La condena de un incoherente periodista de colores

Por: PostCuba.

Javier Ortiz periodista de la televisión cubana que reporta temas de política exterior, principalmente los vinculados a las relaciones Cuba-EE.UU., sorprendentemente en su perfil de Facebook, exclama, “Hago pública mi condena a los ataques contra Harold Cárdenas que hace la contrarrevolución desde espacios como Post Cuba”. ¡Increíble!, una de las principales voces de nuestra prensa hacia el exterior, defendiendo a un contrarrevolucionario y difamando de un blog de probada filiación revolucionaria.

No hablamos sin fundamento.

No necesitamos argumentar que somos revolucionarios, lo hemos demostrado, no respondemos guiados por la malsana intención de destrozar públicamente a un joven profesional en el cual la Revolución invirtió cuantiosos recursos para su formación, al que amparó cuando quedó desamparado. La idea no es ni puede ser destruir esa microscópica célula de la obra revolucionaria, pero estamos obligados a decir la verdad por dura que esta sea.

El perfil de Facebook de Javier Ortiz, sugiere sin ánimo de ofenderle que padece de un trastorno de bipolaridad política, por lo amplio de los vaivenes de los materiales que publica que lo llevan de un bando a otro. Parece querer quedar bien con dios y con él con el diablo, pero como bien ha dicho Miguel Barnet quien quiere hacer esto, termina por servirle la mesa al diablo, que en el caso de Ortiz se expresa en que acaba sirviendo a los intereses de los enemigos de Cuba.

Más adelante volveremos sobre este aspecto de su comportamiento.

Su admiración, afinidad y coincidencia de pensamiento con Harold Cárdenas es innegable, por momentos parece obsesionado con defenderlo.

El interno de la high school estadunidense, es un émulo del flautista de Hamelín y a Javier lo ha encantado la melodía de su flauta, por eso ha tratado de imitarlo publicando en plataformas cuyas líneas editoriales ambivalentes y cargadas de nocividad sirven de vía para la subversión contra Cuba como son OnCuba y El Toque. La predilección que siente Javier por ese tipo de sitios, es innegable, por eso amplifica y visibiliza en su perfil las publicaciones de la página de Facebook de “El Estornudo” que reproduce lógicamente las nocivas y contrarrevolucionarias del blog que le da nombre, bloqueado por esas características de sus textos, mientras contradictoriamente bloquea a los revolucionarios que le critican tales actitudes. De esa forma deja a un lado sus principios, pisotea el código de ética de los periodistas de la UPEC y se transforma en un vocero de la contrarrevolución.  No se puede decir otra cosa. Es triste. Si se pincha donde dice el nombre de ese sitio en alguna de las publicaciones de este emotivo alborotador se verá que no miento.

Al leer entre los artículos que reproduce uno como el del The New York Times titulado, “Mis días con Díaz-Canel: la herencia triste de la Revolución cubana”, el cual hace alusión de forma irrespetuosa al presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, es obligado preguntarse, ¿Qué lo motiva a darle espacio en su perfil a un post como este?  

La línea editorial de su blog “El Almiquí Político” tiende más a la izquierda que su perfil de Facebook, de todas formas artículos como el que lleva por título, “Ben Rhodes y la desconfianza”, dejan ver su amateurismo político y un inocultable pensamiento social demócrata. Un fragmento, “Si Ben Rhodes pretendía una apertura en algún sentido dentro de Cuba, el discurso escrito por él solo sirvió para, en un tiempo récord de veinticuatro horas, empujar de la periferia hacia la primera línea política a todos aquellos que veían la normalización con Estados Unidos como una amenaza fuera de control”. ¿De dónde saca esta conclusión Ortiz?, ¿Quiénes son esos que veían la normalización como una amenaza?

Los medios norteamericanos reproduciendo opiniones de funcionarios de ese país y con propios aportes han señalado como posibles autores de los supuestos “ataques acústicos” contra sus diplomáticos a un imaginario grupo dentro del gobierno y las entidades militares cubanas opuesto a la normalización de las relaciones entre ambos países, lo que intenta despojar a EE.UU. de responsabilidad en el retroceso de las mismas. ¡Qué paradoja, el periodista que nos debe defender le da armas al enemigo para que manipule y ataque!

Cierra su controversial post diciendo, “Para congelar por uno o dos mandatos las movidas que Obama pretendía en su hermoso discurso, Trump solo necesita un tweet fulminante”. Ortiz, ¿Por qué el discurso de Obama fue hermoso?

¿Qué dijo Fidel respecto al mismo?

“Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas (…)  Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?” fin de la cita. Nada que ver con la apreciación de Ortiz.

La aparente bipolaridad política que parece padecer Javier Ortiz, es solo eso una apariencia, condicionada por la inseguridad, el temor y su no correspondencia con el pensamiento socialista. He dicho inseguridad y temor porque él es de los que piensa que la Revolución puede naufragar y se prepara para ese momento que nunca ha de llegar, por eso los mensajes conciliatorios, sus guiños al Estornudo, los halagos a Obama, el señalamiento e invención de un núcleo duro opuesto a las relaciones con EE.UU, su exaltación de Harold y los ataques a PostCuba.

Uno solo Ortiz, un solo punto de contacto de PostCuba con tus ambiguas y censurables posiciones y te damos la razón en tu condena.  Al acusarnos de contrarrevolucionarios creíste estar mirándonos por una ventana y realmente estabas viéndote a ti mismo en un espejo.