Cuba: Las peripecias de un “fotorreportero” de la “izquierda” nacional.

Por: Marco Velázquez Cristo.

Unos tienen ojos para los lunares, y cuando ven cosa bella, airados de que lo sea, buscan coléricos la mancha o defecto y gozan cuando la hallan que son las almas ruines.

José Martí.

 Leo una especie de story telling de un autor que no cesa de buscar lunares y que cuando no los encuentra los inventa o distorsiona sucesos de la realidad para adaptarlos a sus deseos. Cada día se asemeja más a los que escriben para “medios” como CUBANET, CIBERCUBA  y otros de igual “prestigio” que estos.

Su último texto resulta por momentos hasta “conmovedor”. Según él, por tirarle fotos a una cola en la que sus participantes no cumplían con las medidas establecidas, la policía se presentó en su casa, le solicitó el teléfono para revisarlo y un agente lo miró con ganas de que él se negara a obedecer para demostrar lo que ha aprendido de artes marciales. Dice el “atribulado fotógrafo” que, tuvo que acceder porque de otra manera le hubieran registrado la casa y cuestionado todo lo que dentro de ella hay. Resulta poco creíble ese argumento. Si todo es legal, entonces, en el supuesto e improbable caso de que por lo que arguye le registraran la casa, ¿qué le preocupa?  

“Narra”, tuvo que recordarle a las autoridades que no podían revisarle su teléfono sin una orden judicial y que él lo sabía porque había estudiado derecho y a partir de ahí construye una situación digna de un policiaco de otro país y no de Cuba.

Antes de seguir con el análisis de su texto y de las intenciones que encierra, debo decir que he publicado en Facebook varias fotos mostrando las violaciones de lo establecido en colas del Mónaco, La Estrella, etc. y nunca la policía se ha personado en mi casa o me ha pedido el teléfono celular, y me han visto haciéndolo.

Este “periodista” por cuenta propia reproduce de forma exacta lo que hacen los “reporteros” de la escudería mediática de la contrarrevolución; construye a partir de una realidad una mentira. Sería interesante conocer las partes editadas de su “historia”.

La pretendida controversia por las fotos sirve de introducción a los mensajes que desea trasladar. Los sintetizo: supuesto mal manejo de la situación por el gobierno e incapacidad del Ministerio de Comercio Interior para organizar la distribución de las mercancías, presunta mala actuación y violación de los derechos ciudadanos por la PNR, descalificación de la prensa estatal presentándola como falta de ética y profesionalidad, respondiendo ciegamente al gobierno, con un comportamiento similar a los medios miamenses y finalmente el intento de traspolar a Cuba los escenarios de otros países de gentes tiradas en las calles para poder obtener alimentos. Estas distorsionadas y manipuladas  apreciaciones de la realidad  develan el verdadero rostro de quien trata de pasar por un cívico manzanillero.

Lo de la prensa  merece un comentario aparte, pues el intento de desacreditarla y restarle credibilidad de una manera tan infame, coincide con la publicación por Reporteros Sin Fronteras de una espuria lista donde ubica a Cuba entre los países que menos respetan la “libertad de prensa” y eso es bastante sintomático, si consideramos que coincide además con un repunte de estos tipos de ataques contra los medios nacionales en los sitios contrarrevolucionarios miamenses con los cuales vilmente la compara.

En su conjunto el panorama que dibuja está en consonancia con la matriz de opinión sobre la realidad cubana, que intentan promover los medios hegemónicos y sus obedientes replicantes, con el fin de ocultar el éxito de Cuba y su socialismo en el enfrentamiento a la Covid-19. Esto a su vez lleva implícita la pretensión  de tratar de restarnos apoyo internacional y de paso quitar importancia al bloqueo, al achacar problemas como la falta de algunos abastecimientos y carencias de diversos tipos, al mal desempeño del gobierno. Les hace la tarea.

Su texto acompaña a otro publicado en el mismo sitio que amplifica el suyo, en el cual un “patriótico” autor aseguraba que se estaba abochornando y criticando a las personas por hacer colas, bla, bla, bla. Una vez más la construcción de una mentira utilizando elementos de la realidad. Es falso que se les critique a los ciudadanos el hacer colas, lo que sí se ha censurado es hacerlas violando lo establecido en cuanto a, mantener la distancia entre personas y no aglomerarse.  

Este personaje que presume de intelectual, practicante de artes marciales, periodista por cuenta propia, médico, analista político y sociólogo, en realidad no es ná, ni chicha ni limoná, solo uno más del coro que afina voces con los enemigos de la patria.

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