El colmo

Por Ileana González

Odio al cinismo más que al diablo, a menos que ambos sean la misma cosa.

Robert Louis Stevenson.

Yo creía haber leído, visto y oído las muestras más repugnantes de la desvergüenza humana, pero el artículo sobre la guapería en el periodismo, de la autoría del corresponsal extranjero más mentiroso y falto de ética que haya pasado por Cuba, rompió el récord del cinismo, al cuestionar la participación de la periodista Norelys Morales Aguilera en el Encuentro Territorial de Periodismo Digital que tuvo lugar este sábado 22 de abril en Matanzas, según él, la descalifica el haber publicado el famoso texto en que se le amenazaba, texto que ella no escribió.

Manifiesta, “Quien quiera convertir la bravuconería de estos elementos en paradigma estará tirando la ética del periodismo nacional por el inodoro”. ¿Sabrá lo que es la ética, quien a diario la viola, cambiando títulos y sesgando textos, de forma que modifica el sentido del escrito original, mintiendo descaradamente, tergiversando hechos y provocando como lo hace en esta ocasión?

Su desfachatez es síntoma de desesperación. Ya no se le menciona en las redes, nadie responde sus injerencistas publicaciones, el número de foristas en sus artículos disminuye. No logra atraer la atención, siente que está pasando al olvido y entonces, trata de encontrar la forma de resucitar, pero ya es imposible, se hunde en el pantano de su propia ignominia.

Es la segunda vez que arremete contra Norelys. Quiere provocar un enfrentamiento, pero ella es periodista y el un camorrista. Estoy segura que no le prestará la menor atención, su ética no le permite debatir con alguien tan inmoral.

El periodismo cubano no tira nada por el inodoro al propiciar la participación de esta prestigiosa periodista en uno de sus eventos. Si a alguien hay que tirar por el inodoro por ser lo que es, es a este provocador.

En cuanto a mí, le he dedicado estas letras solo para recordarle que se le conoce, pero ni sueñe señor pretérito que le voy a responder.