La “ceguera” de Alina

Por: Marco Velázquez Cristo.

Los vergonzosos yerros de todo tipo que caracterizan los textos de Alina BLH, en los que el rigor profesional está ausente, reflejan un innegable proceso de deterioro ético que, la ha conducido a faltar a la verdad histórica, así como a la impúdica tergiversación de las causas de los problemas que confronta el país, demostrando una inocultable aversión por todo lo que provenga del gobierno. Ahora vuelve a tocar fondo al tratar de invisibilizar y negar en un vergonzante ejercicio de fingida ignorancia, toda la obra cultural de la Revolución y su significado para el pueblo cubano.

Llega al absurdo de no reconocer que Fidel en “Palabras a los intelectuales” delineo las bases de la política cultural de la Revolución. Niega Alina, además, la vigencia de las ideas expresadas en ese entonces por él.

Increíblemente soslaya que, su preparación cultural y profesional se la debe a la aplicación práctica de esa política cuyos resultados se empeña en desconocer.

El apóstol sentenció, “La madre del decoro, la savia de la libertad, el mantenimiento de la República y el remedio de sus vicios, es, sobre todo lo demás, la propagación de la cultura”. Nadie honesto puede negar que la Revolución bajo la guía de Fidel, actuó y su actual dirección sigue actuando en consonancia con ese pensamiento martiano.

“La historia es una sola y no se puede venir subjetivamente a rehacerla”.

Fidel.

Si hoy tenemos un país libre de todos los males de la republica neocolonial, una inmensa mayoría del pueblo capaz de entender las causas de las complejidades de los problemas que enfrentamos, convencida de que, la única vía posible de mantener la libertad y la independencia es continuar desarrollando el socialismo, cuyo decoro nos ha permitido resistir al precio de grandes sacrificios la envestida imperial, es porque la Revolución propagó la cultura y no nos dijo cree, sino lee, convirtiéndonos en un pueblo culto, al que no se puede engañar con cantos de sirenas, ni comprar su dignidad.  

«Los hechos son más elocuentes que las palabras…»

Fidel.

Dice el dicho que, “no hay peor ciego que el que no quiere ver”, ese parece ser el caso de Alina.

Pero, ¿Qué provoca su “ceguera”?

Al principio me referí al proceso de deterioro ético que la afecta y que la ha llevado a la reprobable conducta que hoy exhibe, y es que como planteara Fidel, lo cito, “No se sabe lo que vale tener una ética y una línea de conducta digna. Esa es la fuerza más poderosa de que se puede disponer”, fin de la cita. Si ella adolece de ambas cosas, evidentemente no posee esa fuerza y esa vulnerabilidad fue aprovechada para comprar su pluma.

En la venta de su pluma está la génesis de su “ceguera”.  

Esa “pérdida” de la visión de la realidad la ha convertido de intelectual a seudointelectual, y con esto no le estoy atribuyendo un calificativo gratuitamente para ofender o denigrar, sino que, si vamos al significado de esa palabra este se asocia a lo falso; errado; inexacto; erróneo; mentiroso, al yerro, etc., ¿acaso no es todo eso lo que caracteriza los textos de Alina?, entonces no hay injusticia alguna.

Finalmente, si sus ataques al presidente y a otros funcionarios del partido o el gobierno tienen el propósito de forzar una respuesta de estos para ganar visibilidad mediática y garantizar de esa manera, continuar recibiendo las “atenciones” que le llegan de allende los mares con un logro de ese tipo, está cometiendo otro de sus muchos y grandes errores, porque estoy seguro que, quienes nos dirigen, tienen cosas muchísimo más importantes de que ocuparse que la de responder, mentiras, calumnias, difamaciones e infamias que, por mucho que las repita, ¡jamás podrán convertirse en verdad!, mucho menos si han sido proferidas por alguien que enterró su prestigio en el lodazal del vasallaje.   

«Una cosa es criticar los errores y otra es destruir la historia de un país”.

Fidel.

 

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