La CTC es una organización vital para la Revolución

“El sindicato es una fuerza integradora”.

 Fidel.

A los dislates de todo tipo que se publican en las redes sociales, ahora se ha agregado uno de una envergadura tal que, o sus difundidores  padecen de un grado de desinformación inadmisible sobre el tema que abordan o andan muy mal intencionados. Para ellos, la Central de Trabajadores de Cuba con sus sindicatos afiliados, no lucha por los intereses de los trabajadores y por lo tanto no hace falta.

Entre las falsedades que argumentan es que, en el XXI Congreso de la CTC no se abordó con la fuerza requerida el tema salarial. No leen o se hacen los ciegos y sordos. En el proceso orgánico, de cara a dicho Congreso se ratificó  que, el salario seguía siendo la mayor preocupación de los trabajadores, algo que se puso de manifiesto en los debates del Congreso.

Para rematar aducen que, si la clase obrera está en el poder y el partido de vanguardia es su líder ¿Para qué el sindicato? Veamos lo que planteaba Lenín al respecto:

La tarea del partido consiste en adherirse al movimiento obrero, en alumbrarle el camino (…) Las tareas de los sindicatos consisten en ser los artífices de la nueva vida, en ser educadores (…) de millones de seres para que aprendan (…) a desechar los viejos prejuicios (…), a dirigir el estado y la producción: sólo en esto reside la garantía infalible de que la causa del socialismo venza por completo, excluyendo toda posibilidad de retroceso.

Sé que algunos quisieran ver a la CTC enfrentada con la Revolución, pero a esos les respondió Fidel en fecha tan temprana como febrero del 59 al plantear en la Plenaria de la Federación Nacional de Trabajadores Azucareros, “…somos una sola cosa, lo que tenemos es que hacer, lo que tenemos es que marchar (…) lo que hay es que luchar juntos…” Ese pensamiento  se ha materializado en el  devenir histórico de la Revolución, en el cual el movimiento obrero cubano junto al campesinado en unión monolítica con el partido y el gobierno han luchado por el desarrollo del país, por preservar el socialismo, la independencia y la soberanía de la patria.

Ahora paradójicos “paladines” de la unidad desean verla desaparecer soslayando que, la falta de unidad de los movimientos obreros (con el ejemplo cercano de los países de América Latina), les ha restado fuerza y privado de la capacidad de desarrollar estrategias de lucha coherentes para enfrentar a las oligarquías, las cuales han manipulado y aprovechado esta debilidad para mantener a la clase obrera alejada de las posiciones de poder.

En los países del antiguo campo socialista el imperialismo yanqui apoyado por traidores locales empleó el descredito de las organizaciones obreras existentes como táctica para restarle prestigio y capacidad de influencia, así como para impulsar y justificar la creación de otras supuestamente independientes que  se enfrentaran a los gobiernos de dichos países. La historia es conocida.

Tal vez  los que abogan por la desaparición de la CTC estén soñando con el surgimiento de un sindicato al estilo del polaco “Solidaridad” con un Lech Wałęsa cubano al frente. Es sugerente que nuestros falsos sindicalistas tengan un discurso similar al del polaco en cuanto a: señalar la supuesta falta de autonomía de los sindicatos, su presunta subordinación al partido y la necesidad de sustituirlos por otros “independientes”. Si están pensando así, despierten; por miles de razones Cuba no es Polonia.

Es bueno recordarle a los que menosprecian el papel de la CTC en el desenvolvimiento económico del país este concepto del Comandante en Jefe, “…el peso específico que el movimiento sindical tiene que jugar es un peso muy grande, puesto que es el pueblo trabajador representado a través de una actividad productiva directa”.

Obviamente la CTC es una organización imprescindible para mantener la unidad del movimiento obrero cubano y  juega un papel muy importante en los logros de la actividad productiva del país. Lenin reconocía esa importancia del sindicato en el desempeño de la economía.

Resulta pues más que evidente que nuestros “teóricos de ocasión” se hacen los equivocados. La ingenuidad o la ignorancia en este caso resultan poco creíbles como factores que generan el yerro.

¿Acaso alguien honestamente puede pensar que destruyendo uno de los baluartes de la unidad de nuestro pueblo ayuda a la Revolución?, ¿Es sensato suponer que ante un escenario tan favorable como el que la desaparición de la CTC conformaría para los intereses de los enemigos de Cuba estos permanecerían indiferentes?

La obligada respuesta negativa a ambas interrogantes demuestra que, estamos en presencia de una felonía mal disfrazada de ignorancia.

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