¿“Defensores” de derechos ciudadanos o empujadores a la violencia?

Por: Marco Velázquez Cristo.

Está muy de “moda”, acudir al derecho a la libertad de movimiento, realmente refrendado en la Carta Magna, para criticar la limitación de este que se les aplica a algunos contrarrevolucionarios de conducta provocativa. Se olvidan sus defensores del Artículo 45 de la Constitución el cual establece: El ejercicio de los derechos de las personas solo está limitado por los derechos de los demás, la seguridad colectiva, el bienestar general, el respeto al orden público, a la Constitución y a las leyes.

Los “afectados” dicen ser víctimas de una violación de sus derechos, arguyendo que solo desean visitar familiares o simplemente pasear, pero resulta que se sabe que no es así, y con ese cuento en otras ocasiones han creado problemas. Además sus largas listas de mentiras, engaños y actos antiéticos no los hacen dignos de confianza.

Son conocidas y han sido ampliamente divulgadas en las redes sociales por sus propios autores, las actividades provocativas ejecutadas por ellos que han alterado el orden público y la tranquilidad ciudadana, todo ello desatendiendo en franco desacato los llamados de las autoridades a respectar las leyes y las normas establecidas, incluyendo las morales, lo que es constitutivo de varios delitos.

Ese tipo de conductas con las cuales pretenden crear situaciones de desestabilización interna no pueden ser toleradas, sería permitirles que, traten de darle el pretexto al gobierno norteamericano para apretar aún más el cerco económico sobre Cuba o para lanzar un zarpazo militar contra ella.

Vamos a suponer que  se les toleran, se produce una reacción espontánea de personas aisladas o un grupo que los enfrentan, alguno de los apátridas sale herido, suficiente para que acusen a las autoridades de estar detrás de lo ocurrido, de inmediato campaña de descredito, promulgación en los organismos internacionales de propuestas de sanciones y condenas por violación de los derechos humanos, presiones sobre gobiernos y empresas para que cesen sus vínculos económicos con Cuba, los apátridas internos y “nuevos revolucionarios” acompañando el ataque contra el gobierno cubano, ese sería el escenario.

En este contexto no se puede dejar de lado la catadura moral y la falta de valores patrios y éticos de los sujetos sobre los cuales se están aplicando las medidas que, provocan la protesta de los “nuevos revolucionarios”, hermanos de causa una vez más de la contrarrevolución tradicional.

Estos personajes y sus mentores son capaces de cualquier bajeza, recientemente vimos como el mercenario José Daniel Ferrer se autoagredió dándole cabezazos a una mesa, para acusar al oficial que lo custodiaba de golpearlo. Retrocediendo algo más en el tiempo, recordemos como la “estrella” de la contrarrevolución Yoani Sánchez culpó a las autoridades de golpearla en un lugar que decía no podía mostrar. Cosas de mercenarios(as), pero que no  se pueden desconocer.

Hay que tener en cuenta además que, si la administración Trump casi a diario aplica nuevas medidas coercitivas contra Cuba de manera arbitraria, imaginemos hasta donde pudieran llegar si obtienen un pretexto como el que hemos descrito. Resulta evidente que la crueldad de estas agravaría sensiblemente la ya compleja situación económica que atraviesa el país motivada por, el recrudecimiento del bloqueo, la incidencia de la Covid-19 y la repercusión de la crisis que en la economía internacional la misma ha provocado, lo que significaría aún mayores carencias y sacrificios para el pueblo, dificultando el reordenamiento económico, algo que resulta vital en las actuales circunstancias.

Una situación de este tipo crearía además obstáculos a la nueva administración norteamericana para relajar las medidas implementadas por el gobierno de Donald Trump como parte de su política de hostilidad y de endurecimiento del bloqueo contra Cuba, o serviría de pretexto a los sectores más conservadores dentro del establishment para presionar a Biden para que las mantenga.

De ocurrir alguna muerte, algo de por sí muy lamentable y que debe ser evitado a toda costa, a lo anterior se adicionaría la posibilidad real de que, EE.UU. tratara de aprovechar un hecho de esa índole para justificar una “intervención humanitaria” de conjunto con sus aliados regionales contra nuestra patria.

A crear un escenario de ese tipo aspiran nuestros enemigos y es a lo que empujan los campañistas que critican las medidas que se toman con estos apátridas. Resulta imposible de creer que no sepan o no entiendan las consecuencias que pudiera acarrear lo que exigen que se tolere, violando las leyes y la propia Constitución que dicen defender.

Se equivocan al creer que, el pueblo no reaccionará espontáneamente ante ese tipo de acciones. La prensa extranjera que, “diligentemente” ha acudido a una buena parte de ellas, tiene bastantes materiales grabados que demuestran la incuestionable indignación ciudadana frente a esas provocaciones. Sus reporteros han podido documentar la protección de hasta triple cordones que ha tenido que organizar el MININT alrededor de los elementos contrarrevolucionarios para evitar que las cosas pasen a mayores.

Algunos diplomáticos que acostumbraban a merodear los lugares donde ocurrieron hechos de este tipo, también deben tener sus propias grabaciones. A lo mejor tienen imágenes de las caras de miedo de sus vasallos y algún que otro audio de estos, pidiéndole a quienes los protegían que los sacaran del lugar.   

Los que nos quieren empujar al caos y a la violencia, al enfrentamiento entre cubanos, disfrazados de falsos defensores de los derechos ciudadanos, deben tomar en cuenta esa realidad y dejarse de andar jugando a los “constitucionalistas avergonzados”. No deben creerse tan inteligentes, los que defendemos la Revolución no somos tontos.

El país necesita estabilidad, paz, concentrar todas sus fuerzas en función de lograr que el reordenamiento económico sea un éxito, lo que nos permitiría superar la actual crisis económica que nos afecta y crear las condiciones para continuar progresando hacia el socialismo prospero y sostenible que la mayoría ha elegido como meta a alcanzar.

Entonces, ¿por qué permitirle a un grupo que, con su vergonzoso vasallaje ponga en peligro a la patria y a los resultados de ese proceso determinante para el futuro de la nación?, ¿por qué permitirles que violen las leyes y se burlen del pueblo y de las autoridades?

Esta Revolución ha costado la vida de muchos de los mejores hijos de este pueblo, por ella se han sacrificado varias generaciones de cubanos, el precio que hemos pagado por mantenerla y llevarla adelante de manera digna, única manera de conservar la independencia de la patria frente a la perfidia imperial, ha sido muy alto, para que cuatro vendepatrias y un grupo de seudorevolucionarios crean que se les va a tolerar entregarla a su peor enemigo.

La Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes jamás será traicionada, viviremos para defenderla y llevarla hasta la victoria final irredenta y dignidad como siempre ha sido.

 

 

 

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.