La insoportable levedad de la narrativa dominante sobre Cuba

Tomado de la Revista Lancet.

Por: Claudia Chaufan Doctora en Medicina, en Psicología y Socióloga ha sido profesora en Universidades de EE.UU., Canadá y ahora  de Palestina. 

Nota introductoria.

La autora corrige  y refuta aspectos de un artículo aparecido en la revista científica Lancet titulado, Post-Castro Cuba: Nueva Constitución expande derechos de salud.

El texto del artículo de la Dra. Claudia Chaufan.

Los autores reconocen acertadamente que el ex Director General de la OMS pidió al mundo que modele sus sistemas de salud de acuerdo a los de Cuba» dado su compromiso con la salud de su pueblo, pero el tono aparentemente neutral del artículo oculta una intención cuestionadora con implicaciones hacia  la justicia sanitaria de Cuba.

Por ejemplo, los autores aluden la existencia de una ideología comunista como si las llamadas democracias liberales no tuvieran ideología; se refieren  al «control sobre el poder» del liderazgo cubano como si los ciudadanos cubanos no tuvieran  ninguna influencia en este supuesto control; e informan que «muchos […] creen que es poco probable que los legisladores [que redactan las nuevas leyes] tengan independencia de la influencia del partido único», pero no mencionan quiénes podrían ser esos tantos. Durante varios viajes a Cuba, he conocido a muchos, incluidos legisladores, que rechazarían este reclamo.

Me pregunto si los autores alguna vez comentarían que Canadá, un país muy rico, que mantiene su ideología capitalista, he informa los resultados de las políticas públicas, acorde con el control del poder de su clase corporativa, no menciona que,  uno de cada cuatro niños vive en la pobreza, la falta de vivienda es rampante, y alrededor de 1 millón de personas usan los bancos de alimentos mensualmente.

También me pregunto por qué no mencionan que los excepcionales índices de salud de Cuba se han logrado a pesar de más de 60 años de bloqueo inmoral e ilegal impuesto por los Estados Unidos. Esta información ayudaría a los lectores a comprender el porqué de lo que ellos describen como el deterioro de las instalaciones médicas de Cuba. En mi opinión, este silencio habla más que mil palabras.

El editorial transmite una visión muy distorsionada de la historia, la sociedad y la política cubanas que podría llevar a los lectores a concluir que los logros de salud de Cuba son «milagros», en lugar de los resultados predecibles de las políticas diseñadas para lograr la equidad en salud. La expansión constitucional de los derechos de salud en Cuba en 2019 también es el resultado predecible de un sistema político cuya naturaleza democrática avergüenza a muchos países de altos ingresos.

Los ciudadanos cubanos han resistido una agresión tremenda para defender sus valores y soberanía. Los autores deben informar sobre los logros de Cuba recurriendo a la evidencia más que a las preferencias idealistas disfrazadas de declaraciones fácticas. Se debe ayudar a los lectores a comprender lo que se necesita para lograr la justicia sanitaria. Los países de altos ingresos tienen mucho que aprender de Cuba.

 

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