Intentos desestabilizadores ocultos tras hipócritas campañas

Por: Marco Velázquez Cristo.

En el escenario cubano actual surgen “preocupaciones” que rápidamente se transforman en campañas mediáticas en las redes sociales, en las cuales determinados acontecimientos o acciones gubernamentales son tergiversadas y cuestionadas con una histeria que hace poco creíble la autenticidad de la exaltación de los “preocupados”, máxime, cuando paradójicamente soslayan o esquivan pronunciarse sobre otras situaciones o problemas que sí son dignos de destacar y denunciar. Su hipocresía salta a la vista.

El bloqueo y la incitación a acciones terroristas que se realizan desde Miami contra Cuba para ellos no existen.

La contrarrevolución tradicional y los “nuevos revolucionarios” van a la vanguardia de estas demostraciones de hipócrita “civismo”. Unidos por su espurio sentido de la justicia y objetivos comunes.  Tras de sí, logran en no pocas ocasiones, arrastrar a personas honestas a las que confunden y les manipulan inescrupulosamente sus nobles sentimientos para sumarlos a esas farsas disfrazadas de “altruistas inquietudes”.

Si con lo acontecido no pueden cuestionar o culpar de ello al Estado, nunca existió. Ese es el “ético principio” que rige su conducta.    

En un periodo relativamente corto de tiempo, la frecuencia de estos chancleteos mediáticos se ha incrementado. Así han aparecido intentos de manipular y utilizar a diferentes sectores de la sociedad como, la comunidad LGBTI, los protectores de animales y ambientalistas entre otros. El fin, enfrentarlos con las autoridades cubanas.

Asimismo, hechos como las lamentables muertes de dos ciudadanos ocurridas al actuar en legítima defensa miembros de la PNR ante la agresión de estos, también son manipulados. Mientras muros y adoquines son convertidos en el centro de atención de las redes sociales.

Valiera leer, “Los 100 metros del oportunismo. ¿Martiano y sionista?” 

¿En cuántas campañas contra el criminal bloqueo económico, comercial y financiero con el cual EE.UU. pretende rendir por hambre a nuestro pueblo se han involucrado estos “cívicos” personajes?, en ninguna.

Lo anterior contribuye a develar que, estos “eventos” no surgen espontáneamente, ni son expresión de honestas preocupaciones. En realidad, los intereses personales, las ambiciones políticas y la falta de valores patrios del rebaño de malos cubanos que desean restaurar el capitalismo en Cuba, le facilita la tarea al enemigo principal.

Él observa minuciosamente la situación interna del país a través de sus servicios de inteligencia, en busca de posibles oportunidades que, le permitan crear situaciones complejas. Una vez que las identifican, las manipulan mediáticamente, introduciendo mensajes dirigidos a fomentar estados de opinión que favorezcan y apoyen el desarrollo de actos de desobediencia civil, a la vez que orientan a sus lacayos internos a convocarlos.

Estas catarsis de “civismo justiciero” responden a objetivos que nada tienen que ver con las causas que supuestamente las originan.  

Pudiera verse, “Cuba: ¿Quiénes tratan de cambiar los colores del Arcoíris?” 

Aun cuando estas acciones se insertan dentro de la tradicional política de hostilidades y agresiones yanqui contra Cuba, en la evaluación de las causas de su incremento, no se puede soslayar el contexto en el cual  se están desarrollando; caracterizado por la necesidad de la administración republicana  de buscar o rescatar apoyo electoral para la relección del actual mandatario Donald Trump, el cual ha visto crecer sus índices de desaprobación por su pésima gestión frente a la pandemia de la Covid-19.

Ese factor adverso los impulsa a tratar de garantizar el triunfo en la Florida, considerada dentro de los estados estratégicos por su peso en los resultados de las elecciones, dada la cantidad de votos electorales que otorga (29). Es conocida la capacidad de influencia de la derecha cubanoamericana sobre las tendencias de votación de la comunidad cubana asentada en ese estado.

Complacer a la mafia anexionista que anida en Miami para garantizar su apoyo en las elecciones de noviembre, es una de las causas del incremento de la agresividad imperial contra nuestra patria.

Además, no se puede obviar que, los resultados favorables obtenidos por Cuba en el enfrentamiento a la Covid-19, desmontan la imagen que nos habían construido de nación desorganizada, con un sistema de salud colapsado y una economía incapaz de soportar el impacto de la pandemia.

El inicio organizado del proceso de recuperación, direccionado al aprovechamiento óptimo de todas las potencialidades de la nación para ponerlas en función de superar en el menor plazo posible esa etapa, augura otro triunfo de la Revolución Socialista.

La real posibilidad de un nuevo éxito de Cuba los frustra y vuelve más agresivos.

Saben que necesitamos de la estabilidad interna para poder alcanzar esa meta, por eso tratan de destruirla forzando el surgimiento de una situación de ingobernabilidad que, les permita ejecutar acciones de descredito a escala internacional, en función de restarle apoyo político a la Revolución, neutralizar a los movimientos de solidaridad y crear las condiciones para legitimar acciones injerencistas de mayor alcance que conduzcan al derrocamiento de nuestro gobierno. Es el objetivo estratégico que persiguen.

Ese escenario jamás lo tendrán.

Cuba emergerá una vez más victoriosa de este nuevo reto, dándole un mentís total a todas las calumnias y mentiras que han inventado sobre su realidad. El ejemplo de viabilidad del socialismo que representa, y al que temen más que a las armas nucleares de sus adversarios históricos se agigantará.

Hagan lo que hagan nos mantendremos unidos y aunque nos tiren a matar, viviremos y venceremos.

 

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