Cuba: Tornado, falsos humanistas y la fuerza de un pueblo.

Por. Marco Velázquez Cristo.

Amo y venero cuanto sacrificio respetable se hace ante mí.
José Martí.

Es indignante como algunos hipócritas tratan de aprovechar las afectaciones dejadas por el Tornado que asoló La Habana para cuestionar a las autoridades y mostrarse como «samaritanos» «irritados» por la supuesta indolencia de estas ante el dolor y el sufrimiento de los que lo perdieron todo.

Las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero. Las palabras están de más cuando no fundan…
José Martí.

Aparecen sandios como el actor Luis Alberto García que cuestionan la realización de la marcha de las antorchas, como si esta hubiese afectado las tareas de recuperación y de atención a los problemas de los damnificados.

Azuzar es el oficio del demagogo
José Martí.

Con el cinismo y la falta de ética que lo caracteriza, desconoce la preocupación de la dirección del país y de los funcionarios de los diferentes organismos por las necesidades y problemas de la población afectada, así como por dar una respuesta lo más rápida posible a los mismos. Obvia con particular malicia que ninguna acción de las que se ejecutan en función de esa difícil tarea se detuvo por la Marcha de las Antorchas.

Debe ser penoso inspirar desprecio a los hombres desinteresados y viriles.
José Martí.

Él y otros de similar deleznable conducta rehúsan reconocer ese esfuerzo del Estado y de miles de compatriotas, entre los que se encuentran los propios damnificados, así como cientos de jóvenes de la FEU, la UJC y de las escuelas militares, muchos de los cuales también participaron en la Marcha de las Antorchas.

No mencionan el incansable bregar de los trabajadores del sector eléctrico que luchan por restablecer ese servicio en las zonas afectadas, de los compañeros de Comunales, de la construcción y de otros sectores de la economía y la sociedad que trabajan infatigablemente por ayudar a sus compatriotas.

No toman en consideración las opiniones del pueblo agradecido, ni los recursos que se destinan para la recuperación. Quizás cegados y prisioneros de su propia maldad no pueden o no quieren apreciar con objetividad la realidad que los rodea.

Los que no tienen el valor de sacrificarse han de tener a lo menos el pudor de callar ante los que se sacrifican, o de elevarse en la inercia inevitable o en la flojedad, por la admiración sincera de la virtud que no alcanza.
José Martí.

Plantean que los recursos que se invirtieron en la Marcha de las Antorchas pudieron destinarse a las labores de recuperación. Hay que ser, o muy ignorante o extremadamente mal intencionado para decir tal disparate. Latas pequeñas vacías, finos pedazos de maderas, trapos y un poco de combustible, son para estos «altruistas” recursos que hubiesen servido para la recuperación. Dan asco.

«…malo muy malo, es ese espíritu de indigencia mental de quien sea incapaz de crear».
Fidel.

Si con la lengua se levantaran los cientos de postes derribados, se tensaran cables eléctricos y telefónicos, se limpiaran las miles de toneladas de escombros esparcidos por calles y avenidas, se erigieran paredes, se fundieran placas, se pusieran ventanas y puertas, se hicieran aparecer y se movieran hacia las zonas dañadas y las personas que lo necesitan, recursos, alimentos y bienes para dar respuesta a los problemas, entonces estos papagayos virtuales serían de mucha utilidad.

Los flojos respeten, los grandes adelante; esta es una tarea para grandes.
José Martí.

Pero no hacen falta lenguas, mucho menos mal intencionadas, hacen falta brazos para fundar; por eso para lo único que sirven es de mal ejemplo de comportamiento ante el padecimiento de sus semejantes.

Hacer es la mejor manera de decir.
José Martí.

Pretender utilizar los sufrimientos que están pasando miles de cubanos para hacer campañas antigubernamentales, marketing publicitario y buscar ganar protagonismos. Esos son actos impropios de quien tenga verdaderos sentimientos humanos y desee contribuir con sinceridad al bienestar de sus compatriotas.

No se llame hombre quien no ayude a la seguridad y dicha de los demás hombres.
José Martí.

Vergüenza les debería dar semejante conducta, si tuvieran un ápice de ella, en vez de andar hablando boñiga en las redes se hubieran dirigido a los lugares por donde pasó el tornado a brindar su esfuerzo solidario, pero comprendo que eso es demasiado pedirles a quienes no conocen el verdadero significado de la palabra solidaridad. Si saben lo que es vivir del cuento.

Sin espíritu de solidaridad no habría habido independencia, sin espíritu de solidaridad no habría habido Revolución, no habríamos podido defenderla, no habría podido sobrevivir la patria.
Fidel.

No obstante Cuba puede prescindir de estos falsos apóstoles de la justicia, porque existen muchos cubanos que llevan en sí el decoro que les falta a estos pocos.

Unidos venceremos este nuevo reto que nos impone la naturaleza, convencidos que como dijo el más universal de los cubanos:

La mañana después de la tormenta, por la cuenca del árbol desarraigado echa la tierra fuente de frescura, y es más alegre el verde de los árboles, y el aire está como lleno de banderas, y el cielo es un dosel de gloria azul, y se inundan los pechos de los hombres de una titánica alegría.

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