquí, pero contrarias a estas  son inaceptables.

Erudicialmente dice: “Para dirigir democráticamente a la sociedad cubana y a su Estado por un partido político único, ante todo este debe generar ideas claras de lo que se pretende realizar y, tan importante como ello, que los dirigidos estén de acuerdo con ellas”.

Cuesta creer que desconozca que los documentos del 7mo Congreso del PCC que trazan las principales proyecciones de desarrollo económico social del país en los que se incluyen los que anteriormente mencioné, fueron sometidos a un amplio proceso de consulta popular; aprobados por el III Pleno del Comité Central del PCC, y respaldados por la Asamblea Nacional del Poder Popular. Como sugerir entonces que el pueblo pudiera no estar de acuerdo con ellos, no los entienda o se le hayan impuesto.

Se pregunta al analizar el Articulo # 5 del Proyecto de Constitución, ¿Cómo el pueblo soberano de Cuba delega esas funciones de liderazgo en el partido político único?

Sin utilizar ningún argumento academicista; en 1976 al pueblo aprobar la entonces nueva constitución y como parte de ella su artículo #5 que le otorgaba al PCC ser la fuerza superior de dirección de la sociedad y el Estado, estaba de hecho delegando o atribuyéndole a esa organización política esas funciones de liderazgo a que hace alusión Romero; algo que ratificó en el 2002.

Me veo obligado a recordarle una vez más al “metatrancoso” que el Partido Comunista de Cuba es un partido de pueblo, integrado por la vanguardia de este, que sus militantes pertenecen a los más disimiles sectores de la sociedad, por lo tanto, no responde a intereses de elites o de determinados estratos sociales, sino a los de todo el pueblo, por eso este confía en él. En definitiva, Romero, el pueblo está delegando en lo mejor de sí mismo.

Para acabar de evacuar sus “dudas” doy la palabra a Fidel, “…el Partido dirige (…) de una forma ideológica, traza estrategias, pero comparte eso con la administración del Estado, lo comparte con el Parlamento de la República, lo comparte con las organizaciones de masas”. (libro Cien Horas con Fidel).

Charles nos invita a buscar en Wikipedia el significado de la palabra demiurgo, ¿Por qué no explica directamente cuál de los múltiples y complejos significados que se le atribuyen a esta expresión es el que quiere utilizar para referirse al PCC?

En un artículo anterior respondiéndole a este “revolucionario”, expliqué los significados más comunes de dicha palabra y le pregunté como en esta ocasión, con cual se quedaba, a la vez que le señalaba lo innecesario de su utilización. Evidentemente le gusta hacer honor a su condición de metatrancoso.

Wikipedia no es el mejor sitio para esclarecerse sobre el significado de esta palabra por las numerosas y enrevesadas acepciones que aparecen en el mismo, en ocasiones contradictorias entre sí. Pero quizás tiene lo que él quiere que encontremos, el dibujo de leontocephaline. ¿Dentro de tu intención Romero está presentar al PCC como una fuerza que oprime y limita la libertad de la sociedad? Valor, compadre, di lo que piensas deja de ser esotérico.

Charles Romeo la Constitución no es una metatranca, si pusiéramos en ella todo lo que planteas la convertiríamos en tal. Es una ley de mínimos y de complacerte dejaría de serlo.

No te pienses ni pretendas como algunos que conozco ser ingeniero de la revolución, ese sitio está reservado para los grandes como Fidel que con humildad nunca de ese título alardeó. Herramienta de ella un día fuiste, como somos y nos debemos sentir todos los revolucionarios, pero hoy eres una herramienta de la contrarrevolución.

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.