¿Defienden los “nuevos revolucionarios” desde los medios “alternativos independientes” a la Revolución?

Por: Marco Velázquez Cristo.

La articulación y coincidencia de los mensajes que, los “nuevos revolucionarios” difunden desde los llamados medios “alternativos independientes”, con los que esparce la escudería mediática de la contrarrevolución, es un hecho innegable que desnuda la falsedad de su discurso pretendidamente “revolucionario”.  

Su contribución a la construcción de las matrices de opinión que, desde esos medios de desinformación se dirigen a sembrar la incertidumbre, desmovilizar y generar desconfianza en las políticas y medidas que aplica el gobierno para sacar al país de la compleja situación económica que nos afecta, agravada por la pandemia de la Covid-19, es cada vez mayor y evidente.

En este contexto una revista americana que viola flagrantemente los términos de su acreditación en Cuba y el blog convertido en meretriz mediática por obra y gracia del becario de Columbia, coinciden con CUBANET y CIBERCUBA por solo mencionar dos de esos medios anticubanos, en la difusión de mensajes dirigidos a fomentar dudas en el pueblo sobre la capacidad del país de proteger a todos sus ciudadanos en la actual situación, así como sobre la viabilidad del modelo de desarrollo económico social que defendemos.

Sugerimos leer, “Cuba: Creo en los economistas de la Revolución” 

A estas acciones de “defensa” de la Revolución y de “críticas constructivas” se suman blogs personales de “extraordinarios méritos revolucionarios” enlazando artículos con estos tipos de mensajes nocivos, e “ilustrados economistas” que realizan “análisis” con los que pretenden dar credibilidad a esos mensajes con “argumentos” técnicos manipulados y adaptados a los fines que persiguen.

Es así que evalúan la realidad de Cuba como si se tratará de un país rico en recursos naturales, materiales y financieros, los cuales solo necesitan ser adecuadamente administrados para convertirla en una nación del primer mundo.

No hablan ni quieren oír hablar del bloqueo y su innegable impacto negativo en el funcionamiento de nuestra economía.

Oportunistamente intentan utilizar los llamados de nuestros dirigentes a identificar y erradicar los problemas que traban o ralentizan la aplicación de las medidas propuestas para sacar adelante la economía, como argumentos para autentificar su tesis de que el “bloqueo interno” es el que no nos deja avanzar. De esa manera invisibilizan el cerco económico, comercial y financiero que mantiene EE.UU. contra Cuba y buscan dar credibilidad “revolucionaria” a sus “criticas”.

Son prestidigitadores mediáticos.

En sus textos, entremezclan planteamientos propios con los de los clásicos y personalidades relevantes sacados de contexto, como forma de apuntalar las tergiversaciones de hechos y procesos históricos que realizan.

Sobre este comportamiento se puede ampliar leyendo, “Los “ideólogos” de la internet”

¿Qué habrían dicho o hecho Marx, Engels, o Lenin?, sí, hubiesen vivido en un país pequeño, sin grandes recursos naturales, asediado por la mayor potencia imperialista que ha conocido la historia, que le ha impuesto un cerco  económico, comercial y financiero que es un  acto de genocidio, insertado en un mundo globalizado y unipolar, sometido a una guerra mediática brutal, que sufrió la pérdida de la mayoría de sus más importantes mercados y aliados económicos a consecuencia de la caída del campo socialista y la desintegración de la URSS, situación que sumió al país en un periodo especial donde las carencias llegaron al extremo. No lo sé, no presumo de adivino y no voy a especular.

¿Qué habrían dicho o hecho Marx, Engels, o Lenin en una situación como la que nos ha impuesto la Covid-19?, tampoco puedo aventurar una respuesta sin caer en el campo de la especulación y las subjetividades.

Pero sí poseo la vivencia de lo que ha hecho Fidel con el apoyo del pueblo.

Tengo ante mí la obra de la revolución socialista. Imbatible a pesar de todos esos obstáculos y adversidades, y de la perfidia de su poderoso y peor enemigo, frente a cuyas narices se sigue irguiendo irredenta. Esta irrebatible realidad avala la certeza del magisterio del líder histórico de la Revolución.

También puedo hablar sin tener que teorizar o adentrarme en el terreno de las suposiciones de lo que están haciendo el partido y el gobierno por sacarnos de la compleja situación que estamos viviendo a causa de la Covid-19; de las medidas que adoptan tomando en cuenta las condiciones objetivas que conforman el escenario interno y las adversas que desde el externo inciden negativamente sobre este y pueden obstaculizar o limitar su implementación y eficacia. Veo su avance y la objetividad de su concepción.

Con todo esto, de ninguna manera estoy negando la utilidad o pertinencia del estudio de los clásicos, desconocer su legado sería una estupidez. Fidel nutrió su pensamiento de la savia de sus obras. Le incorporó la ética y las ideas del maestro, así como las suyas propias y con sentido del momento histórico, tomando en cuenta siempre nuestra realidad y la del mundo circundante, les realizó innegables aportes y las llevó a la práctica.

Por eso asumir a Fidel y a su legado como nuestro mayor referente y guía de acción, no significa negar a los clásicos.

Negar e irrespetar a Marx, Engels, o Lenin es lo que hacen los “nuevos revolucionarios” desde los medios “alternativos independientes”; manipulando y descontextualizando sus ideas, forzando su coincidencia con las suyas, con las cuales en esencia e intención nada tienen que ver. Es tratar de utilizarlos como banderas de lucha de una mala causa.

No dejo tampoco de estar seguro de que, los «nuevos revolucionarios» para nada defienden la Revolución y el socialismo y que cuando afirman estar haciéndolo no son honestos. Solo están siendo cínicos.

 

 

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