Cuba: Los intentos de linchamiento mediático de los revolucionarios en las redes

Por: Marco Velázquez Cristo.

En las redes sociales tradicionalmente los que adversan abierta o embozadamente a la Revolución han utilizado diversas tácticas para tratar de acallar las voces de los que con honradez la defendemos.

Esas prácticas antiéticas han ido variando o mutando con el tiempo y van  desde la victimización para acusar al Estado de perseguirlos, pasando por el  ciberjusticiarismo, entiéndase la defensa a ultranza de cualquiera de los miembros de esos selectos club de socios, hasta llegar al pandillerismo mediático y su fase superior que es el linchamiento mediático de los que osan oponérseles.

Las ofensas que utilizan suelen ser expresadas con lenguaje vulgar o mediante uno con visos academicistas con el cual pretenden ningunear a sus oponentes o descalificarlos. Aun cuando no se puede perder la paciencia ni caer en la trampa de intercambiar injurias que a nada conducen y sería denigrarse a su misma bajeza, con pérdida de tiempo incluida,  resulta indignante la manera irrespetuosa con que son tratadas compañeras revolucionarias a las cuales en muchos casos no se les permite prácticamente transmitir sus ideas, amén de los hombres que sufren iguales ataques.

Sabemos que tales conductas responden entre otras cosas a la frustración que genera en algunos el no poder lograr el propósito que durante años han perseguido de destruir la Revolución y en otros el que son ignoradas sus disparatadas ideas por la dirección del país, las cuales tienen la misma finalidad que los de los primeros pero que son expuestas con un poco más de maquillaje para tratar de que sean aceptadas. Sin descartar la influencia del Dios Dinero que muchos reciben del enemigo y que hace mover con agilidad sus lenguas y dedos.

Invariablemente luego que agotan el arsenal inicial de diatribas y enredos conceptuales y de citas a personalidades y hechos históricos se quedan sin argumentos, lo que los irrita y torna su lenguaje agresivo y soez cuando menos hiriente.

Es conocido que muchos de los perfiles más provocadores son falsos o quienes se ocultan tras ellos residen fuera del país, pero hay algunos que si son de aquí y se consideran con el derecho de tratar de imponer sus ideas con lo que pudiéramos llamar un chancleteo mediático. Saben que a los que les aplican tales censurables métodos de debate son personas honestas no acostumbradas a este tipo de desagradable chusmería y por lo tanto en no pocos casos terminan por dejar de defender su publicación, y eso les permite a sus adversarios posicionar sus “verdades”.

Por eso pensamos que, sin hacer caso a este tipo de especímenes que habitan en las redes, ni dejarnos arrastrar a su calaña, no podemos renunciar a la defensa de lo que escribimos. A la gritería oídos sordos, a las mentiras a desmontarlas, a los embozados a quitarles el disfraz. No importa que se queden afónicos  queriéndonos intimidar ese es su problema. Estamos convencidos que en los últimos tiempos alborotan para aplacar sus miedos nada más.

Pero no se pueden subestimar sus intentos de destruir la unidad de los revolucionarios mediante la intriga, la mentira sobre supuestas posiciones divergentes entre nosotros y el intento de fraccionarnos por sectores sociales.

Un ejemplo.

Desde que publicamos el artículo defendiendo al destacado intelectual revolucionario Roberto Fernández Retamar empezamos a recibir mensajes que no han parado de perfiles falsos tras los cuales se esconden seudorevolucionarios.

En esos mensajes se nos acusa de oportunistas, que nos quisimos robar el protagonismo de la defensa de Fernández Retamar para buscar visibilidad mediática, se nos tilda de hipócritas pues según estos fantasmagóricos personajes no se justifica nuestra indignación pues no somos intelectuales, por eso Zaida Capote nos habría mandado a callar y  Toledo Sande descalificado.

En esto queda claro el vano intento de intrigar y dividir tratando de forzar una respuesta nuestra que les permita asegurar que estamos atacando a la intelectualidad y vayamos a por los dos prestigiosos intelectuales, los cuales estamos seguros que no tuvieron la intención que les atribuyen. Significamos ya que mencionamos el tema que con sus textos estuvimos de acuerdo y así lo reflejamos en la reacción (me gusta que le dimos) en el caso específico de Toledo Sande lo compartimos.

Conocemos a nuestros intelectuales a los cuales respetamos y admiramos y cuya inmensa mayoría no me cabe dudas no comparte ese  pensamiento sectario, elitista, torpe y divisionista que ningún bien le hace a la patria.

No puedo finalizar sin decir que, a los revolucionarios que sean víctimas de intentos de linchamiento  mediático no los dejaremos solos, cerraremos filas junto a ellos y los defenderemos con el mismo ahínco con el que siempre hemos defendido a los que combaten por la Revolución. Sin groserías ni alardes de bravuconería o amarillismos diremos verdades que sabemos van a doler.

Del lado de acá no hay ningún miedo.

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