El 10 de octubre, los mercenarios y sus defensores

Por: Marco Velázquez Cristo.

Las medidas tomadas para evitar que algunos mercenarios consumaran las provocaciones que tenían planificadas desarrollar en fecha de tanta significación patria como el 10 de octubre; han suscitado la crítica de los “nuevos revolucionarios” que, las califican de atropellos y dicen sentirse “avergonzados” ante su aplicación, por lo que acusan al gobierno de violar la Constitución.

Este tipo de conducta no es nueva en estos “compañeros” y se corresponde con sus posiciones seudorevolucionarias. Son predecibles por lo repetitivo de sus reacciones ante casos como estos, lo que obliga a repetir las respuestas a sus cuestionamientos”.

¿Qué pretendían estos elementos el 10 de octubre?

Su intención frustrada era montar una serie de provocaciones disfrazadas de farsas conmemorativas del día de inicio de nuestra gesta libertadora en la vía publica, haciéndolas coincidir con la que se instrumentó en Miami, por la derecha cubanoamericana que contó con la bochornosa participación  de algunos que, cediendo a presiones y chantajes, se olvidaron del decoro y la patria y se prestaron a tan deleznable show.

Nadie honesto puede poner en duda que, estas acciones son financiadas, organizadas e instigadas desde EE.UU. El propio gobierno norteamericano y sus mercenarios lo han reconocido públicamente. Incluso algunos(a) “nuevos revolucionarios” han publicado reclamos tratando de que se les legalice recibir financiamiento de USA, lo que puede explicar el por qué obvian olímpicamente esa verdad. 

A confesión de partes, relevo de pruebas.

Eso los desacredita y excluye cualquier posibilidad de que puedan ser calificados como opositores políticos del gobierno cubano. Son mercenarios que, por su ausencia de valores patrios, su falta de dignidad y carencias morales de todo tipo, se prestan por dinero a servir a los intereses de la política anticubana de la administración norteamericana.

Al parecer algunos tienen mala memoria, por eso les recuerdo que, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, aprobó en junio de 2019, destinar         $ 20 millones para la “promoción de la democracia” en Cuba y $ 12,973,000 para Radio y TV Martí. Para nadie es un secreto que, “para la promoción de la democracia”, significa, para la subversión contra Cuba.

Los “avergonzados” invocan la Constitución y la interpretan a capricho, léase manipulan, intentando utilizarla como una especie de patente de corso para exigir que se toleren estos tipos de actos provocativos.

La Carta Magna en su ARTÍCULO 4. establece: ”…El sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable. Los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución”. Y ese es el declarado objetivo que persiguen estos lacayos, respondiendo a ordenes de su amo imperial. Entonces son ellos los que violan la Constitución.

Llamo la atención sobre el hecho de que la Ley de Leyes fue aprobada en referendo, en el cual de los 7 millones 848 mil 343 de cubanos que acudieron a las urnas, 6 millones 816 mil 169 votaron SÍ (86.85%). Una abrumadora mayoría cuya voluntad no puede ser desconocida, ni suplantada por la de la minoría que votó en desacuerdo.

Además, la Declaración Universal de Derechos Humanos en su Artículo 29 establece: “En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley, con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general…”

Ya explicamos que el fin que perseguían era ejecutar provocaciones en la vía pública, lo que habría alterado el orden en la misma y obligado a las autoridades a actuar. Es conocido que estos elementos cuando se les llama a respetar las leyes o se les señalan las violaciones que están cometiendo, se tornan desafiantes, se niegan a obedecer a las autoridades y alborotan para crear el show que le han ordenado montar. Con esa conducta incurren en delitos como, la desobediencia, el desacato o el atentado, los cuales acompañan con los de difamación o calumnia cuando los hechos han concluido.

¿Por qué hay que tolerarles todo eso?

Asimismo, suponiendo que se les permitiera ejecutar sus espectáculos contrarrevolucionarios y ciudadanos revolucionarios espontáneamente los enfrentaran, de inmediato acusarían a la Seguridad del Estado de haber instigado esos choques. La prueba es que, enemigo y “nuevos revolucionarios” ponen en duda que quienes les gritan consignas revolucionarias a estos apátridas, lo hagan de manera sincera y especulan que actúan por órdenes de las autoridades.

Que algo así suceda es lo que están tratando de forzar que ocurra.

Ofenden al pueblo al verter esos criterios, dibujándolo como un conglomerado de autómatas cobardes que actúa presionado por su gobierno, incapaz de defender sus derechos. Olvidan su historia de heroísmo, rebeldía y dignidad.

Los servicios especiales norteamericanos conocen bien al pueblo cubano, y aunque en ocasiones la dirección de sus acciones haga pensar lo contrario, saben de lo que es capaz. Por eso, a instancias de su gobierno, tratan de crear a través de sus agentes y lacayos internos situaciones que lo provoquen y lo lleven a actuar en contra de los mercenarios que pretenden entregar la patria a cambio de un puñado de míseros dólares.

Pero no vamos a caer en la trampa enemiga.

En este escenario el fin de EE.UU. es ir creando las condiciones para desestabilizar el país. Su plan incluye la aplicación de medidas de guerra psicológica para restarle apoyo interno a la Revolución y la ejecución de campañas de descredito para debilitarla política y moralmente ante la opinión pública internacional. Esperan que la conjunción de todos estos factores, unidos a los resultados de la aplicación de medidas coercitivas más agresivas que hagan colapsar la economía conduzcan al derrumbe de nuestro proyecto social.

Se pudiera ver, “Intentos desestabilizadores ocultos tras hipócritas campañas” 

En este contexto el rebaño de malos cubanos que desean restaurar el capitalismo en Cuba, hace causa común con los mercenarios a sueldo del enemigo, llevados por intereses personales, ambiciones políticas, falta de valores patrios y éticos, búsqueda de perdones de la mafia miamense, así como por su patológica inclinación al vedetismo mediático. Hipócritamente expresan estar defendiendo el prestigio de la Revolución.

No se puede confundir la expresión libre y honesta surgida de un pensamiento propio, independiente de cualquier influencia foránea, con la que amplifica ideas provenientes del enemigo que desea someter a la patria.  Esas son expresiones  esclavas de los que, en vil acto de traición a la tierra donde nacieron, sirven a quien pretende hacernos desaparecer como nación independiente.

Vergüenza deberían sentir quienes apoyan tales conductas.

   

 

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