¡Guayaba!: La nueva Yoani Sánchez es Mónica Baró

Voy a darle publicidad a la “guayaba”. No hablo de la fruta, sino de la expresión: ¡Guayaba!. Por supuesto, que es casi lo mismo que decir “caracoles”, “recórcholis” o “pal’ carajo”. Así vociferé cuando leí en Internet que Mónica Baró Sánchez era la periodista ganadora del Premio Gabriel García Márquez (Gabo), en Colombia, durante el pasado año, y, por si fuera poco, seleccionada entre las personas más destacadas de América Latina para el diario español El País. ¡Paffata!

¿Será que la querrán convertir en una Yoani Sánchez Cordero, quien recibiera entre los años 2008 y 2012 un volumen de premios con sumas considerables de miles de dólares? Es bastante interesante cómo siempre resultan aparentemente efectivos los mismos métodos para hacer llegar dinero proveniente de los EEUU.

Con disposición, cursos de liderazgo y multimedialidad en el exterior, generación de contenidos y premios, todo está servido. La guayaba sabe a podrida, y peor aún, cuando abiertamente ha declarado que en las escuelas cubanas por las que pasó, no le enseñaron “ni a razonar”. A pesar de que cuando niña, fuera atendida por psicólogos por su falta de habilidades sociales para relacionarse con otros infantes.

Más detalles: Mónica Baró (La Habana, 1988). Graduada en la deidad del Alma Mater, sin pagar por su bachillerato ni por su ubicación laboral, cuando realmente esto último, es un problema globalizado en millones de estudiantes universitarios.

Con ello, no pretendo tapar el sol con un dedo. Conozco de las posibilidades de alcanzar mejores niveles educativos en nuestro país, pero definitivamente, algo es defendible a capa y espada, y es precisamente que, en la Facultad de Comunicación, se ofrecen las herramientas para convertirte en un profesional que razona por sí mismo. Depende de ese graduado, emprender su camino, y ella, escogió el suyo, o mejor, el que le dieron a escoger.

Trabajó en la revista Bohemia y luego en el Instituto de Filosofía de Cuba, hasta un día que vio cielo abierto con el dinero del contribuyente americano y formó parte del equipo de Periodismo de Barrio. Posee publicaciones en OnCuba, Univisión Noticias, El Toque, Cuba Posible, Hypermedia Magazine, y actualmente es reportera de la revista El Estornudo.

Mónica Baro o mejor escrito “Yoani Baró” reconoció en una directa en su perfil en Facebook, que su salario y gastos de producción del medio para el que trabaja junto a Abraham Jiménez Enoa, su director, proviene del Fondo Nacional para la Democracia (NED), dirigido por Aimel Ríos Wong, Jefe del Programa Cuba-Venezuela-Nicaragua. En fin, lo que se sabe, ni se pregunta.

Por eso, celebró con honores a Luis Manuel Otero Alcántara, quien, a su antojo, mancilla la bandera cubana en nombre del arte. La bandera cubana en el suelo, con su cuerpo arriba. La bandera cubana en la taza del baño o en la bañera. La bandera cubana sin vítores ni honores: ultrajada. A él, hasta le hizo una entrevista glorificándolo por sus actos.

Mónica Sánchez (como Yoani Sánchez), filosóficamente podría decirse que vive de la espiritualidad, ante el resultado del monismo y su derivación griega. Pero, su designación, no es lo más importante con respeto a todas las Mónica del mundo, sino lo que esconden sus maneras angelicales de transfundir en palabras una propuesta de “críticas al régimen” en Cuba.

El periodismo que aparenta hacer no es ni independiente ni privado, pues responde a intereses superiores que marcan su agenda. Ella es el ejemplo claro de la utilización de jóvenes por los EEUU, representante de la nueva vanguardia digital sin serlo.

Como “agente del cambio”, cambió su moral por calzoncillos, -que diga-, por tangas, aunque las que ha usado, no le sirvan ni para retener a los marinovios que nunca le duran (incluido J.C.G.Z). Pero bueno, eso es asunto privado que no me incumbe. Igual digo: ¡Guayaba!

Tomado del Perfil de Facebook de Mauro Torres

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