Cuba: Paradojismo al límite

Por: Marco Velázquez Cristo.

Hay conductas que resultan incomprensibles por el extremo carácter contradictorio con el cual se expresan, lo que en su momento me llevó a ironizar sobre quienes las practican, y calificar de Melchoras a esos eternos y paradójicos inconformes.

Sus enojos ante los señalamientos de esas características de su comportamiento y sus reclamos para ser considerados como revolucionarios son bien conocidos, pero que exigieran un puesto dentro de la contrarrevolución, mientras dicen ser lo contrario, me ha sorprendido. Ni el mismísimo Zenón pudo concebir una paradoja de tal magnitud.

Es como para no tomarlos en serio.

Lo absurdo de tales comportamientos los convierte en sus propios detractores. No se percatan que, están creando dudas sobre la condición de revolucionarios que dicen ostentar; dándole la razón a los que según ellos los atacan, a la vez que trasladan la imagen de no importarles si se les considera entre los adversarios de la Revolución.   

Tal vez se piense que fabulo pero no es así. La reciente publicación de una lista de los sitios que de una forma u otra le hacen el juego al enemigo o responden a este, ha generado insatisfacciones en determinados actores mediáticos que se han molestado o sorprendido por no estar incluidos en la misma, no los menciono para no servir de amplificador de banalidades que, a los primeros que no benefician es a estos “disconformes” de siempre.

Entre estos, hay personas a las que a pesar de lo que ellas mismas dicen, y sin entrar a analizar sus motivaciones, me parece injusto posicionarlas dentro de los que pretenden destruir la obra que estamos construyendo.

Me niego a aceptar tal conclusión.  

Sigo la ética humanista de la Revolución que, ha sabido estar por encima de agravios y deslealtades sin responder jamás con las mismas armas con las que la atacan.

Su fuerza y prestigio nunca han sido utilizados para humillar a nadie.

La historia lo demuestra. Unos cuantos desagradecidos a los que a pesar de sus errores, evitó someterlos al escarnio público, hoy la cuestionan de manera infame, sin que se recurra a sus deshonrosos antecedentes para desacreditarlos.

Es una bofetada sin manos.  

Por eso aun cuando se nos han dedicado calificativos tan cariñosos como perros, jauría, impunes, etc., o nos han acusado de querer apropiarnos del poder o de ser parte de un núcleo duro que desea sabotear las relaciones con EE.UU., no hemos respondido de la misma manera injuriosa o publicado cuestiones embarazosas para quienes nos han ofendido, ni lo haremos en el futuro.

A veces dan la impresión de que se intranquilizan sin motivos. Los revolucionarios:

Apostamos por la verdad y la justicia sin excesos y sin daños colaterales.

No disfruto señalando estos comportamientos aunque lo pueda parecer, quienes  si se regocijan son los enemigos de la Revolución que, inmediatamente los utilizan en sus campañas difamatorias contra Cuba.

¡Ni es de cubanos, ni lo será jamás, meterse en la sangre hasta la cintura, (…) ni es de cubanos vivir, como el chacal en la jaula, dándole vueltas al odio!

 José Martí.

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