El clon de Vaclav Havel en un escenario diferente

Por: Marco Velázquez Cristo.

“…¡El verdadero revolucionario no claudica jamás, ni se vende jamás, ni traiciona jamás! Eso es cosa de cobardes, de vendepatrias y de oportunistas”.

Fidel.

Resulta que ahora Yunior García Aguilera dice que, no desea cambiar el socialismo, y al preguntarle una periodista, cuál es su programa para un posible escenario posrevolución, cantinfleó tanto que la reportera le tuvo que decir que, nada de lo que había expresado respondía su pregunta, evidentemente desorientado al ser sacado del guion que le han escrito, solo atinó a decir que él no es un político.

Esa conducta reafirma la condición de instrumento al servicio de intereses foráneos de Yunior, no puede hablar de un programa, porque no lo tiene, que él actúe para tratar de que se concrete, el de quien lo dirige, eso es otra cosa. Igual ocurre  con el resto del elenco que participa en esta nueva y desesperada intentona de tratar de provocar el derrumbe de la Revolución.

El dueño del programa es el gobierno norteamericano, que le reserva un papel protagónico en su hipotético desarrollo a la mafia anexionista de Miami y a Yunior el de un actor de reparto, con muy pocos parlamentos, ¿alguien lo duda? 

Negar que no desea cambiar el socialismo, a pesar de que, el contenido de sus declaraciones y sus acciones dicen lo contrario, refuerza aún más su imagen de vasallo, porque ese acto de cinismo, se corresponde con una vieja táctica de la derecha regional que es controlada desde Washington, consistente en apropiarse y utilizar en su discurso político los símbolos y logros de la izquierda que generan apoyo popular, para, confundir, limitar rechazos y ganar adeptos dentro de las filas de ella. En su caso, además, se adiciona la intención de tratar de despojar su “marcha” del carácter ilegal que tiene.  

Los que se encuentran tras de Yunior han querido reproducir en Cuba lo ocurrido en la entonces Checoeslovaquia en 1989, creando una especie de clon de Vaclav Havel. Los dos dramaturgos cada uno en su momento, han tratado de hacer parecer como propios los guiones que otros le han escrito.  Ambos con discursos de reclamos similares de “libertad”, “democracia” y “respeto” a los derechos humanos, cargados de la misma hipocresía. Havel acusaba al gobierno checoeslovaco de ocultar los problemas, Yunior acusa al cubano de tener miedo a la verdad. El checo juró por su honor y conciencia fidelidad a la República Socialista de Checoslovaquia, cuando ya habían barrido cualquier vestigio del mismo de la constitución y sus pasos posteriores fueron totalmente contrarios a lo jurado, nadie dude que, Yunior, si pudiera, que no podrá, haría lo mismo.

En Cuba el socialismo como dijera Fidel, no llegó tras las divisiones victoriosas del Ejército Rojo, sino forjado por los cubanos en auténtico y heroico batallar. En Cuba, el socialismo no se ha mantenido gracias a la intervención de ningún ejercito extranjero, ha sido la voluntad, la dignidad, el tesón, el espíritu de sacrificio y la fe en la victoria de la inmensa mayoría de los cubanos el que lo ha mantenido vivo. En Cuba el pueblo está unido, los dirigentes del PCC y el gobierno a pesar de todas las campañas de descredito, gozan de prestigio, del respeto y la confianza de los ciudadanos. En Cuba caminó por su geografía y luchó en ella un líder de la talla de Fidel, cuya imagen e ideas permanecen arraigadas en el corazón de todos los cubanos dignos, dotándonos de un legado de inestimable valor para, saber identificar a nuestros enemigos, declarados o encubiertos, dar continuidad al proceso revolucionario y tener bien definido el rumbo hacia donde queremos dirigir nuestro proyecto social, que no es otro que el socialismo próspero y sostenible que deseamos alcanzar. Él nos enseñó a pensar, luchar y vencer.

La vida de la Revolución Cubana no es vida prestada, es vida que nació de la entraña de nuestro pueblo.

Fidel.

Pudieron crear y dar vida para ser precisos a un clon imperfecto de Vaclav Havel, porque la copia cubana carece de muchas cosas que tenía el original, entre ellas, la influencia social y trayectoria conspirativa de este. Además de que lo han lanzado a un escenario que en nada se parece al que aquel encontró al saltar a las tablas; el cual era todo lo contrario del cubano, conocida es su historia, reproducirlo en Cuba les será imposible.

Los sueños de quienes desean ver una Revolución de Terciopelo en nuestra patria están condenados al fracaso.

Por otra parte, resulta insostenible que diga estar sensibilizado con los problemas del pueblo, mientras, victimizándose, pretendiendo forzar su “marcha” obligando con ello a las autoridades a actuar, y usando las mismas acusaciones contra el gobierno cubano de nuestro pérfido y enconado enemigo, le crea a este el escenario propicio para justificar aplicar nuevas medidas coercitivas en función de recrudecer el genocida bloqueo con el cual pretende rendirnos por hambre y necesidades. Ya personeros del gobierno de Biden, como su principal asesor para Latinoamérica Juan González, amenazan con nuevas sanciones a Cuba, si la “marcha” provocación no es tolerada.

La jauría de lobos que habita allende los mares, esa que ha arrastrado a su danza macabra alrededor de Cuba a vendepatrias y débiles de corazón, ha incrementado el nivel de sus aullidos de odio, haciendo coro a la amenaza imperial, alentando al dramaturgo a lanzarse al ruedo, el cual obediente los complace, danzando a su compa.

En este contexto a lobos y camaleón con Fidel les decimos, “…Que se respete el derecho a la vida y a la sana alegría de nuestra Patria. Por ese derecho lucharemos hasta la muerte…”

Nota: no he mencionado las diferencias del escenario externo en ambos momentos históricos, notables, por cierto, porque la intención es centrar el análisis hacia lo interno.  

 

 

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