El socialismo el arma que nos está dando la victoria sobre la Covid-19.

Por: Marco Velázquez Cristo.

Ya me he referido a lo que la pandemia de la Covid-19 ha puesto de manifiesto, y que los grandes medios y los defensores del capitalismo han callado o tratado de silenciar; la verdad sobre la incapacidad de ese sistema para hacer frente a situaciones como la generada por dicha enfermedad. Vuelvo sobre el tema porque no cesan los intentos de autoproclamados “salvadores” de Cuba de vendernos recetas para males que no padecemos y que de adoptarlas nos infectarían de ellos.

Son soslayadas dolencias endémicas del capitalismo como la prevalencia de intereses sectoriales o de elites por encima de los de toda la sociedad. La priorización de soluciones que protejan la económica de los efectos de fenómenos como los generados por la Covid-19 en detrimento de las que garanticen el bienestar, la  salud y la seguridad de los ciudadanos, cuestiones que hacen  notoria la esencia inhumana de ese sistema.

En la actual pandemia la conjunción de esos factores ha sido la causa junto a otras condicionantes del ineficiente y desorganizado funcionamiento de los sistemas de salud, de la falta de coordinación y cooperación entre sus componentes públicos y privados que, ha conllevado al desaprovechamiento de todas sus potenciales y capacidades, del mal desempeño de los aparatos de aseguramiento logístico que ha creado desabastecimientos de insumos no deficitarios, poniendo de manifiesto la incapacidad de los Estados de los países capitalistas en general para gestionar y poder poner orden en este tipo de crisis.

Ese escenario también inexplicablemente obviado demuestra la necesidad de la existencia de un ente con capacidad de control e influencia en la toma de decisiones, cohesionador de todos los factores que necesariamente deben articularse para lograr una respuesta eficaz a desafíos de gran envergadura como este. Ente que no puede ser otro que el Estado.

Pero esa verdad es ignorada  por algunos  “teóricos” internos que insisten en la supuesta necesidad de expandir la propiedad privada en Cuba y restarle protagonismo al Estado como única solución a los problemas económicos que estamos confrontando y a los que  avizoran pudieran presentarse una vez superada la epidemia en nuestro país.

No toman en cuenta los serios problemas económicos y sociales que están surgiendo o agudizándose producto del impacto de la mencionada enfermedad en los países donde rige el capitalismo, como son: la quiebra de medianas y pequeñas empresas y hasta de algunas consideradas hasta estos momentos fuertes, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo y despidos masivos, lo que a su vez incrementa los índices de pobreza, el desamparo de los más desposeídos y pone en punto de colapso las economías no solo de países del llamado tercer mundo, sino de otros más poderosos.  

Desconocen o minimizan: los efectos del bloqueo, a esa realidad que hemos descrito, así como a la que tienen más cercana a sus ojos. Cuba sin grandes recursos naturales ni financieros, con una economía que sufre el impacto de un feroz bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto por la mayor potencia económica y militar que ha conocido la humanidad, no solo resiste a pie firme la epidemia, sino que la enfrenta con éxito y la está derrotando. De esa forma desmiente los negros augurios de enemigos abiertos y de falsos “defensores”.

No es un milagro, es la existencia del socialismo que permite poner todos los recursos humanos, materiales y financieros, así como de las instituciones en función de dar respuesta a un problema tan complejo como el que supone la actual epidemia que afecta al país. Son los valores de humanismo, solidaridad y colectivismo que este fomenta y la capacidad del Estado de armonizar y dirigir el funcionamiento de todos esos factores hacia el logro de objetivos estratégicos que atañen a toda la sociedad lo que nos está dando la victoria.

Solo en socialismo se puede poner al ser humano en el centro y pensar como país, por eso se busca proteger a los más vulnerables, repartir entre todos lo poco que tenemos, se combate el delito y se está evaluando y se trabaja para enfrentar la etapa post Covid-19, esa con la cual nos quieren meter miedo, y en la que como ahora, unidos en un solo haz, pueblo, partido y gobierno lucharemos y encontraremos solución a los problemas, convencidos de que al final alcanzaremos la victoria.

¡Los flojos respeten, los grandes adelante! Esta es tarea de grandes.

José Martí.

 

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