El repudio de un pueblo pacífico y noble a quienes lo traicionan

Por: Marco Velázquez Cristo.

El tema de los “actos de repudio” se ha convertido en el centro de la zaga de la “marcha”, algunos sienten la necesidad de cuestionarlos sin estar bien informados sobre lo sucedido, dejándose arrastrar por la matriz de opinión posicionada por la contrarrevolución, en la cual se les presenta con un carácter  inhumano, de matices violentos, cargados de ofensas y amenazas para los repudiados, que vieron sus casas supuestamente sitiadas por cientos de personas, y otros que son a los que me referiré, que repiten esas falacias para desviar la atención de lo principal que es la connotación de la victoria alcanza por el pueblo cubano sin derramar una sola gota de sangre y sin manifestaciones de violencia, sobre una operación imperial de conocidos objetivos, por eso la tratan de minimizar y enlodar resaltando y manipulando lo acontecido en esos actos. Repiten lo mismo que los enemigos de la Revolución.

¿Será que también es su derrota?

Algunos dicen que no podemos comportarnos al igual que nuestros adversarios y estoy de acuerdo, no podemos como ellos: poner en peligro la vida de cubanos y a la patria misma, preocupar a las madres cubanas con planes provocativos,  mentirle al pueblo para que se lance a las calles a defender foráneos intereses, aliarnos a una potencia extranjera para intentar entregarle la patria, obligar a gastar recursos y tiempo en medio de una pandemia por tratar de realizar viles actos de vasallaje, como ellos, ratifico, hicieron.

Y solo me referí a una pequeña parte de lo que hicieron los de Archipiélago y otros repudiables sujetos de adentro, tampoco mencioné lo que han hecho los de afuera, para evitar extenderme.

Preguntas para los sensibles inconformes:

Decirle o gritarle a un comprobado mercenario que es un mercenario: ¿es una ofensa, una inhumanidad o califica como un acto antiético?

Decirle o gritarle a un comprobado traidor que es un traidor: ¿es una ofensa, una inhumanidad o califica como un acto antiético?

Decirle o gritarle a un comprobado vendepatria que es un vendepatria: ¿es una ofensa, una inhumanidad o califica como un acto antiético?

Sí un grupo de vecinos le dice a uno de estos sujetos que no le van a permitir que altere la tranquilidad de su barrio, ni que utilice los espacios de este para realizar actividades contrarrevolucionarias: ¿se puede ver esto como una amenaza?

¿Qué se baile y se cante frente a la casa de estos elementos es un acto violento y aterrorizante?

Obviamente no se puede calificar a esas acciones de inhumanas u ofensivas, la verdad duele, pero es lícita y nunca antiética, como lícito es ejercer el derecho consagrado en la Constitución de defender la patria, en el caso que nos ocupa, de quienes pretendieron entregarla a su peor enemigo. ¡Ah! ¡no se olviden que los barrios están dentro de la patria! Tampoco es un delito o una acción aterradora bailar y cantar frente a la casa de uno de estos personajes, calificarla así sería un absurdo.

En ninguno de esos actos en que se repudió el mercenarismo, la traición a la patria, el vasallaje y otras ignominias de los implicados, se lanzó piedras o cualquier otro objeto contra sus casas, ni se les causó daño a sus viviendas o se patearon sus puertas, tampoco se amenazó con lincharlos o se les privó de los servicios de luz y agua.  Si algo de eso hubiera ocurrido, entonces si estaríamos hablando de actos censurables, pero nada fue así. Y si alguien aisladamente profirió palabras o hizo gestos obscenos, aun cuando ese comportamiento fuera en respuesta a una provocación insultante su conducta le fue reprochada.

Un ejemplo: a Yunior García Aguilera quienes le hablaron fueron mujeres, no se le rompieron las ventanas, se desplegaron banderas frente a ellas para recordarle que, esa es la bandera de su patria, la que debe defender, no la de las barras y las estrellas, tampoco se creó un clima de terror o amenazante frente a su casa se bailó y cantó, mientras él dentro, frustrado, según dijo estaba lleno de rabia y a punto de convertirse en un monstruo.

La verdad de lo ocurrido en esas actividades no se parece a la imagen que nos han tratado de vender. 

Estas “criticas” se acompañan de otras con las que se cuestiona el no haberlos dejar “marchar”, y hay que aclarar que, a los que se les impidió hacerlo fue a los principales promotores de la provocación, no al pueblo que en ningún momento intento acompañarlos en su vil propósito, además, ¿de cuántos efectivos hubiesen necesitado disponer las autoridades para impedirle a millones de personas salir a las calles?, sin palabras, pero de esto hablaremos en otra ocasión, por ahora solo decir que, con todas estas criticas se nos pretende negar hasta el derecho a defender la obra revolucionaria y a eso no renunciaremos jamás.   

Una ultima pregunta para los sensibles inconformes:

¿Por qué nos quieren negar el derecho a defendernos y a reprocharles a los traidores su felonía?

 

 

 

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