EE.UU: Cultura de la violencia

EE.UU: Cultura de la violencia

Por: Marco Velázquez Cristo.

La irracional política de vender armas de fuego a civiles de forma descontrolada y desmesurada es el principal factor que propicia la ocurrencia de tiroteos masivos en escuelas y lugares públicos, así como otros hechos de sangre en que intervienen estas en EE.UU, pero no es el único, la sociedad norteamericana esta impregnada de lo que el destacado sociólogo noruego Johan Galtung define cómo violencia cultural, que para él son los aspectos de la cultura, que pueden ser utilizados para justificar o legitimar la violencia, la guerra.

Según Galtung las culturas de violencia están condicionadas por una infraestructura de creencias individuales, normas sociales y valores que enfatizan el uso de la violencia como medio para alcanzar poder, autoestima y estima grupal, patriotismo, regionalismo y dominación social.

Esa cultura de la violencia que ha ido creciendo dentro de la sociedad norteamericana y que ya rebasa los límites de su propio país es algo que comienza a inquietar a muchos en el mundo.

Para el sitio digital Ssociólogos la Segunda Enmienda de la Constitución que le otorga el derecho a los ciudadanos a portar armas de fuego, genera una tradición que crea una espiral perversa en la que la existencia de hechos con armas de fuego, hace que en medio de ese ambiente armado cualquier matanza motive a personas en sí pacíficas a ir a una armería a dotarse de un arma “solo para defenderse” lo que a su vez promueve su uso.

El reconocido Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, Sociólogo y Psicólogo español Antonio García Correa en su trabajo, “La violencia en centros educativos de Norteamérica y diferentes países de Europa. Medidas políticas tomadas” , plantea que, la violencia en centros educativos de Estados Unidos, ha venido creciendo de forma sostenida, alcanzando niveles a mediados de los años cincuenta que llevaron a la «Administración Eisenhower» (1955) a intentar buscar soluciones, que al final no fueron efectivas.

La National League of Cities (NLC), realizó un estudio sobre 700 centros de todo el país en 1985, la violencia se había incrementado en los cinco últimos años un 38% en los colegios de ciudades grandes y pequeñas, en centros urbanos y zonas rurales.

Esta tendencia se ha mantenido en periodos subsiguientes, así desde que el 26 de junio de 2008 el Tribunal Supremo de Estados Unidos ratificó el derecho de la población a tener un arma de fuego, las muertes por el uso de estas se han incrementado en un 17%.

Algunas características de la sociedad norteamericana que revelan la presencia dentro de ella de una cultura de violencia.

En el 2013 se estimaba que en Estados Unidos existían 33 mil bandas criminales integradas por alrededor de un millón 400 mil pandilleros, según el informe nacional sobre la amenaza que representan las pandillas, del National Gang Threat Assessment.

En 2005 el FBI reconoció que estas pandillas callejeras, junto con el terrorismo, suponían la amenaza principal para la seguridad nacional de EE.UU.

La alta incidencia del crimen organizado, mal combatida, quizás intencionalmente, para que genere un clima de inseguridad, que lleve a los ciudadanos a sentir la necesidad de auto protegerse de ese entorno hostil, comprando todo tipo de armas, lo que incrementa las ganancias de la Asociación Nacional del Rifle (ANR) y sus allegados, es utilizada por esta para esgrimirla pérfida e hipócritamente como uno de los argumentos para justificar la descontrolada e irracional venta de armas de fuego a los civiles estadunidenses.

Paradójicamente ante esta compleja situación algunas productoras de películas y videojuegos de EE.UU. en vez de elaborar materiales audiovisuales que censuren la actuación de estas pandillas, presentan a sus cabecillas con determinado grado de positivismo, justificando sus acciones violentas asociándolas a catarsis de sentimientos como el amor fraternal y el paterno-filial, convirtiéndolos en héroes ante niños y adolescentes. Al no ser productos aislados, sino que aparecen con frecuencia, su influencia negativa sobre estos no puede ser desechada.

Según un estudio realizado por la UNESCO en 1964, época en que el cine aún no había alcanzado el grado de violencia que muestra hoy, lo cito, “algunas películas pueden incitar a una acción delictiva”, entonces, ¿Cuál será la magnitud del impacto negativo que generan ese tipo de audiovisuales con el que bombardean a niños y jóvenes de EE.UU en la actualidad?

Por otra parte el sitio “Enciclopedia para el desarrollo de la primera infancia” expresa que, “estadísticas poblacionales de los Estados Unidos indican que un 29.4% de los niños de hogares biparentales viven en familias donde se ha producido violencia entre los padres en el curso del último año”.

Para el medio aun cuando los niños de hogares violentos no sean el objeto del maltrato, a menudo están incorporados a la violencia de sus progenitores, corriendo riesgo físico cuando intervienen en las peleas, o se ven atrapados accidentalmente en el “fuego cruzado”.

Michael Petti, presidente de “Every Child Matter’’, (“Cada niño cuenta), asegura que, entre el 2004 y el 2014 en los EE.UU fueron asesinados 20 mil niños en sus propias casas a manos de sus familiares, cifra que supera cuatro veces a la cantidad de soldados americanos muertos en la guerra de Irak y Afganistán.

Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF en febrero de 2014, en el documento emitido por esa organización de las Naciones Unidas titulado, “Eliminar la Violencia Contra los Niños y Niñas: Seis Estrategias Para la acción”, aseveraba que: “La violencia engendra violencia. (…) los niños que sufren violencia tienden a considerar a la violencia como algo normal, incluso algo aceptable (…) y tienen más probabilidades de perpetuar la violencia contra sus propios hijos en el futuro (…) y desencadenar actitudes negativas que pueden reverberar de una generación a otra”, fin de la cita.

El ya citado especialista español García Correa sostiene que, “en todas las encuestas realizadas en los EE.UU. a nivel nacional desde 1974 aparece citada la violencia e indisciplina como uno de los mayores problemas de la educación norteamericana..

Para este experto, “Los profesores de las grandes ciudades de EE.UU empiezan a ver y considerar ya familiar y poco sorprendente el patrón del alumno que empieza siendo conflictivo en el centro, se convierte en vago, se junta con otro como él, se mete en problemas y termina siendo un delincuente endurecido o una víctima de la delincuencia y la droga”.

Y como si todo lo anterior fuera poco, los gobiernos norteamericanos incluyendo por supuesto el actual, llevan esa cultura de violencia y sus efectos, en una escala mucho mayor fuera de sus fronteras, algo que les regresa como un boomerang.

Sus soldados ejecutan verdaderas carnicerías en las naciones que invaden, para apoderarse de sus recursos naturales o para obtener ventajas geopolíticas. En busca de esos fines mata, mutila y traumatiza a millones de seres humanos, entre ellos niños, mujeres y ancianos.

Luego cuando los militares homicidas regresan a casa, los recibe como héroes, los condecora y enaltece sus “hazañas”, induciendo la admiración hacia ellos, convirtiéndolos en ejemplos a seguir para los niños y jóvenes de Norteamérica.

En nombre de la “democracia y los derechos humanos”, así como de valores como la justicia y el patriotismo se justifican ante el pueblo norteamericano las matanzas de su ejército, despojando el acto de matar de toda criminalidad.

Todo este ambiente adverso para un normal desarrollo de niños y adolescentes y para el equilibrio emocional de la población en general existente en EE.UU., en el cual se manipulan valores, y se distorsiona la realidad, termina influyendo negativamente en la conducta de muchos de ellos, que alcanza su expresión más letal en los tiroteos masivos, y otros hechos de sangre que hoy aterran a la sociedad norteamericana.

Y en medio de todo esto: ¿Qué han hecho los políticos norteamericanos?

Según el sitio Hoy se marcharon el viernes de vacaciones de Semana Santa y Donald Trump ha hecho el camino contrario al de los jóvenes y toma el sol en su mansión de Palm Beach.

Quizás lo expresado a la agencia AFP por una estudiante de 17 años resuma lo que hacen los políticos, decía ella, “¡Estoy cansada! No quiero más que los políticos dediquen sus ‘pensamientos y oraciones’ a esta tragedia. ¡Queremos acciones! ¡Queremos que hagan algo! ¡Ya basta!”.

Y es que más allá de tímidas declaraciones, la mayoría guarda silencio o pretende hacer equilibrismo político, por ejemplo Yali Núñez Directora de asuntos hispanos del partido Republicano, decía a CNN, “no solo los Republicanos obtienen respaldo de la Asociación Nacional del Rifle (ANR) durante las campañas electorales, también los Demócratas y es importante porque este es un año electoral, no hay que demonizar a la ANR, porque tiene el respaldo de muchos americanos a través del país, sin embargo creo que si es necesario tomar algunas medidas para que hechos como el de Parkland no vuelvan a ocurrir”.

Pero no es solo Núñez la que introduce el tema electoral dentro de la actual coyuntura que enfrenta USA, el senador demócrata Chris Murphy, que representa al estado de Connecticut (donde 20 niños fueron asesinados a balazos en una escuela en 2012), dijo que el movimiento lanzado por los estudiantes “debe transformarse en una fuerza electoral”.

Aunque parezca y sea inmoral que intenten utilizar la fuerza de las protestas estudiantiles con fines electoreros y para buscar ventajas políticas así lo harán, la filosofía de USA es que el fin justifica los medios.

No se trata de que el noble pueblo norteamericano sea un pueblo de monstruos sedientos de sangre, no lo es, de él surgieron pacifistas y luchadores como Martin Luther King, Lucius Walker y Angela Davis, lo demostró en su lucha por los derechos civiles de los negros y rebelándose contra la agresión a Viet Nam, ahora sus estudiantes lo ratifican.

Pero no debemos dejarlos solos, ya hemos visto como la epidemia de la violencia los EE.UU. la expande por el mundo, apoyando a los terrorista que dice combatir, bastan para comprender esta verdad las palabras dirigidas a estos por el entonces asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, “Vuestra causa es noble y Dios está con vosotros

Es obligación del gobierno de ese país garantizar la seguridad de su pueblo, mantener el orden social, controlar la delincuencia y  respetar el derecho a la paz de todos los seres humanos, ya no es la época del antiguo Oeste.

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