EE.UU y el bombardeo mediático con microondas.

Por: Marco Velázquez Cristo.

Los medios norteamericanos y los que le hacen la tarea incluyendo su escudería mediática de la C/R han intensificado el bombardeo que vienen realizando desde hace casi dos años de la opinión pública internacional con la mentira de los supuestos “ataques acústicos” que dicen sin ninguna evidencia que experimentaron sus funcionarios en La Habana.

Tantas son las seudohipótesis que han elaborado para tratar de sostener la trama de un montaje que se derrumba, que unas contradicen a la otra, de todo eso se hablado ampliamente, no me detendré en explicaciones y citas técnicas innecesarias, lo cierto es que no pocas batas blancas de científicos norteamericanos y de otros países que se han dejado arrastrar por esta maniobra que constituye una agresión a nuestra patria se verán manchadas por el lodo de la mentira y la ausencia de ética de sus dueños.

NBC News que tuvo la oportunidad de entrevistar a los expertos cubanos que participan en la investigación parece haber olvidado los argumentos que estos le dieron y que desmontan la patraña urdida contra Cuba, ninguno se escondió en el anonimato, como hacen ahora las supuestas “fuentes” de ese medio que no aportan elementos que sustenten la acusación que lanzan contra Rusia de ser la “principal sospechosa” de los etéreos “ataques”.

En los medios norteamericanos se ha puesto de moda esa frase, así en un artículo aparecido en The New York Times, Douglas H. Smith director del Centro de Lesiones Cerebrales y Reparación de la Universidad de Pensilvania plantea que, las microondas son las “principales sospechosas” de haber causado los “daños” que ellos dicen han encontrado en los cerebros de sus funcionarios.

Curiosamente cuando NBC News entrevistó a los especialistas cubanos sus reporteros se interesaron por la posible implicación de Rusia en los inventados eventos y nuestros investigadores afirmaron categóricamente que no existía ninguna evidencia que indicara que ese país estaba detrás de estos “ataques”. Parece tener muy mala memoria el medio y desorganizados sus archivos.

Las publicaciones en el Times y en NBC son parte de una misma intención, la teoría de la utilización de microondas es potenciada en estos momentos para argumentar la acusación a Rusia de ser la autora de los “ataques”. Los mensajes que desde el inicio sugerían esta posibilidad con o sin la utilización de las microondas estaban destinados a ir creando la matriz de opinión que favoreciera esta versión.  

La teoría de la supuesta participación rusa es reforzada  en estos momentos entre otras por las siguientes razones:

Necesidad de proporcionarle credibilidad a una hipótesis que precisa de una tecnología que resulta imposible demostrar que Cuba la posee, el desarrollo de la cual los medios norteamericanos se lo indilgan a Rusia, virando la cara para no ver las vastas investigaciones que instituciones estadunidenses vinculadas a la rama militar y a la comunidad de inteligencia de ese país han estado realizando con respecto al perfeccionamiento de este tipo de armas.

Debo recordar que los expertos consideran inverosímil que las microondas puedan haber sido las causantes de los “daños cerebrales” de los “desdichados” norteamericanos, pues para causar tales afectaciones necesitarían quemar a los “atacados” y que se conozca ninguno ha reportado quemaduras.

Asimismo, buscan justificar el incremento de la agresividad de su política hacia Cuba con el pretexto de nuestra supuesta complicidad con el país euroasiático para ejecutar acciones hostiles contra EE.UU.

Un tema que es aprovechado en la actual coyuntura política interna de Norteamérica para:

Fortalecer la ruso fobia dentro de la sociedad norteamericana e incrementar la presión sobre Trump para obligarlo a proyectarse con medidas aún más enérgicas contra Rusia, país al que acusan de haberlo favorecido en las elecciones y que es el máximo responsable de la humillación que sienten los halcones del Pentágono y la Casablanca ante lo que ya es a todas luces una derrota en Siria.

En este escenario están llevando un papel fundamental los sectores más conservadores del gobierno norteamericano y la ultraderecha de Miami, los que, cegados por la arrogancia, la frustración y las ansias de venganza no se percatan de lo peligroso del juego que están jugando, al acorralar aún más a un maniático que al verse arrinconado puede tomar impensadas decisiones.

Sobre las conciencias y el prestigio de los funcionarios del gobierno norteamericano, de los oficiales del FBI y de otras agencias que participan de esta infamia, de los periodistas y científicos que prestan su nombre y su prestigio profesional para sostener esta mentira, caerá la responsabilidad de lo que pueda acontecer por plegarse a los que desprovistos de honor y sentido común agreden a un país y enjuician a otro sin ninguna razón, por intereses espurios. 

Ojalá el nuevo Deep Throat (garganta profunda) que dice The New York Times existe dentro de la Casablanca, junto a los que le adjudican como sus seguidores en ese recinto sean reales y logren detener al loco y a sus instigadores antes que cometan una estupidez de imprevisibles consecuencias. 

Del lado de acá tranquilos, sin miedos ni temblores. Nos asiste la razón y la verdad.