EL primer gran problema de la autodenominada «oposición» cubana

Tomado del Facebook  del escritor Antonio Rodríguez Salvador.

El primer gran problema de la autodenominada oposición, es que ese término le queda muy grande. El concepto oposición, en política, hace referencia a un contraste entre dos cosas contrarias; ¿pero qué proponen estos supuestos opositores?; ¿cuál es su programa para el futuro de Cuba? Nunca lo definen.
 
Tras el juicio del Moncada, Fidel escribió el manifiesto La Historia me Absolverá que circuló de manera clandestina. Más que un alegato, era un programa, de modo que esto permitió ganar muchos adeptos y seguidores por toda la isla. En él las personas veían algo concreto, una idea y una propuesta de país. Fidel señalaba causas y apuntaba un rumbo, por eso se convirtió en líder.
 
Pero esta llamada oposición es como el fruto del guisazo de caballos: pura espina, venenoso para el ganado joven. Hace poco trataron de conceptualizar una propuesta, y qué salió finalmente: pues la llamada Articulación Plebeya: pura retórica, frases huecas creadas para activar el sistema endocrino, no las neuronas.
 
Ese es el método de CiberCuba, AdnCuba, Joven Cuba, Diario de Cuba, etc., que nada tienen que ver con lo cubano. Lo de ellos es la hipercrítica, el veneno y el puñal, pero el cubano es, sobre todo, un ser proactivo; lo caracteriza una inagotable resiliencia que durante décadas le ha permitido resistir y sobreponerse a continuos y prolongados momentos difíciles. El cubano es de buscar soluciones, no partirse de llanto y rencor ante la adversidad.
 
Otras veces he puesto un ejemplo. Conozco países donde alguien se encuentra una botella de keroseno, una caja de fósforos y una mecha, y puede que se le ocurra fabricar un coctel molotov para tirarlo al vecino. Un cubano, sin embargo, probablemente hace un reverbero para el café, y luego invita al vecino.
 
Y esto no es algo reciente, siempre fue así, incluso desde mucho antes de creada la nacionalidad, cuando solo éramos criollos u hombres de la tierra. De modo que sí, tal vez finalmente puedan usar la palabra oposición, decir que son un contraste; pero ojo, en todo caso son la oposición de lo cubano, de su idiosincrasia, de ese meollo central que nos hace particulares.
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