De odios, injusticias y otros demonios

Por: Marco Velázquez Cristo.

Hablar de odios no es grato, es un sentimiento que daña a los seres humanos incluyendo a quienes lo practican; de injusticias aún más doloroso, de ellas está lleno el mundo, de las verdaderas y que duelen hondo, como la que comete Israel con el pueblo palestino frente al mundo y que los poderosos callan.

Conociendo los sentimientos de rechazo y solidaridad que despiertan estos términos, los mismos son utilizados y manipulados a conveniencia por quienes fomentan odios y cometen injusticias e irrespetos en la internet, pretendiendo descalificar a los que no comulgamos con las corrientes de pensamiento que se apartan de los postulados revolucionarios y que ellos defienden. Intentan presentar la confrontación de ideas que se dan en ella como una batalla “De Ángeles y Demonios”  algo que fue analizado en un post que con ese título publicamos.

Según el diccionario el odio es sinónimo de hostilidad, resentimiento, rencor, lo cual genera un sentimiento de profunda enemistad y rechazo que conduce a desear el mal a una persona o el deseo de enfrentamiento con la misma.

A tenor con lo anterior, vamos a evaluar pensamiento y comportamiento de los que contendemos en la red de redes.

Empecemos por lo que nos toca:

Estamos de acuerdo con los Lineamientos y la conceptualización del modelo político, económico y social que libremente los cubanos hemos definido y adoptado. Formamos parte de la mayoría que ratificó su apoyo a la Revolución con su masiva participación en las recientes elecciones y en la marcha del 1ro de mayo. Es obvio que esa mayoría en la que militamos, a la que no se puede embaucar se siente en el poder.

Conocemos y no soslayamos la existencia de problemas y errores que es necesario superar, pero no los miramos desde un estrado de jueces, por el contrario, nos sentimos comprometidos con contribuir a su solución, porque son los problemas y errores de mi Revolución, de nuestra Revolución, estamos conformes con el lugar que ocupamos en la lucha, no subestimamos a los compañeros que desde sus distintas responsabilidades guerrean en busca de  soluciones a los problemas que nos afectan. Confiamos en ellos.

Entonces, si nos sentimos en el poder, conocemos la coyuntura por la que atravesamos, nos apreciamos útiles en la posición que estamos y vamos de acuerdo con la mayoría optimista que no se cansa de batallar, ¿Qué motivos pudiéramos tener para estar frustrados, irritados o resentidos?, ninguno y al no albergar esos sentimientos es absurdo pensar que cuando respondemos lo hacemos impulsados por los mismos.

Nuestros jueces:

Según el sitio PsicologoEmocionalOnline entre las causas por las cuales en una persona puede surgir el odio se encuentran:

No poder satisfacer una necesidad o deseo, esto se adapta a los necesitados de reconocimiento, a los que tienen una desproporcionada valoración de sus capacidades que los lleva a sentirse insatisfechos con el tratamiento que se les da a sus disparatadas propuestas que con toda justicia son ignoradas, mientras se consideran las que presentan los que bregan con las limitaciones en las entidades estatales en busca del mejor camino para salir adelante, algo que para los “perfectos” es una situación irritante, que los hace sentirse injustamente tratados, pues se imaginan superiores a esos compañeros. En ese trance de extrema sensibilidad y frustración en que los colocan sus características e intereses personales, sintiéndose en offside, cuando se les dicen verdades que los desenmascaran, aducen ser objeto de una agresión verbal, cuando en realidad son sus respuestas las que merecen esa categoría.

Aclaración: Lo resaltado en negritas son las causas que menciona el sitio el resto del texto es mío.    

 De ahí los calificativos de imbéciles, perros, jauría, y otros no menos “cariñosos” que nos han dedicado y nos dedican y que jamás hemos utilizado. Por eso la pretensión de satanizarnos y de responsabilizarnos con estar destruyendo la Revolución cosa que en realidad intentan hacer ellos.

La conjunción de esos factores hace que los que hoy escriben desde posiciones academicistas e hipercríticas sobre la realidad cubana desconociendo elementos fundamentales que la condicionan y apartándose abierta o solapadamente de los preceptos revolucionarios se sientan fracasados e irritados, sentimientos que inexorablemente desembocan en el odio hacia los “inferiores” que osan responderle y hacia quienes visualizan como los obstáculos que se interponen entre ellos y sus aspiraciones.

Un ejemplo reciente que demuestra lo que he dicho se puede encontrar en las reacciones ofensivas e histéricas, cargadas de odio, que ha generado un post titulado, “Breve e incompleta cronología de un fracaso”, publicado en el blog La Pupila Insomne” y CUBADEBATE.   

Si algún lector desea ampliar sobre el comportamiento de nuestros “jueces” y ver la evolución de este, puede leer un artículo que publicamos bajo el título, “Cuba: Ni galgos ni podencos, piedras en el zapato” en el cual su autora Ileana González  se queja de que no se había respetado su condición de mujer para dirigirle las más crudas ofensas, muchas de ellas publicadas en un blog de alto vuelo intelectual. Ella las detalla, sugiero la lectura de ese post y del primero que mencionamos.

La sugerencia no es para hacernos publicidad barata sino para que se vea como han pretendido manipular los sentimientos de las personas que han estado siguiendo los debates y puedan los ciberespectadores darse cuenta de quienes son los que realmente odian.

No puedo dejar de referirme a lo que consideran los “jueces” una “injusticia” contra ellos o sus allegados políticos, y es la censura pública que se les hace por recibir dinero por prestar sus plumas a intereses foráneos, es impúdico llamar injusticia a algo tan evidente y en muchos casos reconocido por los propios “afectados”. Injusticias son las que se cometen con la Revolución, manipulando su pasado, tergiversando el presente y sembrando el pesimismo sobre su futuro. No obstante, para evitar extendernos innecesariamente en otro momento abordaremos estos temas a profundidad.

Un tratamiento aparte también merece el modo especulativo, sin ningún sustento científico, con el cual pretenden representar la manera de pensar de los jóvenes. Para los “jueces” los que no piensan como ellos se despojan de su esencia, ¿Cuál?, vaya usted a saber. Lo cierto es que ya algunos magistrados han sido reprendidos por los propios jóvenes por practicar esta manía. Quizás la enorme diferencia de edad con los del futuro de la patria sea una de las causas de su mala interpretación de la conducta y pensamiento de estos. Dan pena.   

Como tratamos con profesionales de la prestidigitación mediática puntualizamos que, conocemos muy bien las insatisfacciones y las dificultades que enfrenta el pueblo que también tenemos y experimentamos nosotros como parte de él, pero al igual que esa mayoría que mencionamos, ni nos rendimos, ni nos cansamos, estamos convencidos que venceremos.

Somos optimistas, parafraseando al Che, como revolucionarios verdaderos estamos guiados por grandes sentimientos de amor.